Tokyo Jungle, el pomerania que sobrevive al apocalipsis

En Tokyo Jungle la humanidad ha desaparecido y el planeta se ha quedado dominado solo por los animales.

Los rumores suenan cada vez con más fuerza. Tokyo Jungle 2 podría estar en desarrollo. Y eso nos deja en una posición ideal para hablar del primer título, uno de los sleeper hit más destacados en la historia reciente de Sony. En él, un pomerania peleón, se enfrenta a la vida después del apocalipsis.

El planteamiento argumental del que parte Tokyo Jungle sitúa el juego en un año no determinado, 20XX, en el cual la humanidad ha desaparecido de la faz de la Tierra. No se dan muchas explicaciones, al menos hasta donde nos llega la memoria. Los humanos podrían haberse marchado del planeta voluntariamente, pero es más obvio que se ha producido una catástrofe apocalíptica que ha acabado con toda la raza humana. O, al menos, con casi toda, ya que con algunos DLC se podía jugar con personas (aunque dudosamente tenía algún sentido de forma argumental). Otro factor en esta misma línea es la presencia de dinosaurios, que no termina de ser ni medio normal, pero que encaja bien con la locura que representa el juego al completo.

Con la desaparición de los humanos ha ocurrido algo inevitable: el reinado de la vida salvaje. Animales de todo tipo de especies recorren Japón con libertad, enfrentándose unos con otros por la supervivencia, como si se encontraran en la selva y tuvieran que cazar para alimentarse. Los zoos ya no existen, presumiblemente, el Zoo de Ueno, uno de los más conocidos del país, ha visto cómo sus animales escapaban, y muchos se encuentran deambulando por las principales zonas de Tokio.

Pero no solo los animales salvajes sobreviven, también los domésticos. Como ya se ha demostrado en situaciones de tragedia natural, animales domésticos que normalmente están acostumbrados a vivir entre abrazos, comida proporcionada por sus dueños, y el calor del hogar, saben encontrar la forma de sobrevivir en la calle. Para ello, si tienen que cazar, cazan, y si tienen que correr para escapar de una amenaza, también lo hacen. Así que animales salvajes que normalmente vincularíamos más con una situación postapocalíptica como la de Tokyo Jungle, como un león, se cruzan en los mismos escenarios con perros y gatos de un aspecto que, aparentemente, no produce ninguna intimidación.

Supervivencia con misiones

Tokyo Jungle es un juego para partidas cortas del cual es difícil cansarse. Puedes jugar haciendo misiones y desafíos o simplemente dedicarte a sobrevivir. Tan pronto podemos estar en la piel de un perro pomerania, que tras perder a su querido amo se ve en la necesidad de buscar comida por las calles de Tokio, como controlar a una joven gacela que ha perdido a sus padres, y que tendrá que demostrar el valor que tiene en su interior. Cada animal tiene su propio mini-trasfondo. Son animales, pero llegan a transmitirnos sentimientos y emociones que los hacen muy reales a la hora de ponernos en su piel. A esto ayuda que no todas las misiones y episodios giren alrededor de la supervivencia. Por ejemplo, un caballo de carreras busca a sus antiguos rivales de competición para disfrutar de una competición al aire libre que les vuelva a proporcionar emociones fuertes.

Pero lo más importante es jugar a la supervivencia, sin historia y con el único objetivo de sobrevivir todo el tiempo que podamos en pantalla. Este es un modo muy arcade, de superar nuestros récords y que cuenta con tablas de clasificación para producir un mayor nivel de interés. Los jugadores forman grupos de animales, pequeños o grandes, para introducirse en el mundo de Tokyo Jungle y sobrevivir de todas las formas posibles. Y no siempre los animales grandes serán más recomendables, dado que los herbívoros, por ejemplo, no necesitan matar para sobrevivir, sino que pueden comer cualquier hierba que encuentren por el camino.

Una propuesta loca imprescindible

Tokyo Jungle es un juego muy original, con un concepto que choca y es totalmente adictivo. Uno de sus incentivos es que tiene toneladas de animales, desde leones y tigres, hasta hipopótamos, monos, gallinas, hienas, jirafas, zorros, gatos, perros, gacelas, o los mencionados dinosaurios. Cada partida acaba siendo diferente a las demás, no solo en el enfoque que se le da a la supervivencia, sino también en cómo jugamos o en lo que nos encontramos a medida que avanzamos.

Algunas de las partidas se acaban en cuestión de minutos. Quizá estés controlando a un perro y te cruces con un cocodrilo que acabe con tu vida de inmediato. O podrías llegar a sufrir una caída mortal. También hay partidas que son mucho más provechosas y en las que juegas durante largos periodos de tiempo. Todo acaba quedando registrado y así puedes ver qué esperanza de vida ha tenido la criatura con la que has jugado. Puedes, incluso, optar a jugar con los humanos, pero descubrirás que no será tan recomendable como hacerlo con algunos de los animales disponibles.

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