Thor, Dios del Trueno

Thor, Dios del Trueno es la adaptación de la exitosa película a la industria de los videojuegos. A decir verdad estamos ante la presencia de un juego plagado de problemas, que difícilmente cuenta con un momento divertido.

La maldición de la adaptación de las exitosas películas a los videojuegos ha plagado la industria durante más de tres décadas. En el camino nos hemos encontrado con buenos, aceptables y muy malos títulos. Pues bien, Thor, Dios del Trueno sin dudas pertenece al último de los grupos mencionados.

Thor, Dios del Trueno

La voz del personaje con una calidad de aficionado y las imágenes anticuadas sirven como luces rojas de advertencia para lo que será todo el juego en su conjunto. La historia, mal construida, no contiene ni la evolución interesante de la trama ni personajes agradables, aunque tiene una moraleja que todos deberíamos tener en cuenta: No iniciar el apocalipsis.

Dios del Trueno es un juego de acción lineal que se centra casi exclusivamente en el combate. La falta de variedad no sería algo tan malo,  pero el problema es que el combate nunca llega ser divertido. Como tampoco lo es Thor,  quien cuenta con un martillo mágico que sirve como un potente dispositivo. También puede llevar a cabo un rayo, generar terremotos, y alertas de viento, como parte de los poderes divinos del héroe.

Los controles lentos son el mayor problema del juego. Hay veces en que Thor no responde a las pulsaciones de los botones.

La retroalimentación visual deficiente añade otra capa de frustración a un juego ya lleno de problemas. Hay ocasiones en las que nos encontramos notablemente con muchísimos enemigos, pero que no resulta claro si están demasiado lejos, si somos momentáneamente invencibles o si simplemente no nos harán daño. Para empeorar las cosas, la detección de colisiones está completamente fuera, por lo que ni siquiera pensar en jugar a la defensiva.

Como en todo juego de este género, las luchas contra jefes no pueden faltar. Sin embargo, si bien en este caso sirven para romper la monotonía de las peleas estándar, no son sino la peor parte de esta experiencia exasperante. A decir verdad, cada aspecto de la lucha es terrible en Thor, Dios del Trueno, y se agrava aun más debido a la dificultad excesiva.

En general, Thor, Dios del Trueno no otorga ninguna diversión más que un martillo golpeando a los rivales que los rodean. La clara falta de dirección se transforma en que a menudo nos encontramos sin saber dónde ir. Definitivamente es un juego plagado de problemas, que no cuenta con un solo momento realmente divertido.

Fuente: Gamespot

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