Sleeping Dogs, el juego de acción que merece otra oportunidad

Las películas de Hong Kong de la edad de oro del cine de John Woo inspiran el juego Sleeping Dogs de la compañía Square Enix.

Sleeping Dogs, editado por Square Enix, fue uno de nuestros juegos favoritos de su año. El ritmo de acción, lo espectacular que resultaba y la gran dirección artística, de auténtica película de Hong Kong, lo convirtió en un juego que merecería haber llegado muy alto. No obstante, su grandeza fue más que suficiente como para que cubriera dos generaciones, por lo que tampoco nos podemos quejar. Hoy lo recordamos y nos volvemos a sentir con ganas de dar palizas en las calles.

Son muchos los ingredientes de interés que ha reunido el equipo desarrollador en este título, el cual trata de convencer a los usuarios combinando un buen surtido de características. Su historia, peliculera al máximo, se entrelaza en un mundo abierto que hace recordar a los grandes éxitos del género, y todo ello se ve aderezado por una ambientación de puro John Woo. El argumento nos coloca en la piel del detective Wei Shen, que tras vivir la mayor parte de su vida en los Estados Unidos viaja a Hong Kong para convertirse en un infiltrado en las triadas. Como suele ocurrir en estos casos, el protagonista no tardará en verse entre la espada y la pared cuando tenga que demostrar su lealtad a las bandas criminales en las que se está introduciendo. El jugador tendrá mucho que decir en cuanto a la forma en la que se desarrollen los acontecimientos, tanto en la forma de actuar durante la partida como en las habilidades que desbloquearemos.

Nada más comenzar la partida vemos que el mundo de Sleeping Dogs está cargado de contenido. No solo tenemos la oportunidad de seguir las misiones de historia, marcadas en el mapa con color verde, sino que contamos con una buena cantidad de elementos adicionales a los que prestar atención. Por ejemplo, los favores se convierten en la tónica del mundo barriobajero en el que está introducido Wei. Si completamos favores nos veremos recompensados con distintos bonus, como dinero, algo que acaba siendo fundamental para sobrevivir al día a día.

La primera parte del juego tiene encargos, combates y muchas peleas callejeras, y un ritmo que nos permite aprender lo que nos espera en Sleeping Dogs. Pero las posibilidades aumentan de forma significativa en la segunda parte. En ella la jugabilidad madura y evoluciona sobre sí misma para seguir sorprendiendo. Si lo visto inicialmente nos había complacido, es lógico que el resto nos guste más, dado que la inmersión y la profundidad aumentan de forma notable. Por ejemplo, nos encontramos con el sistema de disparos con armas, el cual se combina bien con la filosofía de artes marciales que reina en cada uno de los rincones y escenas del juego. El sistema es sencillo, en tercera persona, y fácil de manejar, con un buen desarrollo de los tiroteos que no hace que nos olvidemos de los combates mano a mano, pero que aporta un toque de frescura y variedad al desarrollo de la partida. Además, y para seguir el estilo más de moda, podemos ralentizar la acción con el objetivo de conseguir que los tiroteos tengan un interés adicional y mayor espectacularidad.

Hackear cámaras de seguridad, montar broncas entre las bandas y hacernos un nombre en el club de lucha demostrando que hemos dominado hasta la última de las técnicas que hemos adquirido, se convierten en otras de las acciones que podemos llevar a cabo. La cantidad de contenido y posibilidades que nos encontramos es muy elevada, siendo un buen ingrediente en combinación con las misiones que nos llevan hacia el final de la aventura. También, cómo no, hay carreras, así como persecuciones, tiroteos en los vehículos, asalto de vehículos a lo salvaje y muchas otras acciones que hacen recordar, como decíamos antes, a una película de acción rodada en Hong Kong.

Todo el desarrollo de la partida está salpicado por una gran importancia en la obtención de experiencia y mejora y personalización del protagonista. Conseguimos técnicas, perfeccionamos el estilo del personaje e incluso le cambiamos el aspecto con distintas prendas que iremos consiguiendo (no faltando algunas que otras más bizarras de lo normal, como unas prendas de monje). Hay distintos campos en los que iremos invirtiendo la experiencia y que se dividen en base a las decisiones que tomemos sobre nuestra identidad y moralidad.

Por otra parte, y junto a las habilidades que vamos aprendiendo, multitud de movimientos con los que golpear con técnicas más poderosas, tendremos objetos con los que mejorar el estado del personaje. Por ejemplo, lo más sencillo y claro será comer algo o beber, lo que nos beneficiará a la hora de recuperarnos y potenciarnos, pero también irnos a disfrutar de un masaje, llevar equipamiento de un set correspondiente o añadir equipamiento a nuestra casa.

La versión de PlayStation 4

Hemos jugado las dos ediciones y podemos ofreceros una review combinada para destacar los cambios que tuvo en la siguiente generación. Partiendo de que recordábamos el aspecto que tenía en la generación anterior, notamos que el juego ha mejorado mucho visualmente. Los escenarios están muy vivos, los NPC que caminan por las calles demuestran gran dinamismo y se ha depositado un gran nivel de atención al detalle. No solo ha aumentado la calidad, sino también la cantidad. Hay un 25% más de personas por las calles, y esto, sumado a los obstáculos, da lugar a situaciones muy emocionantes, sobre todo esas interminables persecuciones. La calidad del detalle gráfico destaca, sobre todo, en los personajes NPC.

A la hora de luchar vemos la fluidez en los enfrentamientos en esta versión, la cual destaca con movimientos mucho más precisos y activos. La forma en la que pasamos de un enemigo a otro mientras realizamos contraataques se aprovecha del potencial de la generación para que los combates sean mucho más impactantes. En esta misma línea, la interacción con los escenarios es mucho mayor. En Sleeping Dogs era habitual la práctica de agarrar a un enemigo y llevarle hacia un objeto con el que hacerle mucho daño. Ahora los decorados son mucho más interactivos y esto repercute en que hay una mayor cantidad de elementos a destruir.

Un buen lugar donde ver la mejora gráfica es el mercado nocturno del inicio del juego. Allí tenemos que hacer unos encargos y extorsionar un poco a los tenderos. Es el momento de ver la vida nocturna que os comentábamos antes, la gente caminando y hablando totalmente a su ritmo, o reaccionando a nosotros si les tocamos un poco al pasar a su lado. La noche permite que los efectos de iluminación sean protagonistas, con una gran calidad en cuanto a luces y sombras. Podemos usar gratis armas como el Gas Grenade Launcher, que fue un DLC en la versión original del juego. Ahí es donde comienza la fiesta. Con este arma lanzamos granadas de gas a gran velocidad que sueltan una enorme humareda cuando impactan en el suelo. Si queremos podemos atacar con ellas directamente, pero lo mejor es ver cómo todo se llena de humo y también las reacciones de los personajes.

Después de esta escena nos vamos al apartamento del protagonista, Wei, y disfrutamos con todo el enorme repertorio de ropa que tiene el personaje a su disposición. En esta versión no hay DLC, así que tenemos una gran cantidad de contenido. Hay algunos atuendos completos que proporcionan cambios en las habilidades y la jugabilidad. Por ejemplo, si nos convertimos en el Agente 47, tendremos su aspecto real (como si estuviéramos jugando con el personaje) y sus pistolas con silenciador. Tengamos en cuenta que en todo Sleeping Dogs: Definitive Edition no hay más armas con silenciador. De ahí deducimos la gran importancia de los atuendos. Otras vestimentas que hay disponibles son, por ejemplo, la de Adam Jensen de Deus Ex: Human Revolution o el aspecto de Lightning de Final Fantasy XIII. Square Enix, sin duda, hace un buen uso de sus licencias.

Los cambios también se ven en la conducción. Al ponernos al control del coche notamos una gran sensación de velocidad, facilidad de manejo y locura. Podemos asomarnos por la ventana para disparar o hacer cabriolas varias. Los desarrolladores se han quedado en 30 fps, porque probaron 60 fps pero el juego no resultaba tan vistoso. Podemos dar fe de que no necesitamos más, dado que el rendimiento es excelente. La variedad de vehículos también es absoluta, incluyéndose algunos de los contenidos DLC. Cómo no, montados en el coche acabamos siendo perseguidos por la policía y nos toca salir por patas.

Esta edición completa incluye extras, como el DLC Nightmare in Northpoint, que nos lleva a una misión con fantasmas de por medio donde nosotros también ganaremos habilidades especiales. Este DLC es una buena demostración del tono divertido de los contenidos complementarios del juego que están reunidos en esta versión definitiva. Otras de las expansiones en DLC que se lanzaron y que ahora se recuperan incluyen eventos como un torneo de artes marciales, contando siempre con consecuencias favorecedoras para nuestro héroe, que irá mejorando sus habilidades y aumentando los recursos que tiene a su disposición.

Por todo ello, aunque haya pasado tiempo, Sleeping Dogs y Sleeping Dogs: Definitive Edition son títulos que seguimos recomendando. Posiblemente sería un buen momento para una edición de PlayStation 5, pero al menos podemos usar la versión de PS4 gracias a la compatibilidad. Es una pena que el volumen de ventas no fuera suficientemente elevado como para garantizar una secuela.

Este tipo de juegos de ambientación asiática no han tenido tantas ventas como se esperaba, sobre todo a la vista de que, en países como China, la venta de consolas está controlada y bloqueada en algunos casos. Lo mismo pasó con el juego Rise to Honor de PS2, el cual estaba protagonizado por Jet Li, pero que ni aún así logró ser un súper ventas.

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