¿Qué pasa con Monkey Island y cuándo sale uno nuevo?

La situación no es buena para el creador de Monkey Island, que quiere desarrollar otro juego, pero no tiene los derechos para ello.

Ron Gilbert tiene ya 57 años y ha pasado mucho desde que en los años 80 se uniera a Lucasfilm Games, la empresa que se convertiría posteriormente en la tristemente desaparecida LucasArts. Hay quien afirma que el creador de Monkey Island debería recuperar los derechos de copyright de su retoño y volver a trabajar en la franquicia cuanto antes.

En realidad, eso es lo que él quiere, aunque Disney, la propietaria actual de la marca, no parece que esté por la labor de ayudarle a conseguirlo. En los últimos años, Gilbert ha ido compartiendo información de la que sería la vuelta de Monkey Island si tuviera la posibilida de trabajar en ello. De hacerlo, sin duda, se podría convertir en una de las producciones más ambiciosas del género de las aventuras gráficas. Pero, aunque habla sobre lo que podría suponer un nuevo juego de Monkey Island, quiere que olvidemos cualquier idea que nos haga imaginar que está trabajando en un episodio de esta franquicia. Hoy por hoy no hay nada porque Disney no le deja hacerlo.

Control de decisiones

Una de las cosas en las que Ron Gilbert ha hecho especial hincapié es en la necesidad de obtener los derechos de la marca de vuelta. Si tiene que crear el juego para otra empresa, no lo haría. El diseñador menciona que ya está cansado de dedicarle tiempo de su vida a crear cosas para otras personas. Es una situación que también han vivido otros genios creativos y que se encuentra en la línea de lo obvio en estos tiempos. Por otro lado, el equipo con el que se desarrollaría el juego sería muy pequeño, lo que implicaría que posiblemente tardaría más en materializarse.

Gilbert es un gran defensor de las producciones intimistas y prefiere tener un equipo de diez personas o incluso menos para que así el resultado esté cargado de gran amor hacia el juego. En la línea de lo que ha mencionado sobre los derechos, dada la situación actual, Gilbert anima a los fans a que realicen producciones propias inspiradas en la franquicia. Eso sí, siempre solicita que se marquen como fan games para evitar problemas y cualquier confusión que se pueda producir.

Gilbert se plantea utilizar Kickstarter como plataforma para obtener la financiación, pero comenta que no grabaría vídeos en los que intentara parecer encantador. Tampoco haría regalos ridículos o mostraría promesas poco realistas, simplemente lanzaría la campaña de manera realista y coherente para no distraerse con cosas que le alejarían de dedicarse a lo que de verdad importa: el juego. Con esto, aunque no obtenga tanto dinero como podría venirle bien, se aseguraría de ofrecer al público una campaña de desarrollo honesta. Tan honesta, por otro lado, que no permitiría que la prensa probara el juego antes que los usuarios. Gilbert se coloca en una posición particular y menciona que, si bien respeta el trabajo de la prensa, prefiere que esta no tenga ventajas por delante de los usuarios, por lo que todo el mundo probaría el juego al mismo tiempo.

¿Cómo sería el siguiente Monkey Island?

En la actualidad, con los cambios que se están introduciendo en el sector, la gran duda es si el nuevo Monkey Island optaría por lo clásico o si evolucionaría a un nuevo estilo. La pregunta se responde fácilmente con las declaraciones que Gilbert ha hecho en los últimos años, que tiene muy claro que sería un juego retro que recordaría a las primeras entregas, con una baja resolución mejorada como plato fuerte. Contaría con gráficos retro puros, aunque aprovechándose de los cambios y novedades introducidos en la actualidad, como la profundidad de campo, el parallaxing o el uso de otros efectos visuales. Sería, según comenta, todo lo que le hubiera gustado hacer en 1990, pero que no pudo realizar por motivos técnicos. No habría presencia para el 3D y no optaría por técnicas nuevas radicales.

Sobre el sistema de juego, sería una aventura muy hardcore, sin tutorial, sin sistema de pistas, o sin puzles en la línea de los que se estilan en la actualidad. Sería una aventura gráfica para los jugadores más experimentados y se garantizaría el atasco a lo largo del juego, así como la frustración. Algunos de los puzles serían excesivamente difíciles, pero todos se presentarían de una forma justa. Es algo que seguiría el camino de los dos Monkey Island originales.

En relación a esto, Gilbert comenta que siente mucho el esfuerzo que han realizado todas las personas envueltas en la franquicia Monkey Island, pero para él, dentro de lo que considera su universo de Monkey Island, solo los dos primeros juegos han ocurrido. El resto han sido juegos que no forman oficialmente parte de su historia, así que la correlación se producirá con los dos primeros episodios. Esto, eso sí, dice Gilbert que no le impedirá adoptar algunos personajes si le gustan de los juegos de la saga en los que él no ha trabajado.

Gilbert también dice que perdería el uso de verbos durante el juego, algo que resultaría muy complicado, pero en lo cual ya está pensando. El inventario sería completo, con iconos enormes llenos de píxeles como en la edición especial The Secret of Monkey Island y en la secuela, Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge. También habría puzles de diálogo, con las bromas y el humor característico de la saga que Gilbert cree que nadie más ha conseguido superar a lo largo de los tiempos.

¿Qué se podría esperar?

Gilbert asegura que reconstruiría el motor SCUMM, utilizando no el mismo lenguaje, pero sí la esencia de lo que este significaba en su utilización. Asegura que SCUMM hizo cosas que Lua ni se pudo imaginar, y que, si Lua hubiera estado en el instituto, SCUMM le hubiera dado una paliza para llevarse su dinero del almuerzo. Gilbert cree que se ha perdido el objetivo de SCUMM, la manera en la que las ideas divertidas pueden aparecer en cualquier momento y luego trasladarse a los juegos.

También menciona que el juego se titularía Monkey Island 3a, y que no sería exactamente el Monkey Island 3 que hubiera desarrollado en 1992. Gilbert reconoce que ya no es la persona que era en aquella época y que no podría realizar ahora el mismo juego, pero que esto puede significar que será un mejor juego. Además, el título tendría voces completas y se vendería en formato físico, aunque también contaría con distribución digital. Gilbert es un defensor claro de tener los juegos en un formato que se pueda tocar y almacenar, por lo que no dudará en dar apoyo a este tipo de distribución tradicional.

En general, Gilbert quiere dejar claro que sería el juego que desearía hacer y que no querría sentirse presionado. Esto significaría no hablar del desarrollo en mucho tiempo, no hacer campaña de hype y no pasarse el día promocionando, sino mostrar lo que le emocionara o le gustara. Gilbert pide este compromiso al público y promete que, si le dejan hacer estas cosas, los usuarios amarán el juego.

Por desgracia, Disney ha hecho oídos sordos a todas las peticiones de Gilbert para recuperar los derechos de la franquicia, incluso cuando el creador les dijo que estaría dispuesto a pagar un buen dinero. Por desgracia, esta manera de actuar es bastante común en las grandes corporaciones. No obstante, no hay que olvidar que Disney, en el último E3, dijo que estaba abierta a ceder licencias a desarrolladores. Gilbert no obtendría la marca de vuelta, pero podría trabajar con ella. ¿Acabarán llegando a un acuerdo?

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (3 votos, media: 4,67 de 5)
4.67 5 3
Loading ... Loading ...