Prisoner of Power

La biblioteca de títulos de Anuman Interactive oculta algunas perlas rusas cuya existencia ni siquiera se imaginaba. Prisoner of Power es el FPS que todo el mundo temía, pero que nadie hasta la fecha se había atrevido a decir nada. Una experiencia terrorífica.

Bajo el subtítulo “la genesis de Stalker”, el videojuego de los rusos Orion Games (a los que ya debíamos cosas como el memorable Stalin Subway) esperaban atraer un dinerito extra mencionando al juego más famoso. En efecto, tal y como ocurre con el excelente S.T.A.L.K.E.R. : Shadow of Chernobyl, Prisoner of Power se inspira en una novela de los hermanos Strougatski. Pero la comparación entre ambos juegos es mejor pararla aquí ya que Prisoner of Power es extraordinariamente malo. Si, un videojuego malo de esos que terminan pasando a la historia por ser tan terribles. Esos juegos que solo los frikis y los “notas” terminan por decir que han probado.

Después de una cinemática de introducción bastante extraña, Prisoner of Power nos pone en la piel de Maxim Kammerer, un explorador del espacio que ha llegado a un planeta que se encuentra en plena guerra atómica. Voluntario a la fuerza en este conflicto, Maxim trabaja desde hace unos años en un campo militar. Sube regularmente de grado realizando algunas misiones, esperando al mismo tiempo poder escaparse un día de este régimen totalitario. El juego nos propone participar en varias misiones cuyos objetivos alternan entre destrucción de objetivos militares, escolta de investigadores y recuperación de material. La base militar donde comenzamos la aventura nos sirve de refugio entre cada misión: podemos hacernos con nuevo material o dormir (lo que tiene como efecto pasar a la siguiente misión).



Al principio del primer nivel, las cosas se estropean. Bien, en primer lugar, los decorados son demasiado feos. Más allá del motor 3D antediluviano, de las texturas atroces y del uso de una paleta de colores vomitiva, es sobre todo a nivel artístico donde Prisoner of Power sale peor parado. Pero no es que queramos ser demasiado duros con los desarrolladores, que seguro tenían buenas intenciones, pero se nota falta de talento en el juego. Tanto más que los primeros soldados enemigos, quienes no tardamos en encontrarnos, dan prueba de un esfuerzo evidente (o más bien de un determinado esfuerzo) en la modelización 3D de los personajes. A menos que… ¿Cómo es posible que podamos verlos desde tan cerca? Es muy simple: los enemigos no nos atacan. No, de verdad, no insistáis, no os dispararán. Y esto durante todo el juego. Los desarrolladores “olvidaron simplemente” programar una IA. Nuestros adversarios permanecerán a menudo quietos, sin hacer nada, esperando a que los disparemos.

Afortunadamente, los humanoides no son nuestros únicos enemigos. También encontramos torretas de defensa automática (ametralladoras, lanzallamas, morteros…) que desactivar. Acercarnos y pulsar la tecla adecuada, ese es todo el desafío ¿Cuál es el secreto de Prisoner of Power? Muy simple: los mapas plagados de minas que saltan a nuestro paso y nos matan de manera instantánea. Algunas son visibles ya que están rodeadas con un pequeño halo rojo: estas las podemos detectar y dispararlas antes de que nos hagan algo, por desgracia, la mayoría son indestructibles. Al igual que esas trampas que se desencadenan a nuestros paso y aumentan considerablemente la duración de los niveles.

Prisoner of Power incluye también una gestión de la física y efectos medioambientales. Por lo que se refiere a estos últimos, es muy simple: acércate al agua y morirás. ¿No sabías que cinco centímetros agua contaminada pueden matar a un hombre, que cae fulminado de un único golpe? Infelices de la vida, tened cuidado. La gestión de la física es igualmente desastrosa; se da uno cuenta viendo una piedra rodar sobre un centenar de metros o un edificio hundirse como un castillo de cartas. El juego permite, de vez en cuando, conducir distintos vehículos variados (jeep, blindado…). El problema, es que los desarrolladores debieron programar las rutinas de colisión después de una tarde de botellón a base de vodka a palo seco, ya que podemos cruzar alegremente la mayoría de los elementos del escenario sin golpearnos con nada. Por último, está bien que sepas que Prisoner of Power propone un método multijugador, mediante LAN o Internet, que permite a 32 participantes enfrentarse sobre mapas específicos para ellos. Si queréis vengaros de algo, haceros con el juego, aunque sea en una tienda de videojuegos de importación como nosotros.


Gráficos: 20/100

Si se excluye una modelización de personajes correcta, Prisoner of Power es un verdadero naufragio técnico y artístico, se me olvidó hablar en la crítica de ciertos efectos que aparecen en la pantalla de “borrosidad”. No sabría cómo definirlos.

Sonido: 15/100

El tema musical bastante dinámico presente en los menús deja su lugar a un sonido ambiente extraños. Los efectos sonoros son muy sosos en el mejor de los casos.

Jugabilidad: 10/100
No hay combates, no hay lucha, todo porque no hay IA. El desafío se limita a desactivar torretas y evitar minas y trampas.

Duración: 5/100
Es muy frustrante ver que los enemigos no reaccionan ante los movimientos de uno. Aún así queda un multijugador, pero hay que estar como las maracas de Machín para darle una oportunidad.

Valoración General: 5/100

Creo que es el peor juego para PC que he visto en los últimos dos años. No se si adoptar un tono de broma o intentar poner el juego en Ebay por si algún desaprensivo me lo compra…

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