Preparando la remasterización: Life is Strange Before the Storm

Life is Strange Before the Storm se prepara para tener una versión actualizada en el pack de la remasterización.

Los próximos meses van a ser muy especiales para los fans de Life is Strange. Primero, llega el lanzamiento de Life Is Strange: True Colors, y segundo: en 2022 se lanzará Life Is Strange Remastered Collection. A nosotros tanto Life is Strange nos tiene encantados, así que, por si no conocéis la saga, vamos a profundizar en ella.

Life is Strange: Before the Storm es uno de los juegos que se incluirán en la remasterización de 2022. Es la segunda entrega lanzada, en la cual la historia se encontraba muy relacionada con la del episodio original. Es uno de esos juegos que merece la pena disfrutar con calma de inicio a final, porque su historia y desarrollo son tan deliciosos, que no dejan indiferente en ningún momento.

¿A quién tienes que conocer en Before the Storm?

Pongámonos un poco en situación antes de profundizar en la jugabilidad. Durante el juego encarnamos a Chloe Price, que ahora tiene 16 años y está en una fase rebelde que define perfectamente el carácter que todos conocemos del personaje. La historia incluye la presencia de personajes a los que ya conocemos, pero dentro de otro papel y bajo otras condiciones en base a esos tres años que todavía no han pasado. A los fans seguro que les hace gracia ver, por ejemplo, a David, y la relación que tiene en estos momentos con Chloe. Ese tipo de pequeños detalles serán los que satisfagan a los seguidores que hayan jugado al primer juego y estén buscando regresar a Arcadia Bay y al mundo en el que nos introdujo.

Si hablamos sin spoilers importantes, pero con un ejemplo claro que os permitirá entender el desarrollo de Life is Strange, en lo que nos tenemos que concentrar es en el concierto. Es, para nosotros, uno de los momentos más divertidos del juego. En esta escena, estamos con Chloe en un concierto del grupo Firewalk donde la música es protagonista, pero en el cual los problemas rodean a la protagonista en pocos minutos. Comenzamos en la zona del bar, donde hay distintos personajes con los que podemos interactuar. Las opciones de comunicación son más o menos profundas dependiendo del personaje NPC con el que hablemos, del momento en el que nos encontremos y de las decisiones previas que hayamos tomado. Todo influye.

El abanico de posibilidades es tan amplio que se puede llegar a un resultado similar tomando decisiones totalmente distintas. En algunos casos las decisiones no tienen consecuencias a corto plazo, sino que estas se extenderán a lo largo del juego y provocarán que se activen eventos o situaciones concretas horas después de que tomáramos esa decisión. Por ello es conveniente que cuando tomemos decisiones lo hagamos dejándonos llevar por nuestros deseos o por la forma en la que nosotros actuaríamos en la realidad. Eso es lo más conveniente para que sintamos ese tipo de vínculo más personal con Chloe y que seamos capaces de entender lo que ella piensa y cómo actúa. Además, ahora no podemos rebobinar, así que lo que decidamos estará grabado en piedra.

Ese concierto inolvidable

Estamos andando por la zona del bar y nos vamos encontrando con elementos de interés. Tenemos a Frank, que está sentado echando el rato totalmente a su rollo, evadido de la realidad y con sus sustancias. Podemos hablar con él de tranquis, llevar la conversación a un lado un poco más extremo y lo que queráis. Nosotros estuvimos de charleta con él y todo guay, aunque no le compramos ninguno de sus productos ni le dimos dinero. Luego vimos a unos tíos chungos que estaban a su bola, un cuchillo colgado de la pared con el que no salió la ocasión de interactuar y el vendedor de camisetas.

El vendedor de camisetas es el núcleo de la primera situación con efectos variados dependiendo de cómo actuemos y lo que decidamos. El tío está apoyado en el coche con el maletero abierto vendiendo camisetas de Firewalk. A Chloe le apetece tener una, así que podemos decidir si la queremos coger o mirar. En nuestro caso la cogimos, pero no para robarla, sino que solo queríamos verla. Eso desencadena un enfado notorio en el vendedor de camisetas porque cree que queremos robar la camiseta y ahí se cierran las oportunidades de hablar con él. Lo único que recibimos después del vendedor son comentarios muy bordes y la intención de sacarse 20 dólares por cada camiseta. A Chloe le parece un robo, así que eso no ayuda a que la relación entre los dos personajes mejore.

Un rato después vemos que el vendedor se ha dejado el coche abierto y que podemos mover la palanca del vehículo para que este pierda la estabilización y se caiga de la cuesta en la que se encontraba. ¿Qué hacer? Pensamos que vamos a fastidiarle y que tenga que trabajar un poco. Liberamos el vehículo, este se desliza y el vendedor va detrás enloquecido por lo que ha ocurrido. Se nos abren dos posibilidades ante nosotros: robar la camiseta o no hacerlo. Hombre, solo es una camiseta, y el hombre no era majo precisamente, así que nos llevamos una. Al lado Chloe ve un fajo de billetes, unos 200 dólares, que le vendrían al pelo para sus deudas y gastos. ¿Nos los llevamos? Mejor no. Si nos llevamos ese dinero en ese momento tendremos efectivo y Chloe mejorará en algunos aspectos financieros, pero seguro que terminamos metiéndonos en un berenjenal importante debido al robo de la pasta.

Los chungos del típico antro

Hecho esto, es hora de irse a la pista de baile y disfrutar con Firewalk de una vez. En el camino los chungos se ponen en medio y empiezan a hacer lo que hacen los chungos. Chloe no es una angelita y sabe tratar con estos cabeza cuadradas, así que se nos dan varias opciones. Podemos montar camorra o disculparnos e irnos con la esperanza de que los chungos nos dejen en paz. Somos personas semi-pacifistas, así que nos disculpamos y nos vamos. Tenemos que buscar otro camino para ver el concierto.

Por suerte, había unas escaleras que sonaban bastante mal, pero que subiendo por ellas con cuidado nos permitirían ver el concierto desde una zona superior como auténticos VIP. Subimos con cuidado y empezamos a alucinar con el concierto. Chloe es rebelde, pero encantadora al mismo tiempo, teniendo ese punto adolescente en el cual te da igual sentirte tonto mientras das saltos escuchando a tu grupo favorito. Mientras lo está haciendo llega el problema: los chungos vuelven a por más caña. Ahí las cosas ya se complican. Por suerte aparece Rachel de forma inesperada y crea una situación más bien incómoda.

El juego nos vuelve a dar opción de disculparnos, salir corriendo o darle un buen golpe al chungo para que aprenda a no tocar tanto la moral. Como es la segunda vez en la que nos molestan ahora sí que le atizamos y le damos un buen golpe que le deja con suficiente dolor como para poder escapar. Salimos de ahí con Rachel, Frank nos protege para que podamos alejarnos y nos ponemos a bailar justo delante del escenario con la vibrante música de Firewalk. Después de todo la noche no ha terminado saliendo tan mal.

Viviendo la esencia de Life is Strange

Todo lo que hagáis tanto en esa escena como en el resto del juego, tiene importancia en los próximos acontecimientos. Tras ese concierto, todo cambia. Si hemos robado la camiseta, veremos que la tenemos en nuestro cajón esperando a que nos la pongamos. Cualquier cosa que hagáis deriva en una serie de consecuencias y en que el juego se vaya desarrollando en base a lo que estáis haciendo y dependiendo de las decisiones que estáis tomando.

El juego os enganchará por sus personajes, que resultan humanos y creíbles. También porque tiene un excelente apartado visual que todavía se verá mejor en la versión remasterizada de 2022. Está formado por un total de tres episodios: Awake, Brave New World y Hell is Empty. También hay un episodio de bonus titulado Farewell, en el que los sentimientos se ponen muy a flor de piel. Porque una de las cosas de Life is Strange, de todas sus entregas, es que conectan muy bien con los sentimientos más personales y profundos que todas las personas tenemos dentro. Hagan un ejercicio de exploración de nuestra mente realmente bueno, conectando, haciéndonos sentir lo que sienten los personajes y llevándonos a través de una montaña rusa emocional en la que no sabemos si queremos que todo pare o que continúe.

Hay algunos aspectos de Life is Strange: Before the Storm que nos gustan incluso más que lo que ofreció la primera entrega de la saga. Lo cierto es que el particular sistema que tenía el primer juego resultaba original y atractivo en los primeros capítulos, pero luego todo terminaba siendo demasiado un poco reiterativo. Faltaba la naturalidad que tiene esta segunda entrega que tanto nos gusta. Por otra parte, también influyen los personajes y los distintos momentos que se llegan a vivir en cada juego, aunque hay que reconocer que ambos tienen algunas situaciones que son inolvidables.

Otro aspecto que nos gusta de este título es su banda sonora, la cual cuenta con la participación del grupo Daughter, una formación indie europea que ha hecho un trabajo excelente y que ha dotado de canciones muy especiales a este juego. Todos esos pequeños detalles es lo que lo hacen aun más especial y recomendable. No os lo perdáis en la remasterización, porque si todavía no lo habéis jugado, seguro que se convierte en uno de vuestros títulos de aventura favoritos.

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