Mi última gran viciada

Borderlands

Como buenos gamers que sois al leer este blog sabéis que a que me refiero cuando digo “Gran Viciada”. No estoy hablando de esos períodos de 4 o 5 horas en los que estás jugando a un juego para darle unos días de reposo. No. Una Gran Viciada implica dos cosas (unas cuantas más en realidad, pero dos básicas) Un buen juego y amigos. Pues bien, estas Pascuas pasadas dispuse de tres días para hacer esto que tanto disfrutamos haciendo todos: nada. Y aprovechando esos momentos de ataraxia llamé a un par de amigos y saqué del cajón mi copia de Xbox360 del Borderlands Game of the Year Edition.

Al cabo de unas horas estábamos los tres sentados en el sofá y mientras uno estaba ocupado en su mundo dándonos conversación yo y mi otro amigo nos introducíamos poco a poco en el mundo de Pandora. Y es que cuando juegas al Borderlands se te olvida rápido que estás jugando a un juego. Vale, no es tan épico pero ya sabéis de lo que hablo.

En el Borderlands hay cuatro clases principales: Berserk, Siren, Hunter y Soldier. Yo me cogí a Sirena y mi amigo a Berserker. La escena era de risa, yo con una chica cuya habilidad es hacerse invisible y las armas elementales y mi amigo con un personaje de 2 metros que va a puño limpio. El equipo era digno de una buena partida multijugador.

Recuerdo cuando empezamos a jugar, era un viernes por la noche y nuestros personajes eran nivel 1. Estábamos a tope de ganas de volver a perdernos por las estepas de Fyrestone y adentrarnos en las zonas más peligrosas del Common Rust.

Al cabo de tres días y después de casi 50 horas de juego (somos humanos – por desgracia- y tenemos que dormir) y 30 niveles subidos, el Borderlands volvía a ser lo que era, un juego que volvimos a aburrir. Y es que eso es lo que tienen las Grandes Viciadas.

Foto │ Vida Extra

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