Los mejores juegos de Kinect Vol. 1

Comenzamos una serie de artículos en los que rendimos homenaje a una tecnología que no olvidamos.

El dispositivo Kinect fue una tecnología muy avanzada que cambió, a su modo, el mercado de los videojuegos, al menos temporalmente. Microsoft se sacó de la manga un gadget que reconocía el cuerpo de los usuarios y lo implementaba en los juegos. No era un sistema de reconocimiento de manos al estilo Wii, sino que se reconocía el cuerpo entero y su cámara nos captaba en la totalidad. Comenzó fuerte con un catálogo de juegos exclusivo en el cual hubo muchos títulos que brillaron. Alcanzó un alto nivel de ventas y marcó un punto crítico tecnológico.

En poco tiempo, Kinect se había convertido en una herramienta muy utilizada en distintos sectores, sobre todo en el de la medicina. Había profesionales que usaban este sistema para llevar a cabo intervenciones y realizar distintos procesos que, de otra manera, serían más complicados y arriesgados. En menos tiempo de lo que se podría imaginar, Kinect llegó al mundo entero y se materializó como una de esas grandes ideas que podían hacer todavía más grande a Microsoft.

Su efecto de éxito se vio reflejado en las ventas de Xbox 360, que se mantuvieron incluso por encima de las de PlayStation 3, en lo que fue una batalla generacional en la que Microsoft sonrió con gesto triunfal. No obstante, la llegada de Xbox One y la implementación de la segunda generación de Kinect, hizo que el interés por esta tecnología se disolviese. Posiblemente, Microsoft tuvo gran parte de la culpa, no solo por implementar Kinect 2 como elemento natural de Xbox One sin dar opción (inicialmente) a los usuarios, sino porque, además, no supo plantear suficientes mejoras o avances para que resultase interesante. La moda inicial había pasado y ellos no habían respondido a la necesidad de seguir creando interés.

Eso derivó en decadencia y desaparición. Al final, Kinect desapareció. No obstante, hay quienes recordamos el dispositivo e incluso todavía lo enchufamos en algunas ocasiones especiales. Sigue siendo muy divertido en reuniones con amigos. La tecnología era muy funcional en su momento y ahora no ha dejado de serlo. Es, a grandes rasgos, como los arcades de los 80-90: han quedado desfasados, pero te lo sigues pasando igual de bien con ellos que antes.

Como forma de hacer un homenaje a Kinect y a la diversión que nos proporcionó en su momento, elaboramos este reportaje especial que continuaremos en más entregas. Nuestra intención es hablar de todos los juegos que se lanzaron en el dispositivo. Así que si os gusta y os pone un poco nostálgicos o incluso os da ideas de títulos que comprar, agradeceríamos un comentario con vuestra opinión acerca de estos reportajes especiales que estamos publicando.

Sonic Free Riders

Los más pequeños de la casa y especialmente todos los fans del erizo más azul de los videojuegos, pudieron disfrutar en Kinect con el lanzamiento de Sonic Free Riders. El título daba continuidad a la franquicia de carreras iniciada una generación atrás e incorporaba el innovador control por Kinect como manera de extender la fama del juego. Lo importante es que el jugador, en lugar de manejar a los personajes y sus vehículos con el mando, los controla con el cuerpo. La idea de los desarrolladores, los chicos de Sonic Team, era que pudiéramos sumergirnos en la diversión de las carreras de manera real, y que disfrutásemos de forma totalmente nueva.

Para jugar tenemos que hacer los mismos movimientos que si estuviéramos sobre la tabla aerodeslizadora de los participantes implicados en la competición. Daremos un saltito y nos pondremos con la tabla en posición vertical y cuando den la señal de salida, sacaremos la pierna hacia atrás para tomar velocidad. A lo largo de la carrera tendremos que girar el cuerpo y moverlo con el objetivo de tomar las curvas, esquivar obstáculos del circuito, y conseguir recolectar objetos esparcidos por el escenario. Los movimientos son muy intuitivos, y realmente no resulta muy complejo hacerse con los controles y comenzar a mover la tabla como si estuviéramos encima de ella.

Como en otros juegos de Kinect, para disfrutar de Sonic Free Riders es vital que nos sintamos como si estuviéramos haciendo lo que se ve en pantalla, tal cual. Tenemos que intentar hacer los poses con el cuerpo y los movimientos tal y como lo haríamos encima de la tabla, o montados en un monopatín, por poner un ejemplo bastante preciso. A lo largo de las carreras no solo tendremos que ir echando la pierna hacia atrás para tomar velocidad, sino que también habrá que saltar en momentos clave. Como el juego está pensado para todos los públicos, la propia computadora te irá avisando de lo que tienes que hacer. Los saltos, por ejemplo, los daremos cuando los personajes estén cerca de saltar por una rampa, para que lleguen más alto y tomen mayor velocidad.

Aunque mientras estemos corriendo nuestra principal preocupación será no chocarnos e intentar tomar la mayor velocidad posible, también habrá que prestar atención a otros elementos. Por ejemplo, los anillos, los tradicionales rings de la saga Sonic, están presentes, y ayudan a que los personajes aumenten sus parámetros y vayan mejorando carrera a carrera. En carreras de partida rápida no tendrán especial importancia, pero cuando estemos progresando en el modo historia serán prácticamente imprescindibles para mejorar. Además de los rings, hay montones de objetos y power-ups que marcarán las diferencias en nuestro intento de superar a los demás corredores. Cada arma y power-up tiene una mecánica distinta para ser activada, y como podéis imaginar, todas implican realizar algún movimiento con nuestro cuerpo. Por ejemplo, para lanzar un misil lo haremos como si tiráramos una pelota con el brazo, una bomba que activamos golpeando la palma de la mano, o un turbo que activaremos meneando el brazo como si agitáramos una lata de refresco. Otro objeto, una hucha, sacará anillos cuando la agitemos con el brazo, lo que sin duda es de lo más divertido. Este sistema, realmente original, aporta mayor diversión a las carreras, y da lugar a situaciones de lo más emocionantes entre partidas de varios jugadores.

Como buen título del universo Sonic que se precie, Sonic Free Riders tiene una modalidad Grand Prix en la que ir progresando y ganando trofeos. Además de este modo, el juego incluye Time Attack para poner a prueba nuestra velocidad, y Carrera Libre. Lo mejor de todo es que la opción multijugador online permite carreras simultáneas de hasta ocho usuarios al mismo tiempo, lo que da lugar a competiciones muy reñidas. Y por si esto fuera poco, se incluye la opción Tag, que une a dos usuarios para que combinen trucos y cooperen en su camino hacia la victoria. Como último modo destaca el Relay, en el cual cuatro jugadores se irán cambiando la posición al final de cada vuelta, resultando en algunos momentos totalmente imprevisibles. En una consola podían competir hasta dos jugadores con pantalla partida, pero como decíamos, online el número asciende hasta 8.

Entre los personajes que aparecieron se incluyeron Sonic the Hedgehog, Tails, Knuckles the Echidna, Jet the Hawk, Wave the Swallow, Storm the Albatross, y el Dr. Eggman.

DanceEvolution

DanceEvolution fue el juego de baile de Konami para el sistema de control de movimiento Kinect, también conocido en Japón como DanceMasters.

Utilizaba el mismo sistema de juego y tecnología que Dance Central, otro juego de Kinect y Xbox 360. En base son productos muy similares, aunque en el caso de DanceEvolution se aprecia su denominación de origen puramente japonesa. La propuesta del juego es reconocernos el cuerpo al completo para que bailemos siguiendo los pasos del protagonista (o la protagonista), al que veremos en el centro de la pantalla. Moveremos los pies, las piernas, los brazos, las manos, la cabeza, y haremos todo tipo de poses bailonas y muy molonas mientras seguimos el ritmo de canciones de lo más pegadizas.

DanceEvolution cuenta con opciones diversas para aumentar la diversión y profundidad del juego, además de un modo progresivo en el que seguiremos los pasos de los protagonistas. Por ejemplo, podremos vernos en pantalla en tiempo real mientras bailamos y almacenar varios de nuestros bailes previos. El objetivo de ésta función de salvado no se limita a que después podamos volver a ver nuestra actuación, sino a que nos convirtamos en bailarines de fondo. Almacenando el baile que hayamos llevado a cabo en una canción específica y definiéndolo como bailarín, después podremos volver a jugarla y nos veremos a nosotros mismos como miembro del equipo de baile del fondo. Así será posible mejorar y precisar en qué momentos lo hicimos mal la vez anterior para seguir superándonos partida tras partida. Por otro lado, también es posible guardar fotografías de nuestros bailes y compartirlas con los amigos o crear carpetas de fotos a modo de álbum.

Sin salir de nuestra casa no solo vamos a poder combatir en baile con jugadores de todo el planeta (desde Xbox Live), sino que además bailamos al ritmo de melodías muy distintas. Se incluyen 30 canciones en el disco de estilos tan diferentes como R&B, Pop, Techno, o Hip Hip, siendo posible definir listas de reproducción.

Sobre los modos de juego, además de las opciones multijugador a través de la red, en las que competir para ver qué jugador es mejor bailarín, hay otros modos de interés. Por ejemplo, el modo Dance, en el cual iremos atravesando niveles y nuevas canciones de mayor dificultad hasta convertirnos en la estrella número uno. Este es el modo central del juego, dado que en él vamos desbloqueando nuevas canciones para disfrutar en las otras modalidades. Es, además, donde nos ponemos en el pellejo de uno de los dos protagonistas. Por si todavía no somos lo suficientemente buenos, DanceEvolution incorpora el modo Lección, en el cual se nos dan todas las indicaciones necesarias para poder llevar a cabo hasta las coreografías más complejas. Aprenderemos paso a paso cada baile y podremos repetir y practicar todo lo que necesitemos hasta dominar cada canción. Por si esto fuera poco, DanceEvolution cuenta no solo con distinción de dificultad entre las canciones, sino con varios niveles de dificultad, tanto para expertos como para los menos habilidosos.

Kinectimals

Kinectimals llama la atención gracias a su planteamiento, de simulador de mascota, pero con un buen surtido de opciones y mecánicas de juego distintivas.

Frontier Developments, la desarrolladora del juego, tuvo clara la idea de centrar el producto en animales felinos, pero más espectaculares que de costumbre. No vamos a jugar y acariciar gatitos domésticos, sino leones, tigres, e incluso leopardos o jaguares. Tener uno de estos poderosos animales salvajes como mascota, algo imposible en la realidad, es el primer atractivo que ofrece Kinectimals. La selección inicial de animales se amplia de manera progresiva mediante peluches que podemos escanear con la cámara de la consola.

Kinectimals es un programa de convivencia con mascotas donde hay mucho que hacer. No solo es posible entrar en un modo de cuidado, en el cual podemos interactuar con la mascota, sino que también hay actividades. Respecto al modo de cuidado, es posible acariciar a la mascota, peinarle, tocarle, e incluso jugar a las imitaciones. Nuestra mascota hará todo lo que nosotros hagamos. Si levantamos una mano, ella también lo hará. Si nos tiramos al suelo, la mascota nos copiará el movimiento, y cuando nos movamos, nos mirará para volver a levantarse. La diversión está garantizada con un simulador de cuidado más que profundo. Pero como decíamos, esto no es lo único que encontramos en Kinectimals.

El juego cuenta con un buen surtido de minijuegos y desafíos en los que estaremos en compañía de la mascota mientras hacemos distintas actividades. Por ejemplo, podremos lanzar objetos para que los busque la mascota, o participar en minijuegos de lanzamiento de diferentes cosas para poner a prueba nuestra puntería. También habrá carreras de obstáculos y estarán presentes actividades muy conocidas, como el escondite, al cual jugaremos con el animalito.

Tras crearse el vínculo entre la mascota y el jugador, la relación entre estos no dejará de progresar de manera constante. Lo curioso y bonito de esta relación es que la mascota reconocerá el nombre de su dueño, y que aprenderá a identificarle no solo usando la voz (cuando el reconocimiento de voz esté disponible), sino también con el movimiento. A medida que pasemos más tiempo con la mascota, iremos desvelando los secretos de la isla en la que se llevan a cabo los acontecimientos. Desbloquearemos nuevos minijuegos y lugares para visitar, irán apareciendo más objetos (hasta 600 distintos) con los que interactuar, y se añadirán zonas de interés en las que pasar tiempo con la mascota. Por si esto fuera poco, hay retos multijugador para que podamos competir contra amigos y miembros de la familia (que también podrán tener su propia mascota, en base a cada perfil de la consola) con el objetivo de ver qué mascota es más efectiva y habilidosa. Todo ello se ve reflejado en la forma de logros y premios para los avatares de Xbox 360 que se desbloquearán en base a nuestros esfuerzos. Para mayor interacción, podremos usar los objetos que encontremos para personalizar el aspecto de nuestra casa y de la propia mascota, a la cual cambiaremos el aspecto de forma notable.

En la segunda entrega

Volveremos a retomar el homenaje a Kinect en un próximo reportaje donde hablaremos de otros 3 de los juegos que hicieron historia en el catálogo del dispositivo. Como podéis ver, estamos dejando los más clásicos para un poco más adelante. ¿Por qué hemos comenzado con el juego de Sonic? ¿Por qué no? Somos entusiastas del erizo y consideramos este uno de esos títulos de su historial que resultan curiosos y que, por desgracia, seguro que cae en el olvido.

En el caso de DanceEvolution, lo llegamos a considerar el mejor título de baile disponible en Kinect. Aunque no tuvo tanta popularidad como Dance Central, principalmente porque le faltó todo el trabajo de marketing que organizó Microsoft con este título, la jugabilidad era de alto nivel. No en vano Konami es una de las empresas que más había dominado el género musical muchos años antes de que nadie se atreviera con ello (con la saga Dance Dance Revolution, primero en arcades y luego en consolas).

Por su lado, Kinectimals fue un juego muy cuco y divertido. Intentó hacer cosas nuevas, como vender esos peluches con personajes en formato DLC adelantándose a su tiempo y a la popularidad que han llegado a tener los amiibo con el paso de los años. Además, era entretenido y aportaba un buen punto de inicio en Kinect para los niños. En próximas entregas hablaremos de algunos de los otros títulos de Kinect producidos por la propia Microsoft.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...