La saga Assassin’s Creed en profundidad – Primera parte

Hablamos de los juegos que más nos han impactado de Assassin’s Creed y comenzamos un reportaje especial en varias entregas.

Assassin’s Creed siempre ha sido una de las sagas de las que más hemos hablado en Gizmos. Tenemos una larga tradición de pasarnos horas y horas descubriendo cada uno de los universos de la famosa franquicia de Ubisoft. Es cierto que, por ahora, la última entrega se nos resiste, en parte por seguir esperando a echarle un guante a una PlayStation 5, pero no se puede decir que no hayamos disfrutado a fondo cada una de las anteriores. Por ello, queremos empezar este monográfico dedicado al universo Assassin’s Creed en el que repasaremos cada una de sus entregas.

Para empezar, vamos a hablar de algunas de las entregas que más nos han impactado y más adelante continuaremos con el resto de la saga. Nos tendréis que disculpar que no usemos ningún orden predeterminado, porque lo que queremos es demostrar lo flexible que es la franquicia y cómo cada entrega destaca sobre las demás con independencia.

Assassin’s Creed III

¿Qué es lo que más recordamos de esta entrega? Por supuesto, la entrada en acción de los barcos. En Assassin’s Creed III nos situamos en la época de la América colonial. Desmond Miles está de nuevo en acción, esta vez al control de Connor Kenway, medio inglés, medio nativo americano. Los templarios también están en el ajo, ahora muy involucrados con el desarrollo de la revolución americana. La particularidad de Assassin’s Creed III es que el protagonista estaba en una onda distinta a la habitual de la saga. No repetíamos la historia de siempre, y el cambio de héroe aportaba también unas motivaciones fáciles de entender. Dicho de otro modo, para Connor no hay tanto conflicto de assassins y templarios como sí con su propia naturaleza y aquellos que le rodean. Que su aldea sea destruida es el punto de comienzo de un camino que está plagado de rosas y espinas. El juego nos lleva a través de tres décadas, por lo que hay tiempo suficiente para ver cómo progresa la historia y encontrarnos con figuras de relevancia histórica del tipo de Thomas Jefferson, George Washington o William Prescott. Por su parte, en la actualidad tenemos a Desmond, que estará intentando impedir que ocurra un apocalipsis previsto para el año 2012.

Hay que reconocer que Ubisoft tuvo una idea curiosa al introducir batallas con barcos. Y, a la vista de cómo se han mantenido en las entregas posteriores, está claro que fueron bien recibidas. Los controles son menos duros de lo que parece, aunque los giros optan por una filosofía realista, lo que implica que haya que marcarlos bien para enfocar hacia la dirección en la que nos podemos mover. Nos vemos en situaciones variadas, como tener que ir a por un barco enemigo mientras otras embarcaciones nos intentan hundir. En ese tipo de casos tenemos que pensar y actuar. Los cañones y el uso de la táctica más salvaje, la de ir a chocar con el otro barco, pueden ser la solución para salir victoriosos.

Mientras estamos controlando el barco podemos realizar distintos movimientos de ataque, como los cañones, y aunque el sistema es cómodo y libre, hay momentos en los que la computadora nos reclama que utilicemos un arma en especial. Tras lanzarle las cadenas al barco que perseguimos llega el momento de desembarcar para disfrutar del sistema de combate. Ahí la jugabilidad cambia para ponerse al estilo Assassin’s Creed más habitual.

Pero el juego es mucho más que barcos. Respecto a las entregas previas, los gráficos mejoraron mucho. Podemos camuflarnos entre la muchedumbre avanzando en compañía de un grupo de aliados disfrazados de guardias mientras nosotros avanzamos tranquilos. La hermandad vuelve a hacer su trabajo, y cuando el peligro se disipa, desaparecen.

Si nos perseguían, teníamos nuevos recursos que se combinan con los que ya conocíamos. Por ejemplo, podemos meternos por las ventanas y pasar por dentro de las casas de las personas que viven en la zona. Esto permitirá que los escapes sean más sencillos. En lo relacionado con el combate, se mejoró mucho, existiendo ahora más armas con las que golpear y un sistema más intuitivo. Connor cuenta, por ejemplo, con una cadena que le permite atacar a sus oponentes con precisión y contundencia.

Assassin’s Creed III es un gran juego, con una historia de calidad, un personaje que destaca de forma más que propia y una jugabilidad dotada de un atractivo elevado. Podríamos decir que marcó un antes y un después en la franquicia.

Assassin’s Creed III: Liberation

La historia de Assassin’s Creed III: Liberation para PlayStation Vita está llamada a seguir siendo una de las más interesantes que se han visto hasta el momento en la saga. Nos situamos en la Nueva Orleans del siglo XVIII, entre los años 1765 y 1780. Se trata de una ambientación que se encuentra vinculada con Assassin’s Creed III, de ahí el factor de compartir el título del juego. Más exactamente el juego nos mete en medio del final de la guerra que desarrollaron los franceses y los indios, quienes no estuvieron dispuestos a permitir que los ingleses se salieran con la suya. El argumento se trasladará más allá de este momento hacia la Revolución Americana, teniendo a una mujer llamada Aveline de Grandpré como protagonista. Su nombre evidencia sus orígenes: francesa, pero al mismo tiempo con descendientes africanos. Esta assassin se ve dentro de lo que se conoce como la práctica del placage, un sistema de matrimonios concertados que encontró en Nueva Orleans su cénit de mayor fama en la época.

El juego tiene un buen número de escenarios siguiendo el estilo característico de la franquicia, y nos lleva tanto a exteriores en los que subir por árboles o incluso remar en canoa, hasta ciudades de formato más tradicional. Incluso tendremos la oportunidad de viajar hasta México, con todo lo que eso conlleva en la época.

En este juego no tenemos a Desmond Miles metido de por medio. El juego no sigue realmente los pasos de sus aventuras, sino que parte de otro concepto para que argumentalmente todo sea más coherente. En realidad, en esta ocasión Abstergo ha creado una nueva propuesta con el objetivo de mostrar una zona del conflicto entre assassins y templarios mediante el punto de vista de Aveline.

La jugabilidad está trufada de peculiaridades. Aveline puede, por ejemplo, remar en canoa. Lo podemos hacer de dos maneras según lo que se nos dé mejor: haciendo uso de un control más clásico y hardcore, fundamentado en pulsar el botón X de manera repetida, o tocar la pantalla táctil trasera de la consola como si hiciéramos el gesto de estar remando. Ambos sistemas funcionan bien, pero ocurre lo mismo que en Uncharted: El abismo de oro: los controles creados para el aprovechamiento de la consola son muy intuitivos y funcionan de forma más que eficiente, haciendo que el movimiento sea más rápido y dinámico.

Cuando bajamos de la canoa nos movemos por el escenario, apreciando que se han creado unos decorados efectivos y que aprovechan bien la potencia de la máquina. No tardamos en escalar, pasar por los árboles y poner nuestra mirada en un grupo de enemigos que está bien remarcado como objetivos. Se nos dan varias opciones de ataque y asalto. Podemos movernos entre la maleza, entre los árboles y atacar sin que nos vean, para que nadie sepa qué es lo que ha ocurrido en ese lugar ni que tengamos que esforzarnos en un cara a cara directo. Pero también podemos, por otro lado, bajar al suelo y desde el primer momento atacar a los enemigos frontalmente, aprovechando bien la experiencia que la protagonista demuestra como assassin. Una combinación de ambas técnicas se convierte en nuestra elección.

Para atacar desde lejos tenemos varias armas entre las que cambiamos con la pantalla táctil de forma dinámica y sencilla. Podemos usar la pistola o los dardos, pero son estos últimos los que más interés nos producen. Una vez nos detectan no hay marcha atrás y toca luchar contra los oponentes. Lo primero que hacemos es, una vez rodeados, tocar la pantalla para activar un modo especial en el que pinchamos en los oponentes con el objetivo de realizar una acción especial con la cual les atacamos a todos. Después rematamos la faena con un buen sistema de esquives y golpes rápidos con los que no es nada complicado derrotar a los oponentes.

Fue, sin duda, uno de los mejores títulos de la saga, al menos por su frescura y originalidad. Es una pena que haya quedado bastante olvidado.

Assassin’s Creed IV: Black Flag

Este juego nos pone en la piel de Edward Kenway, el abuelo de Connor, héroe del episodio previo y, cómo no, ancestro de Desmond Miles. El guion nos lleva a través de momentos muy importantes de la historia y tenemos la oportunidad de presenciar una época en la que la piratería se encontraba en un momento crucial, explorando los mares del Caribe a inicios del siglo XVIII.

Aunque el 60% del juego se desarrolla en tierra, el tiempo que pasamos en el mar tiene mucha importancia. Las batallas navales del episodio anterior se mejoran y se maximizan para que nos sintamos todavía más metidos en el mundo de los piratas. Los enfrentamientos navales tienen varios factores que debemos conocer y analizar, como la velocidad y posición tanto de nuestro navío como del de los enemigos a los que nos enfrentamos. Hay que colocar el barco de forma adecuada, disparar en el momento justo y ajustar la trayectoria de todos los elementos para que los disparos lleguen acertadamente contra nuestros rivales. Las batallas navales no siempre terminan de la misma manera, y buena demostración de ello es el momento en el que paramos en la estructura que estábamos atacando para terminar el trabajo a golpe de espada.

Assassin’s Creed IV: Black Flag nos introduce en una completa aventura de acción y puzles, con distintas islas que visitar y escenarios muy variados. En nuestro camino tendremos la oportunidad de llegar a fuertes establecidos, selvas e incluso ruinas mayas. Las playas, cómo no, son un escenario habitual de nuestras hazañas y enfrentamientos. En ellas no solo tendremos ocasión de combatir contra los oponentes, sino que buscaremos tesoros para incrementar nuestra propiedad.

Los desarrolladores intentaron que la experiencia fuera muy completa y que resultara realista. Vamos a poder pescar y cazar, profundizando la superficie del fondo del mar y descubriendo nuevas posibilidades respecto a otros juegos. La libertad del juego es tan elevada que podemos estar en el barco, sumergirnos en el agua, nadar hacia la costa, y allí seguir con nuestra batalla personal contra quienes nos encontremos.

Continuando con la información relativa al barco, tenemos la oportunidad de mejorarlo y actualizarlo con nuevas posibilidades. Para ello tendremos que completar misiones y derrotar barcos enemigos, obteniendo botines y recompensas de todo tipo que nos darán pie a estas mejoras. No pensemos que las misiones secundarias se limitan a las que ya estamos acostumbrados de otras entregas, sino que se han añadido otras más variadas y muy relacionadas, en algunos casos, con los combates. Por ejemplo, están presentes las clásicas peleas de bar que reflejan bien el mundo de los piratas de esta época tal y como lo conocemos por el mundo del cine. Salir bien parados de estos momentos dependerá de nuestra habilidad y en algunos casos también de los compañeros que tengamos. La tripulación de nuestro barco es sensible a la muerte, por lo que será importante protegerla en la medida de lo posible. Las tareas que tendrá Edward Kenway no se puede decir que no sean variadas.

Edward tiene muchos recursos a su disposición. La compañía desarrolladora ha querido que este assassin innove en cuanto a lo que proporciona a los usuarios. Se retoma un punto de sigilo más pronunciado que en los últimos capítulos, para que este componente no llegue a quedar de lado. La estrategia y la picaresca serán fundamentales para sobrevivir. Las cosas ya no dependen solo de camuflarnos entre la gente que veamos caminando para que no nos descubran, sino que también hay que realizar otras acciones, e incluso nos podremos quitar la capucha en algunos momentos. A la hora de luchar, el auto-apuntado se queda de lado y ahora podemos, por ejemplo, apuntar con libertad. La experiencia se intenta acercar a la que proponen los shooters en tercera persona.

El sistema de combate se apoya de forma elevada en armas duales y también en el uso de distintas armas a través de diferentes combinaciones. La cantidad de armas aumentó respecto a otros de los assassin con los que nos hemos encontrado, lo que también aporta una mayor variedad al desarrollo de la partida. La cerbatana, por ejemplo, es un recurso que nos vendrá muy bien a lo largo de la partida, permitiéndonos disparar diversos tipos de dardos para inhabilitar a los enemigos con los que nos crucemos.

Assassin’s Creed IV: Black Flag retoma el concepto de la saga, da continuidad a la historia, en la cual Abstergo todavía tiene mucho que decir, e introduce nuevos elementos para que la jugabilidad siga impactando al usuario. No menos importante, sus gráficos son más que notables, con una calidad visual que destaca sobre todo en la representación del mar, de las explosiones, partículas y en los efectos de luz.

Assassin’s Creed: Rogue

Antes del cambio generacional que hubo al pasar de PS3 a PS4, Ubisoft quiso lanzar otro juego que sirviese como despedida. Se trató de Assassin’s Creed: Rogue y nos contó una historia que, aunque englobada en el universo de los assassins y los templarios, aportaba ideas nuevas.

Como ya podéis imaginar, uno de los elementos de su jugabilidad eran las batallas con barcos. La compañía francesa le cogió el gusto a esto de los combates navales tal y como hemos podido ver. El sistema es muy similar al de las entregas anteriores. Unos disparos de cañón por aquí, unas canciones de marineros por allá y nos vemos con los barcos que había a nuestro alrededor destruidos. Por el camino es posible que hayamos disparado a algunos barriles explosivos que estaban por el mar y que hayamos salvado a náufragos, algo que nunca está de más.

La mar es agradable e invita a que pasemos un buen rato en ella, pero una vez se nos activa el punto verde no dudamos en dirigirnos a él a toda velocidad. Lo hacemos. aunque eso signifique atravesar una zona de hielo a través de la cual nuestro navío tiene algunas dificultades para avanzar. Este hielo se rompe y empiezan a salir trocitos disparados por todas partes que nos dan la auténtica sensación que tendríamos en una situación como esta. El momento merece la pena.

Dejamos a nuestra tripulación cerca del borde y saltamos al agua. Nuestro protagonista, Shay Patrick Cormac, no es que tenga una resistencia sobrehumana al agua helada, así que tendremos que intentar llegar a la orilla lo antes posible. Lo que nos espera allí es un panorama digno de postal. Es el Atlántico Norte y todo está congelado, así que supone un gran reto moverse entre las plataformas, dar saltos y esquivar obstáculos que se puedan convertir en un problema para nosotros. El juego nos pone en este tipo de situaciones y nos lleva a interactuar con multitud de elementos del escenario, como postes, maderas, cuevas… recogiendo el botín que encontremos e intentando no caernos al agua. Mientras lo hacemos no vamos a tener enemigos propiamente dichos, pero sí la oportunidad de ver que se ha dotado al escenario de la vida realista que había en el mismo.

En un momento del juego, hay un oso polar y también vamos a ver a un grupo de pingüinos lanzándose al agua de una manera tan hipnótica que nos apetecerá hacer lo mismo. A riesgo de no congelarnos no lo haremos y transcurriremos con nuestro camino hacia la atalaya más cercana. Miramos y nos encontramos con la representación de la aurora boreal, un factor que. en otro escenario, como podéis imaginar, no habría sido posible.

Gráficamente destaca con efectos especiales de calidad, como el hielo rompiéndose y un movimiento muy fluido tanto del personaje como de los barcos. El cambio de aires que se ha ofreció en la estética principal, con un entorno helado que sigue invitando a que trepemos y nos movamos con libertad, ayudó a que el juego generase más interés.

Si una cosa es importante de todos los episodios de la saga Assassin’s Creed es su historia y la forma en la que se conecta una y otra con la de los juegos disponibles con anterioridad. Esta producción actúa de secuela de lo que vimos en Assassin’s Creed IV: Black Flag. Aun así, los guionistas se han ocupado de integrar un vínculo con Assassin’s Creed III, incluyendo la aparición de personajes reconocibles. A nivel argumental la Guerra de los Siete Años nos enmarca en un periodo clave en la historia de Norte América. El guion nos lleva de 1752 a 1761 con distintos escenarios disponibles, no solo el Atlántico Norte, aunque esta es la zona más destacable. Otras de las localizaciones a las que llegaremos serán Alabama y Nueva York, en claro interés por abrir la jugabilidad todo lo posible y no limitar el desarrollo a un único tipo de decorado.

El peso protagonista recae sobre Shay Patrick Cormac, que no parece estar muy contento con lo que supone estar dentro de la Hermandad de assassins. Solo tiene 21 años y su juventud es posible que le haya llevado a ver las cosas de otra manera. También es posible que haya sido culpa de cómo lo han tratado los demás assassins. El caso es que Shay termina recorriendo un camino peligroso que le llevará a dar caza a quienes en el pasado consideraba sus aliados. De esta manera Ubisoft nos propone un punto de vista alternativo y una forma distinta de afectar al mundo de Assassin’s Creed.

Próximo repaso

Como ya os habíamos mencionado, este iba a ser un repaso bastante anárquico de la saga Assassin’s Creed. Primero, porque ya estamos agotados de los dosieres donde se habla de la saga entrega por entrega en orden cronológico. Segundo, porque si os comenzamos hablando del primer Assassin’s Creed, seguramente habríais dejado de leer a las primeras de cambio.

Dicho esto, en la próxima entrega tendremos otra dosis de ediciones de la franquicia. Hablaremos de los dos primeros juegos (consideramos el segundo episodio nuestro preferido, así que lo dejamos para el final), de Assassin’s Creed: Bloodlines, Assassin’s Creed: Altaïr’s Chronicles e incluso de Assassin’s Creed: Project Legacy. La saga ha tenido tantísimas entregas para dispositivos móviles, que seguramente le hayáis perdido la pista a una gran cantidad de ellas. También han sido muchos los spin-off que se han lanzado en consolas portátiles y que merecen que se recuerden. Ubisoft ha dejado grandes ediciones en la franquicia que han ayudado a que, poco a poco, se vaya construyendo a su alrededor una de las marcas más importantes del sector del videojuego de los últimos años.

Mucho tiempo ha pasado desde el primer episodio de la generación de Xbox 360 y PS3, pero la saga se mantiene tan viva como antaño. Incluso, si lo recordáis, se hizo una adaptación cinematográfica que fue rodada, en parte, en España, la cual, no obstante, no salió demasiado bien parada. No os preocupéis, porque nuestra intención es hablar solo de los juegos y no meternos en terreno pantanoso con la película de marras.

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