Impresiones con No More Heroes 2: Desperate Struggle

Suda51 nos obsequia con la secuela de su gran obra en Wii, y nos hace ponernos gustosos una vez más en la piel de uno de los personajes más carismáticos de esta generación de consolas. Y este regreso viene para suplir las deficiencias del primer No More Heroes y a dejar intacto todo lo que estaba bien, sin olvidarse de sorprendernos una vez más con cantidad de añadidos tan disparatados como geniales.

¿Dos katanas láser? El doble de diversión.

¿Dos katanas láser? El doble de diversión.

A nadie le dejó indiferente No More Heroes. Su estilo único lo hizo inconfundible. Violencia desmedida, tan visceral como absurda, hasta el punto de volverse caricaturesca. Una fuerte tensión sexual entre los dos personajes protagonistas. Homenajes continuos al videojuego de los 8 bits, a sus pitidos electrónicos, a Star Wars, al mundillo otaku, a la lucha libre mexicana. Una mezcla así no se ve todos los días, y por supuesto no se olvida.

Suda51 nos obsequia con la secuela de su gran obra en Wii, y nos hace ponernos gustosos una vez más en la piel de uno de los personajes más carismáticos de esta generación de consolas. Y este regreso viene para suplir las deficiencias del primer No More Heroes y a dejar intacto todo lo que estaba bien, sin olvidarse de sorprendernos una vez más con cantidad de añadidos tan disparatados como geniales.


¿Qué hay de nuevo en Santa Destroy? Uno de los pocos amigos que tenía Travis era el tío del videoclub, Bishop. Ahora ha sido brutalmente asesinado y Travis busca una venganza. Pero cómo no, necesita trepar hasta el primer puesto de clasificación de asesinos para obtenerla. No hace falta un hilo argumental más complejo, ni se pretende. Y mucho menos se necesita. Sylvia vuelve a guiar nuestro progreso hasta la cumbre, más sexy que nunca, provocando los deseos de nuestro protagonista. La historia está mejor llevada, se plantea de forma más interesante y continua a lo largo del juego, explotando más una narrativa que se dejó de lado en el anterior juego hasta prácticamente los compases finales de su historia.

Los gráficos son más detallados, siendo una mejora obligada visto el nefasto empleo del hardware de Wii en el anterior título. Tendremos leves ralentizaciones, bastante más acusadas durante las escenas de vídeos que durante la jugabilidad, que vuelve a repetir aquella fórmula infalible de katanazos láser, aumento de poderes transitorio, y súplex de lucha libre. No os asustéis si os digo que los combates han cambiado: No More Heroes 2 introduce nuevos movimientos que harán más satisfactorios y profundos nuestros duelos.

Ha habido serios cambios en la estructura del juego. Los aburridos paseos en moto por Santa Destroy han sido defenestrados y sustituidos por un mapa con el que nos desplazaremos instantáneamente de un punto a otro. Una pérdida, pero no creo que lo echemos de menos. En cambio, se han enriquecido los empleos en los que Travis puede ganarse unos dólares. Aquellos aburridos y simplones minijuegos han sido reemplazados por videojuegos que bien podrían haberse vendido en cartuchos de la NES hace unos años. La variedad de estos juegos es sorprendentemente alta, y todos ellos ponen varios niveles a nuestra disposición. Por otro lado, en el gimnasio podremos mejorar las capacidades de nuestro personaje, y la forma de hacerlo también será completando videojuegos de corte retro. Un homenaje sensacional a tiempos pasados.

Atentos a nuestra gatita, Jeane. Ahora jugar con ella no es sólo una tontería para pasar el rato. Ahora habrá todo un compendio de minijuegos destinados a curar su obesidad. El animalito ha ganado unos kilos durante estos años y Travis, entre matanza y matanza, podrá preocuparse de ejercitarla y ponerla a dieta. Un añadido tonto y simpático, como tantos otros que han hecho acto de presencia en esta secuela y que nos irán sorprendiendo poco a poco. Estos pequeños remansos de tranquilidad y hasta ñoñería contrastan con la brutalidad de los combates y la sensualidad manifiesta de Sylvia durante la aventura principal.

Los enemigos han ganado en variedad y personalidad. Ya no sólo son sombras de seres humanos, vacíos como cáscaras ávidas de violencia, sino que serán reconocibles y memorables, casi tanto como los estrambóticos jefes finales. Tendrán sus propias conductas de ataque, sus propias armas y vestimentas bien diferenciadas. En las primeras horas de juego nos enfrentamos a locos con motosierras, hachas, porras, pistolas… Y eso por no hablar de los asesinos del ránking, que vuelven a ser completamente sorprendentes. No quiero contaros ningún detalle, pero el combate por el puesto 25 en el estadio os dejará con la boca abierta: nadie puede esperarse algo tan absurdo y fuera de contexto.

No More Heroes 2 es uno de esos títulos que hay que tener. Es un juego que empieza fuerte. Que se gana el cariño del jugador poniéndose a su nivel y haciéndole continuas referencias. «Sé que estás deseando empezar a rebanar cabezas, maldito fanático sediento de sangre, pero antes salva la partida», nos dice Travis justo antes de meterse en el baño. Si te gustó el primer juego, amarás el segundo. Y si no lo has probado pero te gusta lo que acabas de leer, es que te enamorarás de No More Heroes.

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