Final Fantasy Type-0 HD, los estudiantes que salvarán el mundo

Final Fantasy Type-0 HD es una de las mejores entregas que ha tenido la saga Final Fantasy en los últimos años.

Final Fantasy Type-0 HD está considerado como uno de los mejores episodios de la saga Final Fantasy lanzados en las últimas décadas. No solo la versión HD, por supuesto, sino también la original de PSP. La HD llegó en 2015 a Xbox One y PlayStation 4 y lo hizo con la esperanza de dar a conocer en Occidente un juego que, hasta ese momento, solo estaba disponible en Japón.

Se trata de una nueva experiencia para los seguidores del universo Final Fantasy, que se introducen en una historia muy envolvente que destila estilo anime por los cuatro costados. Con el paso del tiempo, ha sido uno de los juegos de la saga que mejor sabor de boca nos han dejado. Y nos apena ver que haya quedado olvidado con rapidez cuando existen muchas oportunidades de sacarle provecho.

El poder de los héroes adolescente

En un marco de fantasía medieval con tintes tecnológicos como el que descubrimos en este juego, la adolescencia se vive de forma muy distinta a la habitual en nuestro mundo. Pensemos en series de animación como Ataque a los Titanes o Fullmetal Alchemist para rodearnos del estilo de ambientación que tiene Final Fantasy Type-0 HD. O, dicho de otra manera: un mundo adulto en constante guerra, donde los adolescentes tienen que aprender a vivir en combate mientras arriesgan su vida cada vez que son víctimas de un ataque de sus enemigos. La historia del juego, que nos sitúa en un mundo conocido como Orience, comienza de forma abrupta. Lo primero que hacemos es encontrarnos ante una cinemática en la cual asistimos a esta guerra de la cual os hablamos, con estudiantes siendo víctimas de invasores que no tienen ningún tipo de piedad.

El juego nos hace una rápida manifestación de intenciones que casa con lo que os hemos comentado antes: los protagonistas pueden ser adolescentes, pero su vida no es segura. Pronto vemos cómo un alumno que viste los colores de la academia de los protagonistas acaba malherido, montándose en su chocobo Chichiri para intentar salir de allí con vida mientras busca a alguien conocido. El problema es que su chocobo se encuentra en tantas dificultades como él mismo. El jinete se cae del chocobo y el animal se reúne con él en el suelo, ambos ensangrentados. Asistimos a la muerte del joven que, entre lágrimas, se encuentra con la negación ante su destino inevitable, uno que también comparte con un gemido de dolor, su chocobo.

Poco después, casi de forma simultánea, el grupo de la clase Cero entra en acción y se confirma como la esperanza que les queda a los alumnos de la institución. Son capaces de invocar poderosas manifestaciones de poder, utilizan armas variadas y de gran eficiencia y cuentan con las habilidades necesarias para derrotar a quien sea necesario. Son la luz al final del túnel, la esperanza de un mundo que se hunde en la miseria y la oscuridad. Logran remontar el enfrentamiento y devolver los golpes que más les han dolido, aunque no sin dejar a sus pies un rastro de cadáveres entre los que hay tanto aliados como enemigos. Solo estos 14 estudiantes que forman la clase Cero lograron imponerse cuando nadie pensaba que hubiera esperanza. Y ahora se han convertido en héroes a los que se les va a exigir mucho más de lo que nunca habrían imaginado.

Con estos 14 personajes es como comienza la historia, la cual tiene muchas sorpresas para el usuario, así como una gran profundidad a nivel de guion. Es un Final Fantasy muy distinto a los habituales que hemos visto en los últimos años, un título que en algún que otro momento nos recuerda al emblemático Final Fantasy VIII, sobre todo con esa plaza delante de la puerta de la academia, en la cual ya podemos interactuar con otros alumnos. Tiene, al mismo tiempo, ese toque de pura serie de animación que tanto nos gusta, y que nos ha encantado, porque logra que cada uno de los alumnos resulte muy identificable por sí mismo. En cierta manera, y aquí viene una de esas referencias oscuras, nos ha recordado mucho al juego Soukaigi de la primera PlayStation, que estuvo producido por Yuke’s y distribuido por Square Soft en 1998, y que también contaba con estudiantes como protagonistas.

Combates dinámicos con plantillas de 3 personajes

Aunque antes participamos en una serie de batallas iniciales que nos enseñan las bases, el grueso del juego comienza en el momento en el que llegamos a la academia donde estudiamos. El sistema es activo, contando en todo momento con tres personajes entre los que podemos cambiar (salvo si están muertos, claro está). Un botón lateral nos sirve para marcar al enemigo, algo fundamental, y con los cuatro frontales realizamos distintos ataques. El reparto de botones está representado de manera que cada uno sirve para un movimiento, variando cuando cambiamos de personaje.

Ace, el protagonista principal, puede lanzar un ataque de cartas a distancia (cuadrado), invocar cartas de distintos efectos que vuelan a su alrededor hasta que las lanzamos (triángulo), usar un hechizo de hielo (círculo) o invocar un muro de protección (equis). Cada uno de los héroes tiene sus propias habilidades que cambian dependiendo del arma que esté utilizando, si bien los hechizos elementales se reiteran bastante (entre ataques de hielo y bolas de fuego, por ejemplo). En la posibilidad de ir probando todos los personajes y armas se encuentra uno de los atractivos de Final Fantasy Type-0 HD, aunque por suerte, la experiencia, por mucho que pueda sonar todo el tema de la variedad de armamento, no es nada parecida a la de títulos de caza de monstruos tipo Monster Hunter.

Además de estos movimientos principales, podemos rodar por el suelo para esquivar enemigos, exprimir los cuerpos de nuestros enemigos para obtener materiales y realizar invocaciones que, eso sí, repercuten en el fallecimiento del personaje que las realiza (un mal inevitable en algunos momentos). En Final Fantasy Type-0 HD no existe la muerte permanente más allá de las imposiciones de la propia computadora.

Decíamos antes, que una vez llegada a la academia es donde comienza todo. Allí nos instruyen en las instalaciones, donde prácticamente hay todo lo que podríamos imaginar, desde biblioteca hasta una sala de mandos, y nos presentan el sistema de progreso. Si bien la historia nos va llevando a eventos que ocurren de forma inevitable, entre ellos tenemos tiempo libre que podemos invertir en realizar tareas secundarias. Podemos ayudar a personajes, participar en eventos o descubrir zonas que no habíamos visitado. Los personajes con los que interactuar se marcan con distintos símbolos que nos permiten saber si solo quieren hablar o si podemos realizar alguna misión con ellos, por ejemplo. Un sencillo mapa también nos ayuda a situarnos. Como decimos, cada vez que hacemos una interacción relevante, se descuentan horas al reloj que nos lleva hacia la siguiente misión de historia. Si queremos, podemos ir directamente a la sala de mandos para saltar las horas libres, pero el propio juego nos recomienda que no lo hagamos si no hemos alcanzado el nivel adecuado.

Para levear podemos salir de la academia, montarnos en chocobo (si los hemos conseguido) y enfrentarnos con enemigos que vayamos encontrando vinculados a misiones secundarias. En las misiones tenemos la oportunidad de solicitar los refuerzos de otra de las clases, quienes aparecerán en la forma de dos estudiantes que lucharán a nuestro lado (con aspecto visual o completo o con siluetas, lo que prefiramos). Estos estudiantes tienen cameos de por medio en cuanto a sus nombres. Por ejemplo, en un combate nos vino a ayudar el mismísimo Yoshinori Kitase, que hizo gala de ataques elementales muy potentes. Otros estudiantes tienen la habilidad de, por ejemplo, usar lázaro, lo que asegurará nuestra supervivencia hasta en los momentos más críticos.

Durante el juego, además de las batallas normales que ya hemos detallado, en tiempo real y de forma activa, tenemos la oportunidad de participar en refriegas tácticas. En este caso la vista de la cámara cambia a un modo aéreo al puro estilo Total War. En este modo comandamos grupos de unidades para tomar el control de fortificaciones, pero también podemos mover a nuestro personaje de forma activa e incluso usar nuestras técnicas especiales, o montarnos en chocobo para avanzar a mayor velocidad por el terreno de batalla.

Un Final Fantasy que siempre se debe reivindicar

Final Fantasy Type-0 HD nos entusiasma por su espíritu, duro, pero con personajes cercanos. También por su variedad de armas y estilos de combate, por la historia y por el universo en el que nos sitúa. Los gráficos no aprovechan el potencial de las consolas de nueva generación, pero es algo que imaginábamos y que ya es frecuente en este tipo de adaptaciones en alta definición.

Si tuviéramos que elegir ahora mismo una de las entregas de Final Fantasy que más nos han gustado de la última década, diríamos que nos quedamos con este remake en alta definición. Y debemos confesar que nos sorprende que Square Enix no haya decidido continuar con su universo, con las bases creadas o con su sistema de juego, ya que es uno que tiene mucho potencial.

En cambio, siguen lanzando episodios de Final Fantasy pseudo-medievales con protagonistas fashionistas que no terminan de conseguir impactar de una manera tan positiva, al menos entre nosotros. Veremos, en los próximos años, hacia dónde deriva el interés de la compañía y de la franquicia en especial. Por lo pronto, siempre nos queda la posibilidad de rejugar este título en las consolas de nueva generación gracias a la retrocompatibilidad o a servicios de suscripción como PlayStation Now. Además, no olvidemos que también está disponible en Steam.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...