¿Es Cooking Mama 5 la mejor entrega de la saga?

La saga Cooking Mama ha tenido muchos juegos, pero su quinta entrega destacó por las ideas que presentó.

Ha llovido mucho desde que en el año 2006 se estrenara en Nintendo DS el primer episodio de la saga Cooking Mama. Este, que tomaba cierta inspiración de Motoko-chan no Wonder Kitchen, un título aparecido en 1993 para Super Famicom (Super Nintendo), consiguió hacer mucho ruido entre los japoneses. Tanto que acabó llegando a Occidente, e incluso protagonizó dos ediciones distintas para su comercialización en nuestro país: una primera en inglés y una segunda ya revisada con los textos en castellano.

Su popularidad desde entonces se ha mantenido elevada, aunque es cierto que la franquicia ha decidido convertirse en una referencia para el público infantil, abandonando en el proceso a los jugadores más hardcore. Cada nueva entrega de la saga los platos son menos exigentes y las monedas de oro se consiguen con mayor simplicidad. El juego se ha transformado en un referente entre los niños, y así es como se promociona cada edición, no solo en Japón, sino también en el extranjero. Para los hardcore gamers que pasaron horas hasta conseguir todas las medallas del primer juego y que han ido acabando cada vez más rápido con sus secuelas podemos decir que la quinta entrega siguió la misma estela.

No obstante, de manera realmente eficiente, esta entrega de la franquicia se convirtió en una de las mejores, al menos hasta ese momento.

Unos minijuegos como aperitivo

Son hasta seis los apartados jugables que incluye Cooking Mama 5, no estando todos ellos relacionados con la cocina. Por ejemplo, uno de ellos es muy educativo y nos lleva a practicar deletreo de palabras y la forma en la que se escriben. Se nos dan hasta seis letras por palabra que debemos ordenar para formar lo que ponga más arriba (school, father, summer, tea, etc en la versión japoné-inglés). Como se puede apreciar, Cooking Mama 5 refuerza sus valores educativos cara al disfrute del juego por parte de los usuarios más jóvenes.

Otro desafío complementario requiere alimentar a los peces que tenemos en el acuario. Para ello contamos con cinco iconos de caras sonrientes situados en la parte superior de la pantalla, en los que tenemos que tocar para que caiga en línea recta hacia abajo un trocito de comida. El objetivo es que mientras los peces van pasando por la pantalla les consigamos dar alimento de cada una de las caras. Algunos peces quedan antes satisfechos con uno o dos trozos, mientras que otros requieren que sigamos echándoles comida de forma continuada hasta que nos salga el icono de acierto. La dificultad se encuentra en lograr que la comida les caiga en la boca, dado que si les pasa por encima del cuerpo no servirá. Para que sea un mayor reto, algunos peces cambian su velocidad de nado y sus tamaños son distintos.

Ahora sí es momento de cocinar

De nuevo se sigue apostando por una representación de los platos y alimentos de una manera lo más realista posible, lo que sin duda ayuda a despertar el apetito de los usuarios. Atrás han quedado los diseños más coloridos y desenfadados del primer episodio de la saga, lo cual es curioso, dado que si el juego es más infantil serían esos gráficos los que quedarían mejor. En cualquier caso, también sabemos lo que les gustan a los niños que sus juguetes (como las cocinitas) sean lo más parecidos posibles a los que emulan en la realidad.

En el modo de cocina nos echamos la manta a la cabeza para preparar un plato largo, profundo y delicioso. Pasamos por cada una de las fases del preparado cortando, pelando, calentando y mezclando, entre otras acciones. Hay movimientos nuevos respecto a las entregas previas que seguían aprovechando la pantalla táctil de la consola, mientras que otros se han ajustado para ser más jugables. Si bien comenzamos cortando cebolla con el tradicional movimiento de corte de arriba hacia abajo, pronto tendremos que realizar otras acciones. En la pantalla superior Mama nos irá guiando y animando para que consigamos nuestro objetivo. Tal y como os indicábamos antes, la dificultad no es elevada, así que conseguir monedas de oro incluso fallando de vez en cuando no se convierte en algo complejo. Mientras nos dé tiempo a acabar los movimientos en el plazo límite no tendremos ningún problema, y si no nos da tiempo la plata tampoco se nos quedará lejos.

Lo que sí tenemos que tener a la hora de cocinar en Cooking Mama 5 es paciencia. Es un claro reflejo de la paciencia que se debe tener en una cocina real. No podemos, si estamos pasando carne por la máquina de cortar, darle vueltas a la manivela a toda velocidad. Deberemos hacerlo con calma y paso a paso, a fin de no romper la máquina. Esto es algo que sí es necesario reflejar en nuestras partidas si queremos que Mama de saltos de alegría y que le salgan corazones en los ojos por lo bien que hemos hecho el trabajo.

¿El mejor Cooking Mama?

No, Cooking Mama 5 no fue el mejor de la franquicia. Es verdad que tenía modos interesantes y minijuegos divertidos, pero el nivel de dificultad debería ser más flexible o personalizable. Le faltó, por otro lado, concentrarse más en la cocina y no tanto en esas actividades complementarias. Aun así, es una muy digna secuela de la franquicia que conviene llegar a disfrutar.

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