Entrevista al doctor Antonio López Alemany

Antonio López AlemanyEl doctor Antonio López Alemany ha dedicado su vida a los ojos. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, doctor en Medicina (Programa de Ciencias de la Visión) por la Universidad de Alicante, diplomado en Óptica y Optometría por la Universidad Complutense de Madrid y médico especialista en Oftalmología, su conclusión: usamos nuestra visión para muchas más cosas de las que pensamos y en demasiadas ocasiones, sin preocuparnos de hacerlo en las mejores condiciones. ¿Lo mejor de todo? Que muchas de las habilidades que usamos en nuestra vida diaria, a la hora de trabajar o conducir, se pueden entrenar como se lleva haciendo en alta competición deportiva desde hace años.

En la actividad diaria a la que nos somete la vida moderna,
¿abusamos de nuestros ojos?

Los ojos son los órganos del sentido más primordial en nuestra vida diaria, el sentido de la visión, que representa más de un 85% de la puerta de entrada de todas las informaciones que recibe nuestro cerebro. Cada vez usamos más nuestros ojos y muchas veces sin pensar que la visión no es infatigable y que algunas de las situaciones pueden ayudar a desencadenar o aumentar sus problemas. No nos preocupamos de trabajar con la iluminación adecuada, obtener la mejor relación de contrastes en lo que leemos…

Dependemos de la vista más de lo que pensamos, ¿qué habilidades residen en nuestros ojos?
La habilidad que todo el mundo conoce es la que llamamos agudeza visual estática o la capacidad de ver bien un objeto. Casi todos hemos acudido alguna vez al oftalmólogo o al optometrista que nos la ha medido al solicitarnos que leamos un número, una letra o un signo. Sin embargo, en el día a día usamos otras habilidades de la visión que incluso más importantes. Con la agudeza visual dinámica, por ejemplo, vemos con exactitud objetos en movimiento a diferentes velocidades; con la visión periférica, somos concientes de los diferentes objetos o personas que están dentro de nuestro campo de visión y no sólo en los que enfocamos la vista; con la coordinación ojo-mano o pies, dirigimos nuestras extremidades de forma adecuada a lo que queremos… Es decir, tenemos otras muchas habilidades visuales que son las que, en su conjunto, hacen que el sentido de la visión tenga una capacidad adecuada para enfrentarse a los retos cada vez de una mayor exigencia de uso día a día. Y todas ellas se pueden entrenar.

¿Lo puede explicar con un ejemplo?
Imaginemos que nos lanzan una pelota. Nuestra visión periférica la detecta. Rápidamente los músculos de los ojos reciben la orden de nuestro sistema nervioso central para que se produzca el movimiento ocular de ambos ojos coordinados para que enfoquen, agudeza visual dinámica, y sigan el objeto. Con ello calculamos la distancia y velocidad de aproximación hacia nosotros. Mientras tanto se produce el reconocimiento inmediato de lo que esta acercándose a nosotros y se pone en marcha la coordinación ojo-mano para que paremos la pelota antes de que nos impacte.

Nuestros ojos son como son gracias a millones de años de evolución. Sin embargo, en muy pocos años hemos tenido que habituarnos a nuevas actividades, como conducir a gran velocidad. ¿Está preparado nuestro ojo para afrontarlas al cien por cien?
No. Para unas actividades cotidianas sencillas, puede tener los suficientes recursos pero para situaciones como la indicada, conducir a gran velocidad, no se esta preparado al cien por cien. En estos casos, una visión periférica perfecta es muy importante, incluso, aunque parezca mentira, casi más que una agudeza visual perfecta, ya que en la conducción no sólo se necesita controlar lo que enfocamos con esta agudeza visual central sino tener en cuenta el control y conocimientos de señales, otros automóviles que circulan en la misma dirección o contraria, peatones… De hecho, es reconocida la importancia que tuvo el mejorar de las habilidades visuales mediante entrenamiento visual programado al piloto Hiroshi Masuoka para conseguir en los años 2002 y 2003 ganar el rally Paris-Dakar.

¿En qué otros ámbitos se ha usado hasta ahora el entrenamiento de la vista?
En un principio, hablamos de los años 30 ó 40 del siglo pasado, el entrenamiento de la visión se realizó para tratar, bajo control médico, los problemas de la visión binocular, como por ejemplo algunos tipos de estrabismos, mediante las técnicas de la ortóptica, que es una técnica de ejercicios oculares para corregir las desviaciones de los ojos, y la pleóptica, que es una técnica de ejercicios oculares para desarrollar una visión mas completa en un ojo ambliope o, mas conocido, como vago. Posteriormente, el entrenamiento de la vista se ha utilizado y se utiliza para posibilitar una visión más confortable y eficaz. Ello se está aplicando en el campo escolar, donde puede ayudar a mejorar el rendimiento del niño en esta faceta de su vida. Y más recientemente, en otros aspectos de la vida como la práctica deportiva, la conducción, etc. Hoy en día, el entrenamiento de la visión se aplica en la práctica deportiva, sobre todo la de alto rendimiento o alta competición.

¿En que medida es posible llevar esas experiencias en alta competición deportiva a la vida diaria? ¿Todo el mundo puede entrenar su visión?

Todo el mundo puede entrenar su visión para conseguir su rendimiento óptimo en la vida en las más diversas y cotidianas circunstancias, como la conducción, la lectura, la observación de amplios campos, el trabajo en ciertas actuaciones como la coordinación ojo-mano, o la determinación de distancias con mayor exactitud… Además, el entrenamiento va a dar lugar a que la aparición del cansancio de nuestro órgano de la visión, conocido como astenopía, se retrase en el tiempo y nos permita una tarea más prolongada y en un mayor confort. No obstante, los mejores años para conseguir un mejor resultado del entrenamiento visual son los primeros años de la vida del ser humano, cuando está en educación primaria y secundaria, ya que en estos momentos se están aprendiendo y desarrollando muchas habilidades del cuerpo humano. Aún así, cuando pasan los años, estas habilidades se van perdiendo y su entrenamiento, entre ellas las de la visión, pueden ayudar de forma clara a mantenerlas para un adecuado uso en la vida cotidiana.

¿En qué actividades de nuestro día a día podemos apreciar una mejora gracias al entrenamiento de la vista?

Muchas de nuestras actividades diarias pueden beneficiarse del entrenamiento de la visión, sobre todo aquellas actividades que necesitan de una utilización continua, exacta y confortable de la visión, como, por ejemplo, el trabajo con elementos de pequeño tamaño, el trabajo con pantallas de ordenador, la lectura, la práctica deportiva, la conducción, el trabajo en espacios abiertos…
Además, una mejora en la educación sobre la vista serviría también para prevenir problemas: actualmente, muchos ciudadanos sólo asisten a su oftalmólogo o a su optometrista cuando presentan algún signo de alarma.

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