El reconocimiento al padre de Mario Bros

Hace apenas dos o tres días nos enteramos del nuevo premio Príncipe de Asturias de Humanidades y Comunicación. Se trata de Shigeru Miyamoto, el profeta de los viedeojuegos, el artista que engendró a Donkey Kong, a Mario Bros y a Zelda. Un tipo que en los ochenta se convertía en un revolucionario de las formas de ocio en los nuevos jóvenes. Miyamoto y Nintendo fueron la primera gran sensación del mundo de las videoconsolas, el electrodoméstico que ya no falta en prácticamente ningún hogar de hoy.

Sería imposible explicar la cultura de los últimos 50 años sin Mario Bros.

Para los puristas de estos glardones, quienes piensan que solo deben ser concedidos a grandes exponentes de las artes clásicas, la concesión del Príncipe de Asturias a Miyamoto habrá supuesto, como poco, una frivolidad. Como mucho, un síntoma de la degeneración de los nuevos tiempos. Pero habría que recordarles a estos que el impacto de Miyamoto en el imaginario popular es comparable al del todopoderoso Walt Disney, el gurú del cine de dibujos del siglo XX y posiblemente uno de los personajes con más impacto en la cultura de la historia.

El tiempo situará a Miyamoto en su lugar. De momento, hagamos un poco de historia: Shigeru Miyamoto entró en Nintendo como un joven diseñador en 1977, con tan solo 24 años de edad. Cuando entró a formar parte del equipo de creativos se sucedieron un par de fracasos en la compañía, con juegos arcade que no conectaban con el público. Eso sucedió hasta que los jefes le ordenaron readaptar uno de sus últimos títulos arcade y él echó mano de algunas de las historias que le apasionaban (‘La bella y la bestia’ o ‘King Kong’) para idear la trama del que acabaría llamándose ‘Donkey Kong‘: aquel gorila que tenía cautiva a la princesa y el carpintero saltarín que debía liberarla.

Tras el éxito de Donkey Kong llegaría el ascenso al Olimpo. Un par de secuelas después, aquel carpintero se independizaría de la saga, dando pie a la más grande aventura vivida hasta la fecha en una videoconsola. Mario, se llamaría el carpintero reconvertido en fontanero. Junto a su hermano Luigi, deberían repetir la gesta de liberar a la princesa secuestrada. Treinta años después, todo el mundo reconoce al fontanero bigotudo y su particular universo de setas andantes y otras criaturas extraordinarias. El universo Marios Bros es tan inseparable de Nintendo como de la infancia de muchos jóvenes de hoy. Sería imposible explicar la historia de la cultura de los últimos 50 años sin explicar el fenómeno Mario Bros y la revolución de los videojuegos. Sencillamente por eso han premiado a Shigeru Miyamoto.

Foto | Tom Newby Photography

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