El prólogo de Dragon Age: Inquisition fue problemático

Los responsables de Dragon Age: Inquisition sufrieron mucho para llegar a terminar el prólogo de una manera en la que les convenciera.

Último juego de Dragon Age

De una empresa como BioWare siempre nos esperamos los mejores argumentos en sus juegos. La compañía tiene una auténtica legión de guionistas preparados para crear todo tipo de historias envolventes y apasionantes. Lo han demostrado en Mass Effect y también con la saga Dragon Age. En el caso de Dragon Age: Inquisition, el nuevo episodio de la franquicia, su historia se ha transformado en una de las más apreciadas por los usuarios entre las que han llegado al mercado en los últimos meses.

Pero el desarrollo de Dragon Age: Inquisition no fue tan sencillo como podríamos haber imaginado. Cuentan desde la empresa desarrolladora que tuvieron que reescribir el prólogo a lo largo de 7 ocasiones. Dice parte del equipo responsable que hubo algunas escenas que tuvieron que interpretar una y otra vez porque no se quedaban conformes con el resultado.

Hablan, por ejemplo, de la escena en la cual el protagonista se encuentra con el canciller Rockerick. Los secretos del desarrollo de Dragon Age: Inquisition desvelan que hubo muchos cambios en cuanto al planteamiento y el punto de vista que adoptan los personajes. Por ejemplo, en una de las versiones Cassandra actuaba de una forma muy hostil hacia los jugadores y en otra directamente el personaje del canciller no estaba presente.

Este tipo de cambios son frecuentes en juegos de la envergadura de Dragon Age: Inquisition, juegos que tienen un gran presupuesto y que están destinados a entretener a los usuarios durante horas y horas. La historia del juego ha sido uno de los elementos que más aplausos han recibido, aunque no se puede dejar de lado que este RPG, el cual podríamos decir que es uno de los juegos más destacados del año, ha conseguido establecer unos altos niveles de calidad en cuanto a su jugabilidad. Los usuarios que estén buscando un juego profundo no deberían dejar pasar la oportunidad de disfrutarlo, pero recomendamos tomar con calma la aventura y disfrutarla en toda su esencia, de arriba a abajo.

Dragon Age: Inquisition ha dejado de lado el concepto de acción directa de la segunda entrega, que no decepcionó, pero que apostó por algo distinto, para regresar a una filosofía más clásica de RPG puro y duro. Todo con el estilo inconfundible de BioWare, que tiene la buena costumbre de aportar a sus juegos una gran profundidad en lo que se refiere a la toma de decisiones y desarrollo de los personajes.

Vía: VG 24/7

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