Cuphead: de videojuego de culto a serie de animación

Cuphead es uno de los juegos de plataformas con origen indie que más furor ha causado en los últimos tiempos.

Hay pocos juegos indie que hayan llegado tan alto como lo ha hecho Cuphead. Creado por Studio MDHR, empezó como una de las grandes sorpresas del catálogo de Xbox y se acabó convirtiendo en un título respetado por toda la industria. A día de hoy, no solo ha dejado atrás su exclusividad original, sino que también ha contado incluso con su propia serie de animación.

Dibujos animados como los de los años 30

Lo primero que te viene a la cabeza cuando comienzas a jugar a Cuphead es que parece que te hayas colado en uno de los cortos que protagonizó Mickey Mouse mucho, mucho tiempo atrás. Los desarrolladores, una pequeña empresa formada por dos hermanos, consumieron muchos dibujos animados de la década de los años 30 cuando eran jóvenes. Y eso les marcó tanto que partieron de esta estética para su juego. El resultado llama muchísimo la atención y tiene un punto de atractivo que es difícil de encontrar en muchos otros títulos indie que tratan de sorprender por su estética. Hay que decir que dentro de la reiteración a la cual nos someten los desarrolladores (sobre todo con la elección del ya manido diseño pixelado para juegos independientes), esta fue, sin duda, una dosis de aire fresco que fue difícil de superar.

Antes mencionábamos a Mickey Mouse y la factoría Disney, pero la inspiración que toma en cuenta Cuphead tiene otras referencias. Otros de los nombres que han influido en la elaboración de este curioso diseño incluyen nombres como los de Willard Bowsky, Ub Iwerks, Fleischer Studios o Grim Natwick. Quienes tengáis conocimiento de animación clásica seguro que sois capaces de ver una gran cantidad de referencias. En realidad, los desarrolladores han dejado guiños a montones para que solo los más avezados sean capaces de detectarlos.

Encontrar este diseño no ha sido algo fácil para la compañía, dado que sus desarrolladores cuentan que, en su momento, llegaron a crear más de 150 diseños distintos hasta dar con los modelos finales. Se ha invertido mucho esfuerzo y trabajo en un juego que ya se trató de crear en 2010, pero en cuyo momento fue imposible debido a la falta de métodos.

Luchando sin descanso

El progreso del juego es desafiante, pero no tan imposible como se pudo pensar en el lanzamiento del juego, cuando se generó aquella polémica con influencers y jugadores. Desde el principio, lo que más generó interés fueron las batallas contra los jefes. Son combates largos en los que hay que practicar y dejarse la piel para poder partir de las estrategias más adecuadas para derrotar a cada enemigo.

Cuphead trata de hacer que la experiencia sea flexible y variada en todo momento a fin de evitar caer en la reiteración del género. Esto lo podemos ver en niveles de acción tradicional, otros en los que hay que moverse por las nubes y fases en las que la jugabilidad se inspira en la de los shoot’m ups clásicos.

Algo que también nos gusta mucho es el movimiento del personaje, muy flexible y capaz de disparar hacia todas las direcciones. Sus chasqueos de dedos emiten rayos con los que debemos atacar a los enemigos. Si queremos podemos dejar el botón de disparo pulsado para mayor facilidad en algunos momentos. Nos recuerda un poco a los personajes de Gunstar Heroes, de Treasure. El multijugador a dobles, nos gusta mucho y aporta una experiencia muy divertida, aunque si uno de los jugadores no es muy hábil y se le terminan las vidas tendrá que quedar esperando. No obstante, todo es cuestión de jugar y jugar, entrenar y entrenar hasta dominar todo el juego.

Rompiendo las barreras del mundo del videojuego

El éxito de Cuphead fue enorme. En solo dos semanas desde su salida, se superó el millón de unidades vendidas. Tiempo después, se comenzaron a producir juguetes y productos de merchandising relacionados con Cuphead, así como un juego de mesa. El progreso de la marca no se quedó ahí, sino que la popularidad aumentó radicalmente tanto que hasta sus personajes se llegaron a introducir en Super Smash Bros. Ultimate, aunque solo en forma de skins para los Mii.

Luego, en 2019, llegó The Cuphead Show!, la serie de animación para Netflix que permite llegar a ver a los personajes de una manera distinta en un entorno totalmente nuevo. Lo único que no llegó a convencer a los fans es que no se mantuviera la estética clásica del juego y se optase por animación digital. Pero lo que ha hecho su presencia en Netflix ha sido lograr que los personajes de Cuphead lleguen mucho más lejos y que sean conocidos entre personas que, incluso, no han jugado nunca al juego.

El futuro de Cuphead todavía está por escribir. Con un juego tan exitoso a sus espaldas que se lanzó en 2017 y una gran acumulación de premios, es lógico esperar que la franquicia continuará en un futuro cercano y que, antes o después, habrá una secuela por todo lo alto.

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