Army of Two: The Devil’s Cartel, sin competitivo, pero con diversión

Los fans de los shooters en tercera persona tienen la oportunidad de cooperar en un nuevo episodio de la saga de EA.

Dos jugadores combinan fuerzas en Army of Two The Devils Cartel

En estos tiempos en los que los juegos de acción cuentan con grandes presupuestos, millones y millones invertidos para conseguir plasmar en pantalla resultados jugables de primera calidad, los títulos del género de categoría media suelen quedar muy eclipsados. Hablando de juegos recientes del género, entre la calidad de la que hacen gala títulos como Gears of War: Judgment, que son de sobresaliente, y los de una calidad mínima, como The Walking Dead: Survival Instinct, están los lanzamientos de una categoría media. Son aquellos que no sorprenden, que no aterran por su baja calidad, pero que al menos divierten y que tienen algo que nos hace que pasemos un buen rato con ellos.

Army of Two: The Devil’s Cartel es uno de esos juegos que entran en la categoría media por mucho que Electronic Arts se haya intentado esforzar con Visceral Montreal al cargo del proyecto. El juego sigue la franquicia, en la que dos personajes, operativos preparados para todo tipo de situaciones de enfrentamiento armado, salen al paso de multitud de soldados para acabar con ellos colaborando.

Pero como siempre es buen momento para hacer que las cosas sean un poco distintas a lo que se ha visto en el pasado, este episodio tiene un cambio de guardia en cuanto a los personajes principales. El cambio, en este caso, no es nada bueno, y da lugar a que los protagonistas dejen una sensación mucho menos positiva a la hora de avanzar por la historia. Eso sí, si somos fans de Army of Two: The Devil’s Cartel, también es cierto que el argumento es posible que no nos preocupe demasiado. Tiros, testosterona, explosiones y tiroteos a cámara lenta son características que tienen un mayor peso en cuanto al desarrollo de la aventura. Todo eso está muy bien representado en Army of Two: The Devil’s Cartel.

Los gráficos no son espectaculares, tienen unos escenarios que se destruyen bastante, y esto produce que el sistema de cobertura haga que nos metamos en muchos problemas para descubrir cuál será el mejor lugar en el que protegernos. Contamos con acciones para cambiar de cobertura en cobertura, de disparar de formas imposibles y hay muchas opciones de hacer que todo salga volando por los aires. El juego, ya lo decíamos antes, no es un portento de la calidad que se ha visto en el mercado de los shooters en primera persona, pero llega un momento en el que ya no lo necesita.

Cuando hemos disparado y disparado, hemos hecho explotar edificios, roto piedras, bloques y construcciones, empezamos a darnos cuenta de que Army of Two: The Devil’s Cartel es una buena forma de relajarnos, de dejar salir la furia que llevamos dentro sin preocuparnos ni de los gráficos, ni de la historia ni de ningún otro detalle similar. En ese sentido el juego está servido con calidad de sobras y poder compartir la locura de la campaña con otro jugador en cooperación es algo que siempre gusta, sobre todo porque hay acciones que se pueden hacer en pareja.

Decíamos en el título, y lo hemos dejado para el final, que Army of Two: The Devil’s Cartel no tiene modo competitivo. Es raro, porque en la actualidad no hay shooter de primera o de tercera persona que no tenga en cuenta este modo de combate en el que nos conectamos a la red para pegarnos tiros con otros usuarios. Es la forma en la que seguimos jugando al juego cuando acabamos el modo campaña, algo que suele ocurrir demasiado pronto, porque la duración no es demasiado elevada en la mayor parte de estos títulos de acción.

Vía: Army of Two: The Devil’s Cartel Página Oficial

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