Análisis: Barnyard Blast: El Cerdo de las Tinieblas

Barnyard Blast

Título: Barnyard Blast: El Cerdo de las Tinieblas
Género: Acción
Plataforma: Nintendo DS
Desarrollador: Sanuk Software
Editor / Distribuidor: Neko Entertainment / Big Ben Interactive
Idioma: Castellano
Precio: 9,95€
Fecha de lanzamiento: 30 Enero 2009
Clasificación: Mayores de 7 años

Vamos a dar por sentado que todos conocéis la legendaria franquicia Castlevania. Esa donde un cazavampiros, por lo general de la familia Belmont, se adentra en peligrosos bosques y castillos en busca de Drácula, su archienemigo. Si no la conoces, ve corriendo a probar alguno de sus episodios, no te arrepentirás. Pero si ya tienes experiencia con el juego de Konami y buscas algo nuevo, atento a éste juego del que hoy os vamos a hablar. Es, por así decirlo, una parodia de Castlevania, con sus pros y sus contras, pero con un cerdo como protagonista. Sabemos que suena raro, pero que me aspen si el concepto no es tan divertido como parece.

La historia comienza cuando un grupo de niños se mete en problemas durante la noche de Halloween. El padre de uno de ellos, Robert Belmart, que curiosamente es un as del gatillo, decide salir en su búsqueda. Su mujer, que no quiere que le ocurra nada malo a Belmart, le da un látigo con el que podrá enfrentarse a todos los enemigos que encuentre. Así, armado con látigo y pistola (además de dinamita), Robert está listo para encontrar y rescatar al descerebrado de su hijo. Nunca un cerdo tuvo tantas agallas!.

Barnyard Blast

JUGABILIDAD

Hemos hablado de su parecido con Castlevania, y lo remarcamos, porque es idéntico a una de las entregas 2D más clásicas (pongamos la de NES o la de PC Engine como ejemplo). Controlamos a Robert con la cruceta y los botones, prácticamente no necesitaremos la pantalla táctil para nada. El cerdo protagonista puede saltar y avanzar, siempre bajo escenarios de scroll horizontal o vertical en los que recorremos lugares siniestros y variopintos. Insistimos: si cambian a Robert por un Belmont, es Castlevania. Para eliminar a los malos de la historia, que por cierto aparecen constantemente en el escenario sin darnos descanso alguno, tenemos un buen surtido de herramientas.

Comenzamos con pistola (munición ilimitada), látigo, fusil, y dinamita. La pistola es rápida, pero de escasa potencia. El látigo es un arma excelente, con muchas posibilidades y potencia, si bien necesita energía de corazones azules (en contraposición a los rojos de las armas de Castlevania). El fusil cuenta con munición limitada, aunque su potencia es terriblemente mortal para los enemigos. Y finalmente, la dinamita es la más potente, pero tiene la desventaja de contar con poca precisión. Es decir, que si la lanzamos de manera inadecuada nos puede volar la cabeza (y claro, también se gasta).

En combinación a éstas armas encontramos objetos y potenciadores. Dentro del surtido de objetos tenemos desde corazones que recuperan vida, hasta munición para todas las armas. Un último objeto, la estrella amarilla, nos concede una vida extra. Respecto a los potenciadores u objetos especiales, se consiguen al derrotar jefes y se pueden activar de manera permanente, pero sólo de uno en uno. Entre otros, habrá para ir más rápidos, aumentar la potencia de las armas, o recuperar una mayor cantidad de corazones azules. Su uso determinará el éxito de nuestra participación en algunas batallas importantes, así que tenedlo en cuenta.

Barnyard Blast

A grandes rasgos el juego es muy entretenido, pero difícil. Los desarrolladores han querido recuperar los niveles de dificultad de antaño convirtiendo el juego en un dramático progreso a través de niveles cargados de obstáculos. Terminarlo será cuestión de unos pocos, pero si lo conseguimos podremos intentarlo de nuevo en alguno de sus modos secretos, como uno en el que sólo tendremos el látigo como arma (muy, muy difícil). En definitiva, una experiencia adictiva y admirable en los tiempos que corren.

GRÁFICOS

Como hemos dicho antes, si cambiáramos al cerdo del protagonista por un cazavampiros de pelo en pecho como los Belmont, sería Castlevania. Los decorados están ampliamente inspirados en ellos, resultando en la mayoría de ocasiones homenajes directos (por no llamarlos plagio, que suena muy mal). Con los enemigos ocurre tres cuartos de lo mismo, si bien hay que reconocer que muchos de ellos son paródicos y nunca serían tomados en serio por un cazador de verdad. Pero sin duda lo que más destaca son los jefes de nivel, que aparecen constantemente y se presentan con formas de lo más diversas. El jefe final es un derroche de originalidad (dicho con un poco de ironía): un demonio de grandes cuernos al que conocemos, simplemente, como Mr. Final Boss.

MÚSICA & SONIDO

Y seguimos con los parecidos, porque una vez se ha homenajeado la jugabilidad y los gráficos, dejar el sonido al margen es como incomprensible. Así que la banda sonora os sonará a Castlevania. Y el repertorio musical de la saga de Konami es terriblemente bueno, pero los compositores de Barnyard Blast logran imitar algunos ritmos dando un resultado más que satisfactorio. Los efectos de sonido han sido directamente plagiados, en especial el efecto del látigo. A esto le sumamos los oinks del protagonista y nos queda un apartado sonoro de lo más resultón.

Barnyard Blast

CONCLUSIÓN

Qué bueno es que juegos tan curiosos como Barnyard Blast logren salir de su país de origen y aterrizar en las estanterías de todo el mundo. La propuesta es sencilla y clara: si te gusta Castlevania, aquí tienes un nuevo cazamonstruos con cuerpo de cerdo. Su precio no podía ser mejor, ya que se ha visto en tiendas por menos de 10 euros acompañado de un set de periféricos para nuestra Nintendo DS. Normalmente eso sólo se hace con juegos más bien malos, así que habrá que aprovechar la excepción.

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