¿Valen la pena las televisiones 4K?

Respondemos a la duda sobre si las televisiones 4K son recomendables como compra para la Navidad.

TV de Sony con 4K

La Navidad suele ser una de esas épocas del año en las que nos hacemos auto-regalos variados. O regalos para la familia, como lo queramos ver. Lo ideal es buscar una excusa para poder decir «ey familia, ya tenemos televisión nueva». Y si hablamos de televisiones, lo que va a estar de moda esta Navidad van a ser las pantallas con resolución 4K. Anteriormente fue el turno de las televisiones inteligentes y con las 4K subimos un nivel más allá.

Hasta ahora las televisiones 4K han estado en el ojo del huracán porque no han terminado de despertar el interés de los usuarios. Estos las han visto como pantallas demasiado caras y de pocas mejoras respecto a los modelos inteligentes. Y no les falta razón. Lo máximo que han conseguido los fabricantes ha sido hacernos exclamar un sonoro «oooh» cuando vemos estas televisiones en las tiendas. Se nos muestran siempre con documentales, con escenas de la naturaleza que despiertan pasiones y sorpresas a partes iguales y con imágenes impactantes que merece la pena ver de la mejor manera posible. Pero luego investigamos sobre las virtudes reales de la resolución 4K e investigamos en el catálogo existente de contenidos y nos damos cuenta de que no hay tantos como nos gustaría.

Es entonces cuando el elevado precio de estas televisiones nos acaba de dar un golpe muy fuerte hacia atrás para que nos mentalicemos de lo poco necesarias que son estas pantallas. Todo esto aplicado con la expresión «hasta ahora». Porque final de 2015, fecha en la cual comenzamos a prepararnos a una nueva generación de televisiones, las pantallas 4K comienzan a bajar de precio de forma desorbitada. Más les vale, porque el reloj juega en su contra. Esto hace que, ahora sí, nos planteemos seriamente si realmente merecen la pena. ¿Ha llegado su momento?

La calidad mejora

Todo comenzó con la resolución 4K y con los aplausos de público y especialistas. Impresionante, aunque no tan útil. Y quizá menos interesante de lo realmente auténtico en el momento en el que empezábamos a analizar la imagen proporcionada por estas televisiones en algunos contenidos. ¿De verdad se nota tanto la mejora de resolución o es un cambio psicológico? Todo es relativo. Os aseguramos que hay muchas personas que no tienen un ojo suficientemente crítico como para notar la mejora que se produce en la imagen a través de esta resolución. No es que ellas no puedan disfrutar del 4K, porque hay momentos en los que se diferencia de una manera más evidente, pero quizá no resulte tan indispensable. El problema, no obstante, sigue siendo el abanico de contenidos a su disposición.

En 2014 hubo algunas propuestas tímidas por televisión que trataron de demostrar que los canales estaban preparados para la resolución 4K. Incluso tuvimos la ocasión de ver las campanadas en este tipo de resolución, notando más la profundidad y el nivel de detalle. ¿Era realmente necesario? Ni mucho menos, pero ayudó a comprobar ese nivel de compromiso que mencionamos que tienen que tener los canales para que el público pueda aprovechar de verdad las televisiones 4K.

La alternativa, la forma de buscarnos la vida para rentabilizar esta resolución de pantalla, son los servicios de vídeo digital. Ahí tenemos a empresas como Netflix que se están dejando la piel para que podamos visualizar contenidos en el más alto nivel de calidad. Es una buena opción. Tenemos series y películas a cascoporro para que digamos «por esto mola mi televisión 4K». Así que con los contenidos adecuados sí que vamos a rentabilizar mucho este tipo de pantalla. No obstante, lo mejor va a venir en el próximo año 2016.

Televisión con resolución 4K

2016, el futuro de la resolución 4K

Si recomendamos, y lo hacemos, comprar una televisión 4K en los próximos meses, es porque el año 2016 va a ser muy favorable para el aprovechamiento de esta. Ya se han prometido más emisiones 4K en la televisión. Estamos esperando que los Juegos Olímpicos de 2016 se visualicen en su máximo esplendor con este tipo de resolución, algo que ha sido confirmado previamente. Nos imaginamos las pruebas deportivas más artísticas y se nos cae la baba pensando en la mezcla de colores que se puede llegar a concentrar en pantalla y en lo bien que se verá todo.

Además, en la Navidad de este presente año 2015 llega el formato Blu-ray en 4K, que está previsto que reescriba este conocido soporte de vídeo y que ayude a revitalizar las ventas del sector físico. Sí, esto significa que vamos a tener que comprar, de nuevo, películas que ya tenemos (y no precisamente solo las más nuevas, hasta clásicos de los 80). Va a ser algo obligatorio si queremos mantenernos al día, aunque no por ello menos molesto. No obstante, será una buena oportunidad para aprovechar la televisión 4K y el catálogo de Blu-rays con esta resolución podría darle mucha vidilla.

Todo confluye para que en 2016 la resolución 4K acabe transformándose en una norma como lo fue en un pasado reciente la disponibilidad de soporte inteligente en las televisiones normales. Si tenéis una televisión Smart os podéis pensar si esperar un poco, pero si aún estáis atascados en la generación pasada, no deberíais ni dudarlo.

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