Cine de robots: Acero puro, enseñando a un robot a boxear

En Acero puro se explora un futuro no muy lejano en el cual se utilizarán robots como forma de realizar combates de boxeo.

Hugh Jackman se convierte en un boxeador, pero en uno que está retirado y que ahora se dedica a un negocio muy distinto. En realidad, los robots son los protagonistas de Acero puro, una película con marco deportivo aderezada con elementos de ciencia ficción y un reparto de actores entre los que destacan varias caras conocidas.

Con ella comenzamos la publicación de artículos de “Cine con robots”, una serie de textos en los que exploraremos diversas películas relacionadas con la robótica. Cada vez estamos conviviendo más y más con los robots y no está de más que veamos qué nos cuenta el cine sobre estos mundos en los que los robots ya se han asentado.

Acero puro, robots boxeadores

Nos encontramos en el año 2020 y los humanos han sido reemplazados por robots en lo relacionado con el mundo del boxeo. A Charlie Kenton se le terminaron los años en los que él era quien boxeaba, y ahora utiliza a Ambush, su propio robot, para disputar combates y ganar algo de dinero. Pero cuando su robot es destruido, los problemas se multiplican al encontrarse al cuidado de un hijo del que no tiene demasiados datos y al que no ha visto de forma especial. La vida de padre e hijo cambiará cuando se encuentren con un particular robot que será responsable de producir cambios radicales en su existencia. Será a partir de ese momento cuando la leyenda de Atom se comenzará a escribir.

Actores junto a robots

El actor principal es Hugh Jackman, y ya sabemos por otros trabajos que es un intérprete que sabe hacer de todo, y al que todo tipo de papeles le vienen como anillo al dedo. Si bien estamos acostumbrados a verle castigando físicamente a sus enemigos, haciéndoles daño con sus músculos, en esta ocasión el guion le aporta un lado más emotivo y sentimental, además de humano. Su personaje, en una dura situación, tendrá que aprender, crecer y madurar la relación con la que tiene con su hijo, pero además saber valorar cada una de las opciones que les separa.

Y el actor sale adelante con unos muy buenos resultados, algo que se complementa con el momento en el cual Jackman comienza a marcar más músculo si cabe para salir airoso de situaciones donde el boxeo predomina, ante todo. Al hijo del protagonista le interpreta Dakota Goyo. La cámara se aprovecha mucho de la inocencia de su personaje y centraliza la imagen sobre su persona en numerosas ocasiones, posiblemente para atraer todavía más al público joven. Como tercera en discordia vemos a Evangeline Lilly, pero casi como si no estuviera, estando como un mero recurso secundario al que no dan mucho tiempo en escena.

¿Funciona como película de robots?

Acero puro es un film que parte de un buen guion, basado en una historia corta que se publicó en los años 60, y que ha producido interés en el mundo del cine y la televisión en varias ocasiones. La película adopta un estilo familiar, sin recurrir al drama, pero también pensando en que los espectadores jóvenes se encontrarán con una película de interés. El desarrollo del film es ameno y sólido, alcanzando las dos horas de duración, pero teniendo una regularidad eficiente.

Así se crea una buena dinámica entre el preludio inicial y el momento en el que los combates de boxeo comienzan a ganar protagonismo. Por otro lado, la relación entre los protagonistas y el robot gana una intensidad especial, pero podría beneficiarse de una mejor integración del dilema que supone tener a un robot enfrentándose al mundo. La emotividad está presente en todo momento de la película, alcanzando sus momentos más dulces en el desenlace, donde habrá ocasión incluso de pensar en films clásicos del género, como Rocky, pero acompañados por una estética e idea más robótica.

¿Es recomendable verla?

El argumento del que parte Acero puro es de un interés elevado, dado que no trata de llevarnos a un futuro lejano donde imaginemos que cualquier cosa que se nos cuenta sea real. Lo que sí nos encontramos en la película es una ambientación cercana, de solo unos pocos años en el futuro, donde esos famosos combates de robots lo significan todo.

A esto hay que añadir la buena ambientación creada alrededor de la historia, con unos estadios deportivos de intensidad, personajes bien elaborados y, sobre todo, un repertorio de robots secundarios que irán pasando por la pantalla para demostrar que los creadores de la película no se han conformado con crear un solo robot. Se habló sobre la producción de una secuela y fue un proyecto que quedó en la nevera durante muchos años, pero recientemente se ha vuelto a hablar de ello. Por ahora no hay nada oficial, pero, si se realiza, esperemos que explore un poco más la forma en la que viven los robots en el mundo.

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