Se aproxima la despedida de Windows 7 y 8.1

Las versiones 7 Professional y 8.1 de Windows ya no se podrán pre-instalar en ordenadores después del 31 de octubre de 2016.

Logo de Windows 7

La despedida se acerca y Microsoft está cubriéndose las espaldas avisando por anticipado. La compañía ha emitido un comunicado en el que pone fecha de caducidad a la venta de equipos PC que incluyan de manera pre-instalada las versiones Windows 7 Professional y Windows 8.1 de su conocido sistema operativo. Eso sí, todavía nos queda casi un año, dado que esto no ocurrirá oficialmente hasta el día 31 de octubre del próximo año 2016. Suponemos que tiempo de sobras para que podamos plantearnos la compra de un equipo con una de estas versiones, aunque nos da en la nariz que acabaremos actualizando a Windows 10 antes de lo que pensamos.

Aún así, Microsoft ha actuado de forma respetable y ha anunciado que el soporte técnico para estas versiones de Windows no acabará en 2016, lo que sería un poco feo. En realidad, la compañía ha decidido mantenerlo hasta 2020, lo que nos parece tiempo más que suficiente para poder resolver problemas que tengan estos equipos. Para 2020 si no hemos actualizado al menos a Windows 10 es que tenemos un serio problema con el ordenador.

Por otro lado, la única excepción sobre quién podrá comprar ordenadores con Windows 7 o 8.1 a partir de la fecha de caducidad serán empresas que, por contrato con Microsoft, pueden elegir libremente qué versión quieren de la plataforma.

Esta maniobra, sensata a todas luces, tiene la intención de permitir que Microsoft siga expandiendo y normalizando la presencia de Windows 10 en la mayor cantidad posible de ordenadores del mundo. Por ahora la expansión de la plataforma está funcionando bien y lo que nos alegra es ver que no hay críticas excesivas ni largos debates como los que se produjeron cuando llegaron las anteriores versiones. Microsoft ha tratado de dejar a todo el mundo contento y es algo que resulta fácil apreciar en el momento en el cual pasamos por los foros de la comunidad.

Por otro lado, también hay que decir que la empresa está poniendo sobre la mesa una dosis de elegancia añadida, puesto que dejar que los equipos con Windows 7 se vendan hasta 2016 es un plazo más largo del que suele haber para las versiones de su sistema operativo. Se nota que la compañía quiere huir de la mala prensa por todos los medios posibles y que ahora mismo están en una situación relajada en la cual presionan al público, pero sin atosigarle y sin dejarle sin opciones. La campaña no le podría estar saliendo mejor.

Vía: Microsoft

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