Continúa el escándalo online de Ashley Madison

Los nuevos anuncios de Ashley Madison se enfocan en intentar convencer a las mujeres de forma distinta para que sean infieles.

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Estamos acostumbrados, como usuarios de dispositivos móviles, a tomar malas decisiones. ¿Por ejemplo? Instalarnos una app que sabemos, porque lo intuimos, que va a ser una castaña, pero lo hacemos. O descargamos el nuevo Angry Birds pensando que Rovio nos volverá a ilusionar como antes, y nos equivocamos. O esperamos que día sí, día también, el fabricante de nuestro móvil actualice el terminal con la última versión de su sistema operativo. Y tomamos decisiones como “me compro un Alcatel baratito, porque seguro que va muy bien”. En definitiva, malas decisiones que seguramente todos reconoceréis en mayor o menor medida. ¿Sabéis cuál es otra muy mala decisión? Que se nos ocurra meternos en la red social Ashley Madison después de todo lo que ocurrió hace unos meses con el robo de datos personales de sus usuarios.

¿Pero hemos perdido la cabeza del todo? ¿Por qué no nos compramos un móvil con Firefox OS ya que estamos? Puestos a hacer locuras, que sean a lo grande. Pero resulta que Ashley Madison, después de toda la movida, en la cual hubo incluso algún que otro suicidio, ha vuelto con una nueva campaña publicitaria con la cual intenta que las cosas vuelvan a la normalidad. Y queríamos hacer especial hincapié en que cuando decimos “volver a la normalidad” para ellos significa volver a ganar tanta pasta como lo hacían antes. Dicho de otra forma: se les están acabando los fondos y necesitan que el dinero fluya de nuevo hacia su caja. Con la publicación de los nuevos anuncios publicitarios, que veréis en esta misma noticia, Ashley Madison regresa con fuerza e intenta que nos volvamos a meter en su base de datos de infieles para echar una canita al aire. Sí hombre, ahora mismo.

Canadienses tenían que ser

No, no, no tenemos nada en contra de los canadienses (son cosas que ves en televisión y que se te acaban pegando). El origen de Ashley Madison se encuentra en el año 2002, cuando la empresa fue fundada por Darren Morgenstern. Nosotros hubiéramos dicho a ciencia cierta que la fundadora habría sido Ashley Madison, pero resulta que solo es un reclamo, no una mujer real. Curiosamente, eso es lo que ocurre con el grueso de los usuarios femeninos que hay inscritos en la red social. Interesante… tanto que hablaremos de ello después. La cuestión es que el servicio se fundó hace ya más de 10 años y desde entonces ha sido el patio de recreo de los infieles. Su creador siempre ha respetado que se trata del sitio donde disfrutar de una aventura porque “la vida es corta”. El argumento es terrible. “La vida es corta, mata un gatito”, “La vida es corta, roba un banco” o “La vida es corta, echa un…”. No parece que la justificación de que la vida es corta sea muy útil en ningún contexto.


Hasta hace poco Ashley Madison había existido en la sombra de los medios. En alguna ocasión recordamos haber visto anuncios de televisión sobre el tema (no tanto como los de adoptar un tío, que estaban día y noche rayándonos la cabeza de forma constante). Se nutría de todos los hombres que buscaban en Google cosas como “quiero ser infiel” o “infidelidades, cómo hacerlas”. Estaban ahí para exprimirle todos los ahorros a los hombres, que a cambio de tener acceso a algunas infieles no tenían problemas en desembolsar una cantidad económica todos los meses. La cuestión es que los hombres que se apuntaban no tardaban en perder el interés en la caza de una infiel. No estaba mal, porque al menos no cometían una infidelidad, pero la culpa la tenía el propio servicio. Porque aunque había mujeres inscritas, la mayoría no respondía o simplemente les ignoraba después del primer mensaje. ¿Qué hacían mal estos infieles para que no llegaran a culminar?

El problema es que esas mujeres, la mayoría maduras o jóvenes con problemas en la relación con sus padres, no existían. Lo que hacían los hombres era ver las fotos e imaginar. Pero recordemos algo importante: imaginar es gratis y no es necesario entrar en ninguna web de contactos. Las fotos de las mujeres en cuestión, por si alguien se lo estaba planteando, correspondían a modelos y actrices contratadas por Internet para que posaran de forma realista. Eran “reales”, pero no estaban dispuestas a tener relaciones con infieles.

Y llega el gran hackeo

Dentro de unos días se cumple el aniversario del gran hackeo de Ashley Madison, motivo por el cual también es muy apropiado hablar de ello. Fue el 15 de julio de 2015 cuando los hackers la liaron buena en la red social de los infieles. Se metieron como Pedro por su casa y se llevaron un lote de datos representado por la siguiente información: nombres de los infieles, dirección de correo electrónico, dirección física de su casa, detalles de la tarjeta de crédito y datos sobre sus fantasías sexuales. Los hackers, entre los que se habló sobre cómo podría haber motivos relacionados con la venganza (que la mujer de uno le engañara desde Ashley Madison, por ejemplo), pusieron rápido las cartas sobre la mesa.


Obligaban a que la directiva de la red social cerrara la página de manera automática y también pedían que se cerrara otra web similar. Si no se cumplía con sus exigencias el resultado sería claro y no le gustaría a nadie: los datos de los miembros registrados en Ashley Madison se volcarían en la red y se montaría una buena, porque ya sabéis que todos los temas de la privacidad son muy, muy sensibles. Como Ashley Madison solo trabajaba para solucionar el problema y no daba lo que querían los hackers, estos decidieron actuar. Esperaron casi 10 días y publicaron información de algunos de los clientes de su portal. Había comenzado el principio del fin. Menos de un mes después, en agosto, ya se habían publicado todos los datos de la red. De forma deleznable, en Ashley Madison no tuvieron otra cosa que idear un sistema de “borrado de datos seguro” para ocuparse de que sus clientes más comprometidos, aquellos que tuvieran más miedo por la publicación de sus datos, pudieran garantizar que salían de sus ficheros. La empresa cobró 19 dólares a cada usuario que quisiese quedar “limpio”. Muchos pagaron y luego sus datos se publicaron en la red por los hackers sin ningún tipo de impedimento. Ashley Madison no se había comportado bien ni una vez desde que decidiera dar al mundo un portal de contactos entre infieles. Si alguien tenía perfil de forma no deseada, también tenía que pagar para que sus datos se “eliminasen”. Y eso incluye a personas a las que han registrado por error, algo que ocurría de forma muy frecuente. ¿Es eso justo?

Llega el mes de agosto y los datos de todos los clientes ya se han publicado, mientras que el CEO de la compañía propietaria de Ashley Madison la abandona como forma de intentar calmar la situación. Pero los hackers tienen sus propios planes. Los datos personales se publicaron, pero no llegaron a todas las esposas y mujeres de los maridos infieles. Internet no es tan accesible en ciertos aspectos como se pueda creer, por lo que los hackers decidieron aprovechar la situación para chantajear a algunos de los hombres que estaban con el agua al cuello. Les enviaron mensajes privados en los que les amenazaban con hacerle saber a sus esposas lo que había ocurrido sino les ingresaban una elevada suma económica en su cuenta bancaria. Ante esta amenaza algunos de los infieles decidieron pagar, otros reaccionaron contándoselo a sus esposas y hubo algunos que optaron por una medida radical como el suicidio. Tras esto, se dejó de hablar del tema.

Ahora Ashley Madison regresa

La mala prensa ha afectado mucho a la empresa y ahora quieren recuperar su presencia en el mercado con un enfoque distinto. Lo primero es conseguir que mujeres de verdad se inscriban en el servicio, algo que en el pasado no consiguieron de ninguna de las maneras. Para ello han cambiado su política. Ha desaparecido el eslogan antiguo que antes mencionamos y han incorporado otro nuevo que dice lo siguiente: “encuentra tu momento”. Los vídeos que se han emitido se concentran alrededor de esta idea.


En uno de ellos vemos a una mujer que, durante una fase complicada de su matrimonio, recibe la oportunidad de viajar a una conferencia lejos de su casa por motivos de trabajo. Allí se cruza en la recepción del hotel con un hombre ya maduro de gran atractivo y se cruzan las miradas. Luego aparece el mensaje de “encuentra tu momento”. La web deja que cada cual decida cómo interpretar el vídeo, dado que en cierta manera podría ser simplemente el momento de que alguien del sexo opuesto haya flirteado contigo en el rango visual, sin que tenga que llegar a más.

Otro de los vídeos parte de una idea similar, pero esta vez el protagonista es un hombre que vive solo y que tiene una vida bastante pasiva y repetitiva. En el metro cruza mirada con una mujer que le hace tilín y flirtean un poco desde la distancia. Y el tercero cambia de registro absolutamente, porque plantea una infidelidad con la presencia de la pareja de forma consciente sobre lo que está ocurriendo. En resumen, cambios bastante drásticos respecto a lo que Ashley Madison ha hecho anteriormente en su servicio, que sigue incendiando la red y cuyas aplicaciones, de una u otra manera, se espera que vuelvan a brillar en un tiempo no muy lejano. Ya veremos si ocurre, dado que por ahora tienen una imagen que limpiar y van a tener que frotar mucho para conseguirlo.

Vía: Mashable

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