Samsung Galaxy Tab vs. iPad, dos rivales con muchas tablas

El Samsung Galaxy Tab asoma la cabeza con fuerza en este creciente mercado de los nuevos tablets inaugurado con el todopoderoso iPad de Apple. Vemos cuales son los puntos fuertes y las debilidades de uno u otro modelo, para así decidir cual es el que nos conviene.

Samsung ha hecho los deberes con su Galaxy Tab e intentará sacarle ventaja al iPad

Tras el reciente lanzamiento en España del nuevo «ipadkiller» de Samsung las redes se han llenado, como es de rigor, de cientos de voces a favor y en contra del tablet de Apple o del de la firma sur-coreana. Y para que os podáis enrolar rápidamente y con conocimiento de causa a uno de ambos bandos, os desvelamos los puntos fuertes y las flaquezas de cada uno. Porque por muy similares que parezcan las dos propuestas a priori, cada una tiene sus particularidades que la convierten en única y más adecuada para un tipo de público que para otro distinto. De todos modos, y sin ánimo de posicionarnos, hay que reconocer que Apple ha vuelto a ser el pionero en este terreno y que el Samsung Galaxy Tab es un producto que nace a su sombra y siguiendo su estela, mejorándola o no… eso es lo que vamos a intentar descifrar ahora.

De entrada podemos afirmar sin equivocarnos que las cuatro grandes bazas del modelo de Samsung son su rompedor tamaño respecto al producto de Apple (7 pulgadas con resolución de 1.024×600), la incorporación de una cámara de 3 MP, la utilización de Android 2.2 como sistema operativo y la posibilidad de reproducir Divx y Flash, entre otras cosas. No son pocas pues las novedades que presenta el Galaxy Tab frente al iPad y que serán sus mejores armas para intentar hacerle frente. Es entonces un tablet muy compacto que se caracteriza por su portabilidad, polivalència y un carácter más abierto. Esto se traduce sobre todo en un SO de código abierto y la posibilidad de poder utilizar tarjetas Micro SD. Este último dato decanta la balanza hacia Samsung, ya que a diferencia del iPad, el Galaxy Tab puede ampliar así su memoria a parte de los 16 o 32 GB que ya incorpora de serie.


Además, el estándar de pantalla de 7 pulgadas que introduce el Samsung Galaxy Tab supone una apuesta arriesgada por una cifra que se queda a medio camino entre los smartphones y los tablets convencionales. Habrá que esperar cual es la respuesta del público a este tamaño, aunque de entrada a nosotros no nos desagrada. Creemos que puede ser ideal para un tipo de usuario que requiera de unas medidas intermedias para poder trabajar con una «buena» pantalla, pero sin tener que transportar un aparato muy voluminoso.

Lo curioso del Samsung Galaxy es este posicionamiento ambiguo entre las tablets y los teléfonos móviles de ultima generación. De hecho, no solo las 7″ de diagonal de pantalla nos hacen pensar en la tendencia hacia este último segmento, ya que la firma sur-coreana ha armado de todas todas su ingenio con conectividad 3G y sus consecuentes posibilidades de realizar llamadas de voz, enviar SMS y realizar videoconferencias.

Desgraciadamente, el Galaxy Tab arrastra unos puntos débiles demasiado notables como para no pasarle factura a su valorización global. Básicamente apreciamos que su elevado precio (800 euros) no se corresponde con la calidad de construcción del aparato: sus acabados plásticos en la carcasa y la aparente poca robustez que presenta no juegan a su favor. El diseño, aunque cuestión siempre abierta a debate, tampoco no nos acaba de convencer y creemos que está a años luz en cuanto a usabilidad e innovación del original iPad. De todos modos, el precio se volverá una cuestión relativa, teniendo en cuenta que ya de entrada su lanzamiento en España es exclusivo mediante plan de datos con Vodafone, siendo finalmente el precio del aparato mucho más económico (a partir de 150 euros).

Dejando de banda la tabla comparativa de las especificaciones de ambos, lo vinculante es ver como responden en la práctica y sobre el terreno uno y otro modelo. Pues bien, parece ser que el iPad sigue llevándose el gato al agua, ya que aunque quizás haga menos cosas que el Galaxy Tab, lo que también hace lo hace mucho mejor. Así, el tablet de Apple vence en calidad de imagen y de reproducción de vídeo, música o experiencia de uso.

Aunque, al fin y al cabo, no es en el apartado técnico dónde debemos centrar nuestra atención para acabar de emitir nuestro veredicto, sino en lo que llevan por dentro ambos cuerpos. Y en este punto no hay discusión posible: Apple gana por goleada gracias a sus años de experiencia y ventaja con su potentísima y completa App Store. Las aplicaciones (su número, variedad y calidad) son finalmente las que marcan realmente cuál es la mejor elección. Aparte, el iOS 4 de Apple ya ha sido completamente optimizado para el iPad, mientras que aún no sabemos con seguridad como responderá Android en un aparato de estas características. Aún así, no hay que ser catastrofistas con los augurios del sistema de Google, y está claro que es cuestión de tiempo que su sistema mejore, se adapte con seguridad y que nazcan cada días más y más aplicaciones y muchas de ellas en exclusiva.

Cabe recordar también que el segmento de las tabletas está en plena ebullición y que, desde que el iPad dio el pistoletazo de salida en esta carrera de fondo tecnológica, docenas de marcas están preparando sus modelos para quitarle parte del pastel al monopolio de Steve Jobs. Es por eso que, aunque despierte mucho interés saber en qué puntos el iPad puede verse vencido por el Samsung Galaxy Tab, en realidad la clave estará en ver en breve cual es el abanico de propuestas de todas las empresas para decidir de forma más global. Sin duda las comparaciones se harán siempre tomando el iPad como referente, a modo de dólar como valor de cambio. Pero de bien seguro surgirán tablets con un gran potencial y bien capaces de destronar al omnipresente modelo de Apple. El problema está en que, evidentemente, cuando eso ocurra los de Cupertino ya irán unos cuantos lustros por delante de sus competidores, sacándose de la chistera la última pirueta tecnológica en forma de bombón irresistible.

El quid de la cuestión es tan simple pues como encontrar los puntos débiles del rey y solucionarlos. Por ejemplo, poner una cámara donde no la hay, ofrecer un tamaño que no se contemplaba hasta ahora, etc. Se trata de cambiar, mejorar e innovar… como ha hecho Samsung ahora. Y quizás así algún día todo el mundo gire la mirada hacia Asia en vez de América. Pero, desgraciadamente, Apple es hoy en día un poco como el Barça (por lo de més que un club) y no basta con un producto estelar para reorganizar todo el firmamento tecnológico.

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