La nube revoluciona la informática

La nube se está convirtiendo en el lugar en el que se trabaja. Muchas compañías utilizan nubes privadas como antes utilizaban intranets. También existen nubes públicas, como las que usamos a diario para escribir o almacenar datos en la red. Las nubes híbridas combinan aplicaciones en nuestros ordenadores o redes locales con servidores.

Cada cierto tiempo, en el mundo de la informática asistimos a algunos procesos de renovación o inlcuso de revolución que hacen cambiar todos los paradigmas. En estos momentos podemos decir que nos encontramos en un periodo de transición entre el reinado de los ordenadores y el futuro predominio de las tablets y smartphones. Uno de los factores que más ha contribuido a que se pueda producir este paso es el de la transferencia de las cargas de trabajo a la nube.

Reparto del uso de los diferentes tipos de nubes de computación

El concepto de nube se ha utilizado siempre en informática y redes, aludiendo con él a algo abstracto como es el complejo entramado de servidores y conexiones entre ordenadores que conforman lo que llamamos internet. No obstante, se ha popularizado desde hace unos pocos años y se ha puesto muy de moda con iniciativas como iCloud de Apple, los servidores de descargas directas (hoy en día en tela de juicio por la ley SOPA, como Megaupload), de almacenamiento (como Dropbox) y las aplicaciones online, como Google Docs y similares.

Si podemos tener todos nuestros datos almacenados remotamente en un servidor (con altos niveles de seguridad y muy bien mantenidos), si podemos utilizar aplicaciones de ofimática que no están instaladas en nuestro ordenador, si cada vez más trabajamos con archivos compartidos y de manera colaborativa, probablemente no tiene ningún sentido que tengamos en casa un gran equipo informático con 2 ó 3 terabytes de disco duro. Es por esto que cada vez más el entorno de trabajo va a migrar a la nube, los ordenadores irán dejando paso a tablets, smartphones o dispositivos similares y esto hará aumentar considerablemente el tráfico en las redes.

Las nubes de las que hablamos pueden ser de tres tipos: privadas, públicas o híbridas. Las privadas son una evolución de las conocidas «intranets» o redes de trabajo itnerno de las empresas. El camino del desarrollo tecnológico ha llevado a que esas redes locales ahora estén compartiendo datos y recursos en internet, aunque de forma privada. Las nubes públicas son las nubes estándar, por decirlo de alguna manera son las que ofrecen servicios de software en la red a los usuarios, ya sea de manera gratuita, como el mencionado Google Docs, o previo pago. Las nubes híbridas, como su nombre indica, son una combinación de la computación en la nube con aplicaciones propias en las redes locales o en nuestro ordenador.

No todo son ventajas en cuanto al uso del cloud computing o computación en la nube. Existen tres puntos que pueden significar un freno al desarrollo de este método de trabajo, sobre todo de cara a las empresas. por un lado, este sistema es totalmente dependiente de internet: si se produce algún corte en el acceso a la red o alguna dificultad técnica, todo el engranaje de trabajo se ve detenido o ralentizado. Esta desventaja está íntimamente ligada con otro de los inconvenientes que se ha detectado: la pérdida de control. Muchos usuarios pueden pensar que tener toda su información en la nube es potencialmente peligroso, ya que esos datos estarán físicamente en algún servidor ajeno fuera de nuestro control o vigilancia. Por último, y esto es lo que más fácilmente puede solucionarse, las nubes son poco personalizables. Seguro que en un futuro próximo, los desarrolladores de software par ala nube consiguen ofrecer productos a medida de los usuarios o, por lo menos, fácilmente configurables.

Foto | NetIQ’s Flickr en Flickr

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