Ha fallecido Clive Sinclair, el padre del Spectrum

Ha fallecido Clive Sinclair, al que los amantes de la informática recordamos por haber sido el creador del Spectrum.

Que los creadores de tus primeros equipos informáticos fallezcan, es algo que te hace sentir más viejo. Posiblemente seáis muchos los que estéis teniendo los mismos sentimientos que nosotros en estos momentos debido al fallecimiento de un grande de la tecnología como Clive Sinclair. Si su nombre no te suena, solo te vamos a decir una cosa: Spectrum. Fue el creador del famoso ordenador ZX Spectrum, el “juguete” que todos los niños de los 80 querían tener en sus manos y que, no solo sirvió para jugar, sino para que muchas personas hicieran sus primeros pinitos en la programación.

Sinclair, que tenía 81 años, llevaba más de diez años luchando contra un cáncer. Nos recuerda al caso también reciente del cómico Norm Macdonald, que también pasó los últimos años luchando contra la enfermedad. La vida de Sinclair fue pintoresca y activa hasta llegar, en algunos casos, a los límites de la locura. El motivo se encontraba en su pasión por inventar, por romper los límites establecidos y por intentar cosas que él veía en su mente y que quería compartir con el mundo.

Este tipo de inquietud es algo que tienen muchas personas, pero lo que diferenciaba a Sinclair de muchas, era que contaba con los medios económicos para intentarlo. No siempre fue así, por supuesto. Fundó su empresa a inicios de la década de los 60 y, unos diez años más tarde, inventó su primer éxito: la calculadora portátil. Se trataba de la Sinclair Executive, la cual se convirtió en un gran éxito.

Después le llegó el turno a los ordenadores domésticos. Así fue como nació el Spectrum. Se comercializaron muchos modelos, aunque el que más ruido hizo fue el ZX Spectrum. En mi caso personal, tengo que reconocer que fui un niño de Amstrad CPC 464, por lo que era frecuente que mirase a los usuarios de Spectrum con cierta mala baba (esa competencia que luego continuaría en las consolas entre Sega y Nintendo, lo mismo). Pero, no mucho tiempo después, también tuve un ZX Spectrum +2 y pude entender las maravillas que representaba la tecnología creada por este señor.

Los ordenadores Spectrum derrumbaron fronteras y se convirtieron en una tendencia absoluta. Todos los niños querían un ordenador y los Spectrum, junto a Commodore y Amstrad, ocupaba la mayor parte del espacio en las tiendas de la época (tanto las de ordenadores como las secciones de informática de El Corte Inglés, que siempre fueron una mina de diversión y babeo mirando las cristaleras llenas de casetes).

Cuando la época de estos ordenadores acabó y entró en escena el PC, Sinclair continuó realizando ideas que se le pasaban por la cabeza. El plan era el mismo: probar y probar hasta que hubiera algo que volviera a romper el mercado. Tuvo algunos productos relativamente exitosos, pero también muchos fracasos. No le salió bien la idea de la televisión portátil, ni tampoco la del “coche” eléctrico en la forma del Sinclair C5. No obstante, hay que decir que ese vehículo, que era más bien un triciclo eléctrico, algo que el propio Sinclair remarcó, porque no le gustaba que se considerase un “coche”, estaba totalmente adelantado a su tiempo. Se comercializó en 1985 y hubo varios problemas que impidieron que llegase a triunfar.

El principal es que los 80 no eran el momento para este vehículo. ¿En 2021? ¿Bien comercializado? Esto sería la bomba. Un rediseño para que las piernas pudieran estar en una posición más cómoda, puesto que el modelo original no era precisamente cómodo (al menos a primera vista), y algún cambio en las prestaciones, y sería un exitazo. Una buena demostración de ello es que, en la actualidad, las unidades del C5 que han sobrevivido al paso de los años, se han convertido en producto de coleccionismo y en el objetivo de muchas personas que quieren usar un vehículo poco contaminante, de buena rapidez y con prestaciones de calidad. También hay quienes han apostado por él porque no necesita permiso de conducir ni tiene unas exigencias de uso demasiado elevadas.

Se dice que hay especuladores que compraron miles de unidades a precio de saldo y que las han ido vendiendo a costes de hasta 6000 libras, lo que está radicalmente por encima de las menos de 400 libras por las que se vendía originariamente. Es una pena que el tiempo sea un enemigo terrible y que derrotase a Sinclair a tantos niveles, porque este tipo de vehículo podría haber sido revolucionario. El inventor también creó A-bike, una bicicleta plegable que sí ha tenido un buen impacto y que incluso ha llegado a contar con varias versiones con las que todavía se mantiene en el mercado. Por supuesto, en su carrera hubo muchos más productos, algunos fallidos y otros de éxito moderado.

La vida de Sinclair también tuvo de todo. No fue a la universidad, porque quería trabajar desde el momento en el que terminó el instituto. Siempre fue excelente en matemáticas y contaba con una inventiva y un talento para la ingeniería tecnológica que le colocaba por delante incluso de personas mucho mayores que él. Le rechazaron en algún que otro trabajo porque le consideraban demasiado precoz. Decidió emprender por su cuenta y los planes le salieron mejor que bien.

Le gustaba jugar al poker e incluso participó en torneos y programas de televisión en los que utilizó su talento para ganar. Curiosamente, aunque era un hombre que inventaba tecnología, Sinclair no se conectaba a Internet ni era un aficionado a tener equipos tecnológicos a su alrededor. Decía que la tecnología reducía su capacidad para inventar y que prefería comunicarse por teléfono que hacerlo por correo electrónico. Esa forma de mantener la tecnología a raya fue algo que llevó con él mismo a lo largo de toda la vida y que incluso visualizó a largo plazo.

Considerado como una de las mentes pensantes más inteligentes del planeta, Sinclair hizo distintos pronósticos que habría que tener en cuenta. Algunos se han podido comprobar como errados, pero otros siguen muy vigentes. Por ejemplo, en el año 2014 avisó de los peligros que hay de hacer que las máquinas sean cada vez más versátiles e inteligentes. Dijo que en el momento en el cual las máquinas comiencen a rivalizar con los humanos o incluso a superarlos en inteligencia, será muy difícil que nuestra especie sobreviva. En ese tipo de opinión catastrofista que no apunta bien a un futuro lleno de robots y de inteligencia artificial, coincide con muchos otros genios pensantes, quienes siempre han avisado de lo mismo.

No obstante, como decíamos, no todas las predicciones de Sinclair tuvieron tanta credibilidad. Porque nadie olvida que, cuando salió el iPod, dijo que sería un dispositivo que estaría muerto en poco tiempo. Y todos sabemos que eso no ocurrió.

La vida personal de Clive Sinclair también tuvo mucha atención. Se casó con Ann Trevor-Briscoe en 1962 y estuvo con ella hasta el año 1985. Después posiblemente vivió los 80 y los 90 al máximo hasta que, en el año 2010, volvió a sentar la cabeza. Esta vez lo hizo con Angie Bowness, con quien estuvo casado hasta su divorcio en el año 2017. Según se dice, estuvo saliendo con ella casi 10 años antes de casarse. Ella tenía casi 40 años menos que él y era una importante modelo que ahora se ha reconvertido en emprendedora. Sinclair llegó a tener tres hijos.

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