¡Cuidado con Twitter!

A nadie se le escapa que Twitter se ha convertido en un termómetro del día a día. Un ágora pública donde verter las preocupaciones ciudadanas, un lugar de expresión, a menudo fuera de la opinión general al que se llega desde cualquier dispositivo con acceso a Internet. La red de mensajes cortos es una herramienta idónea para denunciar allí injusticias. Twitter es inmediato y eso encanta a todo el mundo, desde los usuarios de a pie, hasta los periodistas. De ahí que un trending topic en seguida sea noticia. No hay nada mejor que un buen hashtag (la etiqueta que permite clasificar los tweets por temas) para activar el instinto periodístico.

Este dulce pajarito digital esconde un lado oscuro que deberíamos conocer

A veces el revuelo que se genera a través de hashtags de éxito en Twitter que denuncian el malestar de la ciudadanía por decisiones políticas puede ser determinante. Se trata de rectificar a golpe de TT (trending topic). A esto alguien ya lo ha llamado Twittocràcia. Pero esta nueva «fórmula democrática digital» también tiene sombras. Algunos denuncian principalmente poca transparencia, facilidad para esparcir rumores… Muchos expertos en nuevas tecnologías han esbozado en distintos foros de Internet los puntos débiles de la nueva vigilancia 2.0. Y es que no es oro todo lo que reluce, y menos el oro que consiguen unos cuantos a costa de todos nosotros.

1. Poca transparencia: TT y la fórmula de la Coca-Cola
TT: Trending topic. Es el top 10 de los hashtags más usados ​​del día. Aparecer en el listado de TT global o estatal te convierte a menudo en noticia. De ahí la influencia que está ejerciendo este listado diario de temas calientes. Pero, ¿quién controla los TT? Los controla Twitter. Los analistas en nuevas tecnologías advierten de los riesgos de darle demasiada importancia. Y es que no conocemos el algoritmo, no sabemos qué criterios hacen que un hashtag pase por delante de otro, no hay ningún tipo de transparencia, de manera que es como una caja negra que se escapa de nuestro control. alerta Cuesta. El algoritmo es de algún modo tan secreto como la fórmula de la Coca-Cola y a veces puede interesar que un tema pase por delante de otro. No hay que olvidar además que el primer TT está patrocinado.

2. Herramienta generacional: no todo el mundo está en Twitter
Muchos se preguntan si la fuerza que adquirió recientemente el movimiento de los indignados en Twitter se corresponde con la realidad. Twitter es una herramienta del siglo XXI en el que todo el mundo es bienvenido, pero no todo el mundo tiene las mismas facilidades para estar ahí. ¿Por qué sino el drama de las pensiones no tiene visibilidad en Twitter? Seguramente porque los pensionistas no tienen ni smartphones ni Twitter.

3. Antro de rumores: hay que contrastar, como siempre
Twitter es una herramienta ideal para difundir noticias antes que nadie pero también lo es para difundir rumores falsos. Desde hace unos meses, las noticias de última hora han dejado de darlas las agencias de noticias. Ahora nacen en Twitter y se reciben al momento en cualquier dispositivo con Internet móvil. A veces, de fuentes poco claras. Las prisas y las malas praxis periodísticas pueden jugar malas pasadas. No hay duda de que es una gran herramienta para detectar noticias y temas que preocupan a los ciudadanos, pero no podemos dar a Twitter la clave de la realidad.

4. La moda del cojinete
Twitter es, repetimos, una herramienta revolucionaria pero también podemos detectar en general una cierta obsesión por TT y por hashtag entre los medios de comunicación. Un recurso, a veces vacío, para mostrar modernidad. Hay un cierto esnobismo a la hora de destacar cada mañana a las radios los hashtags del día, a veces sin demasiado sentido. También deberíamos desconfiar de los TT, aunque el hashtag es una gran manera de organizar los tuits, ya que es una vía de explorar fuera del timeline y de ponerse en contacto con usuarios de Twitter a quien no seguimos.

5. No hay control posible: Twitter no hace público el archivo
Twitter sólo muestra los últimos 1.500 tuits de un usuario o etiqueta, con lo cual la empresa esconde información. O mejor dicho: se la vende. El gran negocio potencial de la red de microblogging son los datos escondidas detrás de los 140 caracteres de cada tuit (información valiosa sobre el usuario y sus gustos). La red ofrece su flujo de datos en tiempo real a unas pocas empresas y alquila su archivo completo. El resto del mundo sólo tiene acceso a los últimos 1.500 tuits. Todo ello, hace imposible que se pueda hacer un control público y debilita la red social.

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