Nokia N97

Nokia N97 blanco y abierto

El Nokia N97 está a puntito de llegar a España. Será en junio, pero podrá reservarse en la tienda online de Nokia desde el próximo 4 de mayo por 599 euros (incluyendo 3 meses de navegación GPS y 125 euros para comprar canciones en la Nokia Music Store). La firma finlandesa lo anunció ayer en un acto en Madrid, en el que tuvimos la ocasión de probarlo con nuestras propias manos, además de charlar con Axel Meyer, Jefe de DIseño de Nokia Nseries.

Meyer no quiso hablar del Nokia N97 como su mejor obra. “Lo mejor está siempre por llegar”, afirma. Pero si, el diseñador argentino está bastante orgulloso del que va a ser el nuevo buque insignia de la firma finlandesa. Y lo cierto es que no es para menos, porque el terminal deja de primeras una muy buena impresión. Especialmente cuando desplegamos su teclado QWERTY, colocándose la pantalla con varios grados de inclinación respecto a éste para ganar en ergonomía, con el consecuente cambio de visualización de los menús a posición apaisada.

Precísamente, ésta inclinación es la que más distingue externamente al Nokia N97 de otros dispositivos con los que la firma ya intentó explotar en su día el concepto de ordenador de bolsillo, como los Nokia N800 y N810. Por supuesto, en esta ocasión sí que estamos ante un equipo con posibilidades telefónicas, equipado además con una pantalla táctil de 3,5 pulgadas nHD (640 x 360 píxeles). Se trata del mismo tipo de pantalla resistiva del Nokia 5800 XpressMusic, y por tanto hay que pulsarla con firmeza para activar los iconos. Tampoco admite gestos ni combinaciones de dedos: Pero la sensación es más positiva, porque el tamaño importa.

Nokia N97 negro, abierto y de perfil

El aumento de pantalla es de apenas el 10% respecto al Nokia 5800, pero el mayor espacio disponible provoca que no tengamos que precisar tanto las pulsaciones como sucedía con el primer móvil táctil de Nokia. Y por supuesto, la visualización es también más cómoda para la vista y mejor definida. El teclado, por su parte, es espacioso, las teclas están convenientemente separadas y tienen muy buen tacto. Podríamos mecanografiar en él como en un portátil, aunque por tamaño lo cierto es que lo más cómodo es usar sólo una mano o aplicar los pulgares. Su diseño invita a que usemos los diez dedos, sí, pero no dejan de ser apenas unos 11,7 cm de anchura, menos de la mitad que en un buen netbook.

Cierto es que Nokia no ha inventado ningún nuevo diseño con el N97. Ahí están el Sony Ericsson Xperia X1 o el HTC Touch Pro2 (este último se presentó después que el Nokia N97, eso sí), por citar algunos ejemplos. Pero los finlandeses han sabido montar un terminal muy completo, en el que las funciones habituales en los Nseries (Wi-Fi, HSDPA, GPS, brujula…) son completadas por un almacenamiento envidiable (32 GB integrados además de una ranura para tarjetas microSD de hasta 16 GB) y una interfaz muy completa, basada en widgets personalizables que otorgan un papel especial a los servicios online de la firma (como Nokia Maps o la plataforma Ovi).

No faltan en el Nokia N97 esos pequeños detalles que ayudan a simplificar la experencia del usuario. Como viene siendo habitual, al retirar la tapa de la cámara ésta entra automáticamente en funcionamiento. En las fotos, por cierto, se consiguen unos resultados destacables, un paso por encima de los N95 y N96 para definir con precisión líneas y colores (siguen siendo 5 megapíxeles y óptica Carl Zeiss, pero la nueva lente de 28 mm aporta lo suyo). Además, encontramos otros puntos interesantes en las teclas que están a los pies de la pantalla cuando el terminal está cerrado.

Nokia N97 negro de perfil

Hablamos, por un lado, de una tecla diagonal que lanza un menú con todas las opciones resumidas del teléfono, y que además podemos usar como punto de apoyo para desplegar la pantalla hacia arriba y descubrir el teclado. Junto a ella tenemos los habituales botones verde y rojo para aceptar y rechazar llamadas. La novedad es que en esta ocasión son sólo iconos fijos, pues al igual que la pantalla son completamente táctiles. Lástima que en Nokia no hayan pensado en habilitar aquí una zona táctil para lanzar algunas funciones, como sucede en la Palm Pre, o añadir una barra de zoom, tal y como ha hecho HTC con sus últimos teléfonos táctiles.

Pero quizás el mejor detalle del Nokia N97 en esto de simplificar el uso esté en sus sensores. Por supuesto, el terminal cuenta con un acelerómetro que podrá usarse para el modo brújula (mapas GPS para peatones) o como podómetro con Nokia Sports Tracker. Pero también permite una aplicación muy sencilla: para activar el modo silencio, no hay más que depositar el terminal boca abajo sobre la mesa. Por otra parte, hemos podido apreciar una muy buena calidad de los materiales empleados en este Nokia N97.

La base deslizante de la pantalla está hecha de acero para ganar en resistencia (no en vano el propietario de un N97 escuchará el «clack» que produce el teclado al cerrarse y abrirse con bastante asiduidad), y también se han usado materiales plásticos para no disparar en exceso el peso del terminal. Con todo, no dejan de ser 150 gramos, que se notan en la mano y en el bolsillo. De todas formas, el mayor pero estético que podemos hacerle está en su grosor, consecuencia directa del diseño deslizante y de toda la maquinaria que lleva dentro. Nokia habla de un máximo de 18,25 justo a la altura de la cámara, pero sí, estamos ante un terminal grueso.

Nokia N97 negro y abierto

En cuanto al rendimiento del Nokia N97, tenemos que hablar primero de un gran acierto y luego de un punto que arroja cierta incertidumbre. El primero es la autonomía, con la que Nokia parece que no quiere repetir el error del N95 y el N96. Y lo decimos proque el N97 lleva una batería de 1500 mAh, en la línea de las que suelen llevar los Eseries. Lógicamente, durante el acto no pudimos hacer una prueba real de autonomía, pero la capacidad de la batería, al menos sobre el papel, indica que estamos ante un terminal que podrá sobrevivir lejos del cargador 24 horas completas haciendo un uso intensivo de todas sus funciones.

Y en segundo lugar tenemos que hablar de toda la polémica que ha suscitado en los últimos días el procesador del N97. Según las especificaciones oficiales publicadas en Forum Nokia, se trata de un ARM 11 a 434 MHz, que no sería moco de pavo si estuviésemos ante un móvil cualquiera. Pero el propio Axel Meyer lo define como «el primer mobile computer», es decir, el primer teléfono móvil que realmente podremos usar como un ordenador. E incluso dejando a un lado barbaridades como el procesador de 1 GHz del Toshiba TG01, los smartphones de otras marcas suelen andar más bien entre los 500 y 600 MHz.

En honor a la verdad, durante el rato que pudimos probar el Nokia N97 éste se comportó de manera completamente satisfactoria a la hora de lanzar aplicaciones y moverse entre los menús. Pero tampoco hay que olvidar que no se trataba de la versión final del software que llevará el teléfono cuando llegue a las tiendas. En conclusión, el Nokia N97 deja una impresión muy positiva y cumple con gran parte de lo que promete. Pero quizás todavía tenga que soportar una auténtica prueba de fuego, realizada directamente sobre el terreno y durante un uso diario. Ya lo veremos.

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