¿Están los juegos para móviles entrando en decadencia?

Los juegos para móviles parecen haber bajado el ritmo de éxito en los últimos años, ¿estamos ante su ocaso?

El mercado de los videojuegos sigue evolucionando. Han pasado ya casi 15 años desde que se lanzara el iPhone y revolucionara el mundo de los juegos en móviles. Esos juegos, que comenzaron tímidamente y luego se llegaron a convertir en una de las principales plataformas de gaming, ya han entrado en un ocaso del que posiblemente ni la gacha más generosa les podrá salvar. El público casual, que es el que mueve las modas y el que alimenta la innovación, ha dejado de interesarse por jugar en el móvil.

Lo que antiguamente eran miles de personas que se pasaban el día lanzando pájaros ha quedado en el olvido. Angry Birds o Flappy Bird se han convertido en un eco del pasado tal y como lo es el Snake de Nokia para una generación anterior. Todo eso está atrás. En el mercado móvil quedan las gachas, algunos juegos innovadores que aprovechan tecnología móvil y otras propuestas que sobreviven como pueden, pero sin ninguna duda, sin la exposición que tenían antes los juegos para smartphones y tablets.

Esa decadencia no ha sido culpa de los desarrolladores ni de los juegos, que hay que reconocer que cada vez han sido mejores (al menos gráficamente), sino de la propia tecnología. El smartphone y el tablet, sobre todo este último, se han quedado desfasados. El interés que le despierta a la sociedad este tipo de dispositivo es muy inferior al de hace 10 años. Ya no hay esa emoción de estrenar un nuevo smartphone y de instalar un juego desarrollado “en exclusiva” para él. No hay factor sorpresa, se acabó la emoción y eso lleva a que se reduzcan las horas de juego.

¿A cuántos juegos de móvil habéis jugado en el último año? Quizá algunas partidas sueltas. Es posible que hayáis descargado algún juego con la intención de jugarlo. ¿Pero habéis jugado? Los títulos de Nintendo son el mejor ejemplo de estas sensaciones. La empresa japonesa se subió al carro tarde (tarde y mal, dirían algunos). Y cuando se han puesto a lanzar juegos de lo más atractivos (Fire Emblem, Mario Kart, etc), han sido los únicos que nos han dado motivos para entrar en la App Store o Google Play a descargarlos. Pero luego, hay que reconocer lo obvio: se quedan mustios en nuestro menú de apps y pocas veces los abrimos. No hay ganas. Es una plataforma obsoleta.

Pero, como decíamos, el problema no son los juegos, sino los dispositivos. Estamos en un momento crítico para el mundo de la tecnología. Es justo ese periodo de tiempo en el cual se crean y presentan las ideas más innovadoras. Es cuando se necesita a un Steve Jobs, quien sea, que venga y nos abra los ojos al siguiente paso de esa tecnología que se mete en nuestras vidas, que nos aporta “algo” y que, quién sabe, quizá también sirva para jugar. Porque eso es algo que no dudamos: cuando llegue el relevo tecnológico generacional, la sociedad le buscará la manera de sacarle partido jugando. Porque en estos tiempos, la humanidad tiene muy claro que se quiere divertir y que hay que vivir al máximo.

El futuro del gaming en móvil podría estar marcado por ese cambio de plataforma. Quizá sea donde nos lleve Facebook con su Meta. Es posible que la respuesta se encuentre en la realidad aumentada, la realidad virtual o, más bien, una tecnología que combine ambos tipos de dispositivo y que nos haga vivir nuevas experiencias. Pero lo que tenemos claro con seguridad es que nos vamos acercando, aunque sea lentamente, al final de la era de los juegos para smartphones y tablets.

Y somos muy conscientes de que el juego en móviles aun tiene por delante, muy posiblemente, más de 5 años de ser una plataforma consistente. Se continúan lanzando juegos de calidad por mucho que las estadísticas de descarga estén lejos de ser las que se registraban mucho tiempo atrás. Hay cientos de empresas repartidas por el mundo entero que dedican el 100% de su trabajo a producir juegos para móviles y miles de profesionales que han dedicado su vida a ello. Sigue siendo un sector con mercado y un negocio que no va a desaparecer de la noche a la mañana.

Pero la crisis se aprecia cada vez que un juego, sin llevar 1 año disponible, cierra sus puertas. Y cierra dejando en la estacada a todos los jugadores que, en algún momento de la vida del juego, han invertido su dinero en comprar objetos, personajes o en abrir gachas. La situación se repite una y otra vez porque las desarrolladoras y editoras son conscientes de que, si no hay x cantidad de personas jugando y gastando dinero, no pueden seguir corriendo con los gastos que supone mantener el juego en activo (tanto por cuestiones técnicas como por las logísticas).

Dentro de unos años, no sabemos cuándo, seguro que ya estamos haciendo una retrospectiva de cuáles han sido los mejores juegos de móviles de la historia. ¿Y si empezásemos antes? Quizá pronto comencemos con el Top de imprescindibles en la historia del juego móvil. Por desgracia, seguro que muchos de ellos, dentro de unas décadas, ya no se pueden jugar de ninguna manera (como ha ocurrido con miles de juegos de los móviles no smartphone).

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