Música en el coche

Hoy en día manejar no sólo es encender el motor y pasar de un lugar a otro. Desde el automóvil más sencillo hasta la más extravagante limosina, la denominada “experiencia de manejo” incluye la obligatoriedad de un buen equipo de sonido. Veamos cómo empezó todo.

Desde los primeros días de la radio, muchas personas comenzaron a adaptar sus equipos caseros para poder llevarlos y hacerlos sonar en sus autos. El primer automóvil que se comercializó con sistema incluido de audio fue fabricado en los 30s por la Galvin Manufacturing Corporation. Los hermanos Galvin, dueños y principales operarios de esta compañía, comenzaron su negocio construyendo baterías que permitían a los primeros aparatos de radio funcionar sin corriente eléctrica.

Precisamente en 1930 ellos presentaron el primer radio para automóviles, el clásico modelo Motorola 5T71. Los Galvin crearon el término “Motorola” para hacer ingresar su novedosa aplicación – el radio para autos – en la familia de aparatos que terminaban con el sufijo “ola”, como por ejemplo las famosas “Victrolas” o “Radiolas” que servían para identificar los fonógrafos o reproductores de sonido de la RCA o las “Moviolas” de un rudimentario elemento de las cámaras de cine.

El prefijo “motor” fue escogido, por decirlo de alguna manera, porque la actividad de los Galvin se centraban en todo aquello relacionado con los vehículos motorizados. Mientras que en Alemania fue la compañía Blaupunkt la primera en instalar un radio en un automóvil Studebaker en 1932, en Inglaterra fue Crossley la que incluyó un pequeño equipo sin cables en sus modelos de 10 caballos de fuerza en 1933.

Los primeros radios de carro utilizaban un determinado voltaje (6.3 en aquel entonces) para poder encender los filamentos, y generaban voltajes más altos usando una especie de vibrador que hacía funcionar un transformador integrado. Cuando la industria automotriz comenzó a producir baterías para vehículos de 12 voltios, las baterías para los receptores de la señal de radio tuvieron que adecuarse.

Una de las características esenciales de cualquier equipo de radio moderno es la función de “búsqueda” que permite pasar de una estación a la siguiente con sólo presionar un botón. Aunque les parezca sorprendente, esto ya era una opción posible y muy popular además, en algunos productos de Ford allá por los años 50s. esta aplicación era conocida como la “Radio Pueblo & País” ya que usaba dos selectores, uno era “Pueblo” y el otro “País”. Al presionar “Pueblo” el receptor captaba sólo las señales locales y al cambiar de estación era necesario detener el motor. Al presionar “País” el cambio podía realizarse sin tener que apagar el vehículo porque la sensibilidad del receptor se hacía mayor. Además, al presionar un pedal ubicado al lado izquierdo del piso del conductor, podía reactivarse la búsqueda sin importar la sensibilidad que estuviera seleccionada en ese momento.

Los avances a pasos agigantados de la electrónica permitieron añadir nuevas características a las radios de los autos en poco tiempo. Así, para 1956 Motorola ya ofrecía reproductores de los clásicos discos de vinilo de 45 rpm integrados a algunos modelos de Chrysler. El paso siguiente fue la inclusión de reproductores de cintas de carrete (el antecedente histórico del cassette de cinta magnetofónica) pero no fueron muy populares debido a sus enormes dimensiones.

Al aparecer los mencionados cassettes esta situación cambió drásticamente (1964 fue el año en que Philips presentó al mundo el primer cassette, de menos de 30 minutos de duración por lado). Con las limitaciones del caso, fue también en esa época que se inició la producción de los primeros amplificadores o parlantes, capaces de funcionar con los 12 voltios producidos por los sistemas eléctricos de cualquier auto de entonces.

Al comienzo, los parlantes que ya se utilizaban a nivel doméstico y a nivel profesional podían ser instalados fácilmente en los automóviles. Sin embargo, no soportaban los niveles de temperatura y de vibración que son elementos normales dentro del funcionamiento de un vehículo motorizado. Actualmente, los avances en las tecnologías de acústica permiten que hasta dos parlantes de 10” cada uno, instalados dentro de un empaque perfectamente diseñado, pueden producir más de 100 decibeles dentro de la cabina.

Las competencias de los equipos de sonido para autos se iniciaron en la década de los 80s en una frenética búsqueda por conseguir la producción de sistemas que fueran lo más ruidosos y extravagantes posible. Por ejemplo, en 1985 se produjo una modificación, mundialmente famosa, de un Cadillac Hearse de 1960. El dueño del carro, el ingeniero Wayne Harris adaptó 12 subwoofers (3 de 24” y 8 de 12” al interior del auto) consiguiendo un hecho sin precedentes, a pesar de que la calidad de sonido no era del todo buena.

Los automóviles del siglo son inimaginables sin un sistema de audio que incluya las más recientes creaciones de la tecnología electrónica y computarizada. Desde un simple y llano receptor de señal radiofónica hasta los más complejos conjuntos de posibilidades, ya son parte obligada de cualquier vehículo que vaya sobre cuatro ruedas.

La mayoría de autos modernos incluyen por lo menos un reproductor de disco compacto y algunos tienen la opción de contar con un reproductor multiple (esto quiere decir que pueden colocarse entre 2 y 6 CDs que se van reproduciendo aleatoriamente). Desde luego estos equipos de sonido pueden ser conectados a los modernos equipos de almacenamiento de archivos de audio (mp3 o iPods) para escuchar toda la música que quiera sin interrupción, a través de la lata fidelidad de los sistemas de parlantes, generalmente ubicados en parcelas o habitáculos en las puertas (bajo las ventanas) y en las partes de atrás de un modelo sedan. Inclusive hay modelos superdeportivos o de lujo que tienen reproductores de DVD y pantallas LCD.

Dependiendo del modelo, la pantalla puede desplegarse o estar integrada al panel de control. Asimismo, puede haber múltiples salidas de video de manera que cada asiento – o puede ser también en el techo – tiene al frente una pantalla donde puede ver el DVD reproducido desde la comodidad de su respaldar. Este reproductor de video puede también recibir señal de un sistema de navegación conectado a Internet, un teléfono celular o cámaras de video.

Definitivamente la tecnología no deja de sorprendernos y las posibilidades son sencillamente ilimitadas en cuanto a los equipos de sonido disponibles en los automóviles de la actualidad.

Créditos: imágenes 1 y 2 de la Web oficial de Motorola, imagen 3 obtenida de la Web de Honda.

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