Mantenimiento del automóvil: Los neumáticos

Los neumáticos son los encargados de transmitir la energía del vehículo mediante la fricción al pavimento. Gracias a ellos los vehículos se mueven y según el estado en que los mantengamos tendremos mayor adherencia y por lo tanto control y seguridad de nuestro vehículo. Es por ello que deben ser unos de los focos de vigilancia más importante en el mantenimiento del automóvil.

Neumáticos

El rendimiento de los neumáticos se ve muy afectado por diversos factores producidos en la conducción y que debemos tener muy en cuenta a la hora de realizar un desplazamiento:

  • Sobrecarga: Un neumático está preparado para tener una determina capacidad de carga, a partir de la cuál su rendimiento disminuye. Un neumático que por ejemplo supera su capacidad de carga en un 20%, ve disminuido su rendimiento en un 30%.
  • Bajo Inflado: Es el causante de la mayoría de deterioros del neumático, provocando desgastes anormales sobrecalentamiento y deformaciones. Además influye negativamente en el consumo de carburante, aumentándolo de forma muy significativa.
  • Sobre inflado: La presión excesiva en el inflado reduce la adherencia del vehículo, aumenta el riesgo de sufrir pinchazos y rajas, y provoca una fatiga excesiva de su carcasa.
  • Velocidad: La velocidad a la que circulamos influye considerablemente en su desgaste. Los estudios indican que un neumático se desgasta el doble de rápido circulando a 120km/h que a 70km/h.
  • Temperatura ambiente: Los neumáticos son muy sensibles a las temperaturas. A mayor temperatura, los neumáticos sufren un desgaste más acelerado.
  • Estilo de conducción: La conducción más agresiva, con fuertes aceleraciones y frenadas, origina gran tensión en los neumáticos y provoca un mayor desgaste.
  • Choques: Los neumáticos pueden sufrir daños al chocar contra bordillos de aceras y al pasar baches, piedras y otros obstáculos a gran velocidad.
  • Carreteras: El estado de las carreteras o el tipo de carretera por el que circulamos, ya sean más sinuosas o estén en peores condiciones también favorecen el desgaste anticipado de nuestros neumáticos.

Así pues, debido a la gran influencia en la seguridad que tienen los neumáticos, se hace muy necesario llevar un mantenimiento adecuado del estado de nuestros neumáticos:

  • Verificar la presión: Este paso del mantenimiento se debe realizar siempre con los neumáticos en frío, ya que con el rodaje estos se calientan y su presión aumenta. El nivel de presión al que ha de estar un neumático varía según el vehículo y por ello deberemos consultar el libro del vehículo para llevar la adecuada.
  • Verificar el estado de las cubiertas: Debemos comprobar regularmente si en nuestros neumáticos aparecen grietas, cortes o bultos anormales. Además deberemos comprobar el dibujo de la banda de rodadura ya que éste ha de tener una profundidad superior a 16 milímetros. Una manera sencilla de verificar que su dibujo es todavía el adecuado, es introduciendo una moneda de 1€ en él. En caso de verse parcial o totalmente las estrellas que estas monedas llevan en una de sus caras, deberemos sustituir inmediatamente los neumáticos.
  • Verificar la forma de desgaste: Si un neumático no se desgasta por igual es una indicación de un uso anormal del neumático (baja o alta presión, mal equilibrado…) o del mal estado de algún componente del vehículo (frenos, suspensión, paralelismo de las ruedas…) En este caso deberemos verificar si estamos realizando un uso inadecuado de las ruedas y de no ser así deberemos llevar el coche a revisión.

A la hora de realizar la sustitución de nuestros neumáticos, deberemos tener en cuenta que los neumáticos traseros deberán ser siempre los que estén en mejores condiciones. Esto se debe a que en caso de pinchazo o reventón el conductor tiene control de las ruedas delanteras y no de las traseras y por ello es preferible llevar las que estén en mejores condiciones detrás para reducir la posibilidad de tener un percance en ellas.

Otra cosa que se ha de tener muy en cuenta es llevar la rueda de repuesto en condiciones. Al ser una rueda que no se utiliza, muchas veces nos olvidamos de comprobar su estado de conservación y su presión de inflado, pero si sufrimos un pinchazo o un reventón deberemos utilizarla y por ello debe de estar siempre en buenas condiciones.

Foto: Flickr Steve Snodgrass

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