Mantenimiento del automóvil: El líquido refrigerante

En los motores de combustión interna, que utilizan la mayoría de automóviles, se genera una gran cantidad de calor provocada por la combustión del carburante. La mayoría de vehículos utilizan un sistema de refrigeración líquida. Debido a que el punto de solidificación del agua es de solo 0º y en los inviernos es sencillo alcanzar estas temperaturas en el ambiente, se utilizan añadidos químicos para bajar el punto de solidificación y evitar que la congelación de éste dañe los componentes del vehículo, creando así el líquido refrigerante. Este sistema requiere de un mantenimiento periódico para el buen funcionamiento del vehículo.

Así pues, el líquido refrigerante se componte por:

  • Agua destilada
  • Anticongelante
  • Bórax
  • Antiespumante
  • Colorante

El líquido refrigerante, además de rebajar el punto de congelación hasta unos -30ª aproximadamente (depende del tipo que utilicemos), evita la corrosión y la oxidación de los elementos metálicos del sistema de refrigeración gracias a la adición del bórax.

Debido a la importancia que tiene el líquido refrigerante en el vehículo, es más que aconsejable realizar un mantenimiento periódico y sencillo de éste:

  • Comprobación del nivel: Siempre deberemos realizarlo con el motor en frío. Cuando abrimos el capó del vehículo, en un lugar que suele estar bien a la vista encontramos el vaso de expansión. Este vaso se encuentra nivelado indicándonos el punto mínimo y máximo de líquido refrigerante que ha de tener el vehículo. Es muy importante que no esté bajo el nivel mínimo para que pueda refrigerar bien el motor, y por otra parte es indispensable que no esté por encima del máximo ya que siempre tiene que quedar espacio para el vapor que se origina.
  • Comprobación de fugas: Debido a las altas temperaturas que se alcanzan en el circuito de refrigeración, es muy común que se deterioren los manguitos y pueda haber fugas. Por este motivo deberemos comprobar si existen pérdidas de líquido refrigerante en algún punto y sustituir las piezas dañadas para que no nos quedemos en mitad de viaje sin líquido refrigerante. Es por este motivo que se añade colorante al líquido anticongelante, ya que así es más sencillo ver las posibles fugas.
  • Limpieza externa del radiador: El radiador es el elemento del sistema de refrigeración dónde se refrigera el líquido refrigerante. Se trata de un depósito, situado en la parte frontal del vehículo, dónde se recoge el líquido refrigerante que viene caliente del circuito después de haber refrigerado el motor. Con un diseño especial para acelerar la refrigeración del líquido, recibe directamente el paso del aire generado con el desplazamiento del vehículo lo que provoca que este se refrigere. Por este motivo debemos asegurarnos de que no tenga suciedad en el exterior que impida el paso del aire.
  • Comprobación del termostato y del ventilador: Hay veces que el radiador no puede refrigerarse solamente con el aire que se produce al desplazarse. Por este motivo el vehículo incorpora un ventilador que se activa cuando el termostato indica que ha alcanzado una temperatura alta. Por este motivo debemos comprobar periódicamente si el ventilador se enciende. Para ello dejaremos el motor encendido con el vehículo en parado y comprobaremos si se enciende o no.
  • Cambio del refrigerante: Con el paso del tiempo o debido a su utilización el líquido refrigerante pierde sus propiedades anticorrosivas. Por ello deberemos realizar la total sustitución de este líquido cada 2 años o 60.000km.

Foto: Flick EvelynGiggles

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