Las auténticas autopistas de la información

Eres de los que piensas que llegará el momento en que habrá que conectar la PDA y los teléfonos móviles al coche para mejorar nuestra interacción con el tráfico. Aunque pueda parecer es una de las numerosas cuestiones planteadas por la Comisión Europea, que acaba de lanzar una consulta pública en el marco de su plan de acción para el desarrollo de los sistemas de transportes inteligentes (ITS). El cuestionario contempla también si conviene o no desarrollar una plataforma común Open Source o sistemas separados y propietarios para cada marca de vehículos.

Lo que está en juego es de importancia: en el primer caso, a la manera de lo que ocurre en internet con los programas de software libre, el desarrollo de las aplicaciones podrá realizarse por varios grupos empresariales o incluso desarrolladores independientes, de esta manera se verá reforzada su seguridad y habrá un ahorro de dinero en desarrollo para las marcas, que se verán obligadas por ley a compartir un mismo sistema. En el segundo caso, se permanecerá en el modelo actual de la industria automovilística, que vuelve a los usuarios un poco más dependientes de la marca de vehículos y de los sistemas inteligentes que vendrán de serie en el coche y que sólo podrán ser modificados por mecánicos oficialmente autorizados.

bmw-sin-windows.jpgPor el contrario, podemos preguntarnos si el modelo de desarrollo de los servicios informáticos abierto puede aplicarse a la industria del automóvil. El anuncio que acompaña estas líneas es evidentemente falso y forma parte de una broma que le gastó el presidente de General Motors a Bill Gates sobre los méritos de su tecnología, aunque resume bien algunas dudas bastante legítimas de usuarios y fabricantes. Y es que la sombra de Microsoft está ahí, de hecho hace años trabajan en sistemas con Mercedes.

La Comisión tiene en cuenta así que los problemas de responsabilidad legal y protección de la vida privada forman parte de los principales temas de reflexión, habida cuenta de los riesgos incurridos en su plan de acción.


Para Robin Chase, presidente de Zip Car, una empresa de alquiler de coches bastante peculiar que recuerda a ese sistema de bicicletas de alquiler que ha muerto de éxito en Barcelona, GoLoco, un servicio para compartir coches online, y de la consultora especializada en transportes MeadowNetworks, lo que está en juego es el tema climático. Para ella, la lucha contra la contaminación y el consumo excesivo de petróleo pasa también por el desarrollo de conciencia de compartir coches y las redes sociales de transporte compartido (ella creó dos empresas en esta línea, Zip Car y GoLoco), y también por el desarrollo de Wi-Fi, o, más concretamente, de las redes mesh.

Su argumentación contra la contaminación es también económica: se opone así “al resto del mundo“, que se pone en masa a las redes y a las normas abiertas, a la convergencia y a la interoperatividad, y los sistemas de transporte inteligentes que, ellos, permanecen en modo cerrado, propietarios, centralizados e impidiendo pues todo desarrollo a gran escala y barato.

Propone así comercializar, ante la opinión pública, “cajas blancas” permitiendo crear una red inalámbrica “de código abierto” (mesh network) entre los coches. El objetivo: mutualizar la gestión del tráfico, distribuir los costes entre los usuarios, reducir los gastos de mantenimiento, y también mejorar los resultados, y, al fin, proporcionar, gratuitamente, una miríada de puntos de acceso Wi-Fi alrededor de las grandes ciudades.

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Cámaras de video-vigilancia en Londres, jeroen020 en Flickr.com

En su cuestionario, la Comisión se pregunta también si los beneficios no deben también buscarse del lado de la información instantánea, del impacto medioambiental y, obviamente, de la seguridad, tanto de los usuarios como desde el punto de vista de las fuerzas del orden. Robin Chase se imagina así que su sistema podría también permitir la creación de una dimensión de la red más fiable (y GPS) que los radares y otros sistemas (vídeo) de vigilancia automatizados para detectar las infracciones de tráfico.

A la espera de, y si los limitadores de velocidad y radares automáticos cuentan entre los primeros despliegues a gran escala de los ITS, no son nunca más que la parte sumergida del iceberg: a largo plazo, los captadores estarán por todas partes, o casi, y se integrarán tanto en los vehículos como a lo largo de las infraestructuras, en los peajes (que serán electrónicos), en las señales de tráfico (que, al igual que los cruces, los paneles y los dispositivos de limitación de velocidad, serán “inteligentes“).

Permitirán el desarrollo de sistemas de alertas entre vehículos, y también de detección automática de los accidentes. Se fundirán la gestión del tráfico, así como los del estacionamiento, sin hablar de todas las ganancias esperadas en materia de carga.

Sin olvidar tampoco que los coches del futuro no tendrán ni volante, ni pedales, ni conductor. El equipo de Embouded, el programa informático del programa RobuCab, acaba de anunciar que han conseguido desarrollar un sistema a la vez más robusto y más inteligente … dos misiones con todo percibidas, inicialmente, como contradictorias, en la medida en que el sistema conoce el objetivo que debe cumplir, pero no cómo allí llegar.

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