Los jóvenes cada vez arreglan menos gadgets

Los jóvenes de ahora no tienen costumbre de arreglar un dispositivo cuando se estropea, sino que prefieren tirarlo a la basura y comprar uno nuevo.

Ordenador roto

Las palabras de la profesora Danielle George pueden ser duras, pero son reales. Comenta que los jóvenes británicos se han envuelto dentro de una generación absolutamente perdida en lo relacionado con sacarse las castañas del fuego en cuanto a tecnología que no funciona bien. Explica que las personas por debajo de los 40 años no son capaces de arreglar pequeños dispositivos que hayan dejado de funcionar y que solo requieran un arreglo sencillo. Es algo distinto a lo que ocurría en el pasado.

El problema lo achaca a la falta de ganas, de conocimientos y a la facilidad que existe en una sociedad por tirar las cosas que no funcionan para volverlas a comprar de nuevo. Desde su puesto en la Universidad de Manchester, la profesora no proporciona datos positivos. Cree firmemente que los jóvenes de ahora prefieren quedarse con que las cosas funcionan «porque sí» y que cuando dejan de funcionar «simplemente dejan de funcionar», sin entender porqué ocurre ninguna de las dos cosas. Y eso es un problema.

Generaciones previas se involucraban en los procesos de arreglo de cualquier tipo de dispositivo de la época. Pone ejemplos recientes, como radios u ordenadores personales, en los que se profundizaba para arreglarlos, normalmente con resultados positivos. Ahora es más cómodo tirarlos a la basura y cambiarlos.

Desde la Universidad la profesora trata de instruir conocimiento para que esto sea distinto. La figura del «manitas» ha desaparecido de los hogares y esto beneficia a los fabricantes, pero no al desarrollo de las familias y de los conocimientos por parte de las personas. Por suerte, dice George que cada vez hay más personas que salen de sus agujeros para apostar por otra forma de pensar, una curiosa y analizadora que investiga para ver cómo pueden reutilizar componentes o solucionar dispositivos que se han estropeado. Se ven inventos e ideas que toman como base elementos electrónicos y que acaban sirviendo para otras cosas.

La profesora está concentrando sus esfuerzos en demostrar qué cosas se pueden hacer con gadgets que inicialmente no servían para eso. Por ejemplo, utilizar una barbacoa para enviar mensajes inalámbricos o convertir un smartphone en un microscopio de alta eficiencia. Otra cosa será que quienes escuchen las palabras de la profesora se queden con algo o si prefieran seguir dejando que el destino decida si algo funciona o no. Lo curioso es que internet nos proporciona más información que nunca para hacer arreglos o mejoras en nuestros dispositivos, ¿entonces por qué no las utilizamos?

Vía: Telegraph

Foto: youngthousands

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