Initial D Extreme Stage

Los fans esperaban con los dedos febriles y los ojos vidriosos la llegada de su serie animada fetiche, Initial D, para consolas de nueva generación. Como para los videojuegos de Playstation 2, PSP y Arcada, es Sega la compañía que se encarga de realizarlo. El título cuenta con el ambiente de la serie, las carreras, los coches personalizables y el diseño de Noboru Furuse. Los fans de la serie estarán encantados, sin embargo, el contenido del juego no está a la altura de las expectativas.

Initial D Extreme Stage no es un videojuego de carreras al uso. Sus códigos, su conducción y su universo son dictados por los del manga y la serie animada. Aparecida en 1995 en las páginas del Young Magazine y difundida desde 1998 a través las ondas televisivas japonesas, esta obra supo convencer a un público aficionado a las aventuras de carretera y retos urbanos fuera de lo común. Es necesario decir que Takumi representa al joven japonés medio. Simple, con una personalidad relativamente anodina, no es un ser especialmente carismático. Con todo, su aparente facilidad para la conducción automóviles va a llevarlo a través de distintas carreteras niponas para afrontar los retos más locos y sobre todo enfrentarse a los adversarios más salvajes. El juego de Sega nos propone entrar en la piel de este personaje y vivir sus locas aventuras clandestinas. Ya que sí, las carreras se desarrollan en general al refugio de las miradas indiscretas y sin la aprobación de las autoridades locales.

Initial D Extreme Stage

Pero antes de volver sus sueños de victoria reales, debemos comenzar desde muy abajo. El juego de Sega nos invita a que definamos un avatar. Podemos crear un personaje que se asemeja a Takumi o algo ligeramente distinto. El editor permite modificar el corte de pelo, así como las características de la cara, el sexo y el nombre. Todo esto puede parecer minimalista, y es así, pero ante el poco impacto que esta fase tiene sobre el desarrollo del título, es necesario reconocer que se pasa muy rápidamente para concentrarnos en la elección del que será nuestro coche. Podemos optar por uno de los modelos presentados, todos procedentes de conocidas marcas japonesas: MR-2 G-Limited, Civic Type R, Lancer RS Evolution IV, Impreza WRX type R, Skyline GT-R o incluso el emblemático Sprinter Trueno GT-Apex. Son en total veintidós coches los que pueden elegirse, distribuidos en 4 tipos de conducción FF, FR, el SR. y 4WD.



Estas cuatro clases permiten, en teoría, ofrecer comportamientos del coche completamente diferentes y sobre todo algo de diversidad en su control. En realidad, el matiz es demasiado sutil, el Trueno se descontrola tanto como el Impreza. Y esto ocurre porque nos encontramos al volante de auténticas pastillas de jabón que es necesario mantener hasta la siguiente pantalla. Disponemos de dos cámaras aunque la externa no permite jugar. Por si acaso fuera poco, el juego no es compatible con todos los volantes que hay para Ps3. Es necesario decir que Initial D Extreme Stage no es un juego con muchos modos, solo hay tres: Historia, Carrera contrarreloj y Arcade. Ni un solo modo para dos jugadores, sin online y con una treintena de retos que llenan los mapas.

Este tipo de problema también se reproduce en las posibilidades de personalización de los coches. Igual que en Need for Speed, es posible modificar nuestro coche para que imponga aún más a los rivales. Alerón, motor, transmisión, batería, parachoques… aunque visualmente los cambios se notan, las modificaciones técnicas no son perceptibles ni visual ni jugablemente. Poseer el motor inicial o la cuarta evolución no cambiará en absoluto el control o la velocidad del vehículo. Sin contar que este último no dispone de ninguna pantalla de características o estadísticas. Ciertamente, no se trata de que esperásemos una simulación como Gran Turismo, sino algunos detalles como los caballos de potencia que desarrolla el coche.

Pero bueno, no todo es negativo. Los personajes de la serie están presentes, con diseño y voces idénticas. Lo malo es que el estilo elegido recuerda un poco a los primeros videojuegos de carreras de Ps2. Las diferentes carreras son acompañadas de música pop japonesa.

Sería fácil decir que Sega se ha dormido en los laureles realizando un videojuego que no es digno de una Ps3 a nivel técnico, que su jugabilidad es un desastre y que su duración resulta minimalista. Al menos lo que hemos podido ver es totalmente fiel a la serie y ofrece una banda sonora de calidad. Las posibilidades de que lo disfrutemos en España son mínimas, pero desde Gameover animamos a Sega España a que nos lo traigan…

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