Afterburner: Black Falcon, surcando de nuevo los aires

afterburnercover.jpg>Afterburner fue una de las máquinas recreativas más influyentes a finales de los 80. Creada por Yu Suzuki, gran gurú de Sega, utilizaba una novedosa técnica llamada «scalling» que simulaba la tercera dimensión con sprites de diferentes tamaños. De esta manera se conseguía un juego arcade de gran dinamismo y que sorprendió a todo el mundo en aquella época, acompañado por la magnífica puesta en escena conseguida con sus enormes máquinas que simulaban el avión. Con esa gran moda que se ha impuesto en PSP de realizar actualizaciones de los grandes éxitos de los 80, Sega ha encargado a Planet Moon Studios el desarrollo de Afterburner: Black Falcon, un título que pretende rescatar el espíritu del original pero con la tecnología renovada.

after1.jpgEn Afterburner: Black Falcon cogemos el rol de uno de los pilotos más intrépidos del ejercito de los Estados Unidos. A partir de ahí se iran sucediendo misiones que nos iran encargando nuestros superiores. Estas misiones tienen un objetivo principal (por ejemplo derribar un avión robado) y varios secundarios (destruir radares y bases enemigas). El objetivo principal es obligatorio para poder conseguir la misión y desbloquear las siguientes, mientras que los secundarios nos servirán para coneguir ascender a puestos superiores (lo que nos da acceso a mejores complementos para nuestros aviones) y conseguir más dinero. Con dicho dinero podremos ir adquiriendo más aviones del gran abanico que nos presenta el juego, cada uno con sus propias características y que, según el tipo de misión, serán más adecuados unos que otros.

after2.jpgY cuando empezamos a surcar los aires comienza la acción frenética. Infinidad de aviones a toda velocidad por todas partes de los que tendremos que dar buena cuenta. Contamos con el clásico cañón con munición ilimitada y misiles aire-aire para destruir los aviones enemigos. Por otro lado contaremos con cohetes para acabar con los objetivos terrestres. Tanto la munición como la energía de nuestra nave se puede ver regenerada de dos maneras: por un lado, si realizamos un combo destruyendo aviones, quedará en el aires un paracaida con una caja con diferente contenido; por otro, cada cierto tiempo llegaremos a un punto de control que recargará nuestro avión. Además, pueden aparecer obstáculos o misiones inesperadas que nos impidan el avance y de las que nos avisará el comandante en plena batalla.

after3.jpgEn la jugabilidad se ha conseguido conservar el espíritu del estilo Sega, acción frenética sin límites y sin complicaciones. El control es extremadamente sencillo: el pad analógico dirige el avión, cada botón principal corresponde con un tipo de munición a excepción del triangulo con el que haremos una voltereta, los botones L y R servirán para acelerar y frenar el avión, lo que nos permitirá ponernos a la cola de un enemigo o escapar de él. No existe libertad de movimientos, siendo la acción totalmente lineal, por lo que solo hay que preocuparse de acabar con los demás aviones y esquivar misiles enemigos. Este aspecto no gustará a los amantes de los simuladores, pero aquel que busque arcade en estado puro encontrará la horma de su zapato.

after4.jpgGráficamente se ha hecho un buen trabajo, con unos escenarios que recuerdan a Top Gun y unos aviones bastante bien diseñados. A los escenarios se les ha quitado carga gráfica para evitar ralentizaciones, algo que acabaría con el juego. El resultado es una velocidad y una cantidad de enemigos a la vez muy abrumadora, aunque quizá se habría podido depurar un poco más el apartado técnico. El sonido es excesivamente básico con unos efectos simplemente correctos. La banda sonora es de un estilo rockero, hecha a base de samples que eran utilizados por teclados Casio a finales de los 80, un toque más de nostalgia, aunque se echan en falta más temas.

after5.jpgLa dificutad del videojuego depende mucho del nivel, mientras que en los más bajos se nos haráel videojuego excesivamente corto, en los niveles más altos nos encontramos con una misión practicamente imposible. Veremos desesperados como los misiles de los enemigos no fallan una y terminamos en llamas en muy poquito tiempo. Aún así, la facilidad de su manejo y su gran dinamismo, hace que la experiencia suela ser bastante satisfactoria.

Lo dicho, para los que busquen un simulador que se olviden, pero si eres alguien que disfrutó con el Afterburner original o te encanta la acción, disparos y velocidad, este es tu título.

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