Stringbike rompe las cadenas de la bicicleta

Aún y la evolución indudable que ha sufrido a lo largo de sus más de cien años de historia, la bicicleta es un ingenio que curiosamente ha cambiado poco en diseño y configuración respecto al primer modelo original. Sin duda, eso es sinónimo de genialidad inventiva, al conseguir perdurar tanto tiempo con apenas ligeras modificaciones. Dos ruedas, un sillín, un manillar, un par de pedales, un cuadro uniéndolo todo y una cadena para transmitir el movimiento son las piezas fundamentales y insustituibles en la construcción de cualquier bicicleta. Sin embargo, puede que ya no todas ellas sean indispensables para los modelos del futuro. Y es que ha llegado un nuevo concepto de bicicleta que puede revolucionar el mercado a partir de la idea de prescindir de uno de sus elementos más característicos: la cadena.

Stringbike es la nueva bicicleta que cambia las cadenas por el cable de acero

Al inventor húngaro Róbert Kohlhéb, padre de la innovadora idea, se le ocurrió que debíamos dejar atrás los tiempos en los que la rueda que mueve la bicicleta recibe la transmisión mediante la clásica y grasienta cadena, para entrar en la era del «cable de acero». Así es como creó un sistema que sustituye las cadenas por un cableado que no requiere ser lubricado y que tiene una esperanza de vida de hasta 10.000 kilómetros sin necesidad de recambio. Este revolucionario prototipo, que bien podría conocerse como Multimeter (tanto por las distancias que alcanzara como por la longitud del hilo), saldrá a la venta en marzo y se ha presentado bajo el nombre de Stringbike.

Estas cuerdas de acero que comentamos son de polietileno combinado con un material muy similar al teflón que se utiliza en los deportes acuáticos o en el alpinismo. Su funcionamiento es muy parecido al que hasta ahora ha sido habitual en todo el mundo, con la particularidad de que la transmisión de la potencia motriz desde los pedales hacia la rueda de detrás se realiza mediante unas poleas móviles y un plato que han sido modificados. Además, otra novedad es que el cableado ya no está instalado en un único lateral del vehículo, si no que sigue la simetría de la bicicleta al tener los dos pedales su propia configuración de cables. Esto hace que la rueda trasera reciba una carga totalmente equivalente en ambos lados.

Su propio creador asegura que se trata de un sistema muy sencillo y que además de ahorrar el engorroso material con el que está fabricado la típica cadena (y que tanto dificulta su reparación y el cambio del neumático), hará que las nuevas bicicletas ganen en un avance más suave y más potente en las subidas (respecto a un modelo tradicional). Otra ventaja a tener en cuenta de la Stringbike es que se puede utilizar el cambio de marchas a la vez que se está pedaleando.

Por otra parte, el ingenio presenta ciertas curiosidades a las que el usuario deberá acostumbrarse. La más notable es que cuando se pedalee hacia atrás la bicicleta se moverá hacia adelante. Nada a lo que no podamos hacer frente con unas cuantas horas de uso. Por lo que la Stringbike es un buen paso hacia adelante en el mundo del ciclismo y si consigue implantarse con fuerza y se reducen sus costes, seguro que será una buena opción de cara a conseguir un medio de transporte ecológico aún más eficiente y duradero.

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