Kinect se usa como herramienta para descubrir fantasmas

Muchas personas han utilizado la cámara y el sensor de Kinect con la intención de descubrir fantasmas.

¿A dónde va la tecnología que queda obsoleta? Normalmente se convierte en el alimento de las mentes más inquietas. Eso es justo lo que ha pasado con Kinect, el dispositivo de Microsoft que reinó en tiempos de Xbox 360 y que terminó fracasando en su segunda generación, la de Xbox One. Si bien el dispositivo todavía se sigue utilizando en la industria médica, en lo que se refiere al mercado del videojuego, ha quedado desfasado.

Pero eso ha permitido que otras personas encuentren distintas maneras de sacar provecho a Kinect. Una buena muestra de ello, son quienes lo han utilizado a modo de herramienta para descubrir fantasmas. La idea de utilizar el dispositivo como forma de descubrir fantasmas se remonta a la película Paranormal Activity 4, dado que en ella ocurría algo así.

En la casa donde se desarrollaban los incidentes fantasmales había un terminal Kinect conectado y llegaba a captar la imagen de un niño que se despertaba en medio de la noche. Detrás del niño, no obstante, la cámara de Kinect captaba algo más: un fantasma siguiéndole. Por supuesto, esto solo era ficción. Una película (una mala, todo sea dicho), en la que se había usado un dispositivo que, en ese momento, era fácilmente reconocible por el público. ¿Pero y si esto se exportara a una idea real?

El caso real de los fantasmas y Kinect

Lo primero, os recordamos cómo funcionaba Kinect para que entendáis mejor toda “la movida”. La cámara tenía un sensor de gran precisión que trabajaba con un sistema de infrarrojos y tecnología RGB. Era capaz de detectar el cuerpo y cada una de las partes del cuerpo para hacer un mapeado completo de la figura humana. Asimismo, tenía sistema de reconocimiento facial y de movimiento que ayudaba a trasladar la imagen del jugador a la pantalla de una manera muy realista.

El proceso de reconocimiento era un poco sensible al principio, pero en cuanto entrabas en el área de juego resultaba bastante sólido. Los buenos momentos que tuvimos gracias a ello los recordamos con nostalgia (y con ganas de jugar un poco más a algunos de sus clásicos, de los que, por cierto, os estamos hablando en reportajes especiales de homenaje a Kinect).

Por esa sensibilidad que tenía el sensor, a veces la imagen del jugador se perdía o se salía del plano. También ocurría, algunas veces, que se detectaban segundos jugadores cuando, en realidad, no había nadie ahí. La explicación más fácil era que se trataba de errores de detección, porque la tecnología era demasiado avanzada y estaba lejos de la perfección. ¿Pero y si eran fantasmas? ¿Y si cada vez que aparecía un segundo jugador en el juego era que un fantasma estaba a tu lado? Que no decimos que el fantasma quisiera jugar a Kinect (aunque igual también, quién sabe), sino que el fantasma te estaba rondando cerca y había sido detectado por la cámara. ¿Escalofríos?

Los experimentos de Graham Lewis

Hace unos años, en 2017, salta a las páginas de ABC (el periódico español no, el australiano), una entrevista con Graham Lewis, un supuesto cazafantasmas. En ella relataba su experiencia modificando un dispositivo Kinect para convertirlo en una cámara capaz de detectar y ver a los fantasmas. Lo que hizo fue modificar la tecnología de Microsoft para darle un uso totalmente nuevo. Eso llevó a que el dispositivo encontrase una nueva segunda vida como herramienta paranormal, algo para lo cual hay muchos tutoriales online en los que se enseña lo que hay que hacer para modificarlo.

El concepto no es muy complicado. Acaba consistiendo en la conexión de Kinect y su sensor a un disco duro y una pantalla portátil para ver en vivo qué es lo que está grabando la cámara. Con ese equipamiento, Graham se desplazó a Quarantine Station, en Sídney, un lugar que se cree que está lleno de fantasmas, para poner a prueba el dispositivo.

Puso la cámara en el vestíbulo y esperó para ver si el sensor detectaba algún fantasma. Lo que se encontró le puso los pelos de gallina. Tras un rato de estar usando la cámara, el sensor detectó la figura de un niño pequeño que parecía que estaba cojeando. Tuvo la idea de saludar con la mano al niño, y lo que se encontró es con que la figura fantasmal le devolvió el saludo. Se fijó en que se cojeaba de uno de sus pies, lo que podría haberle aportado información adicional del fantasma con el que se había cruzado.

Lewis habló con una amiga suya que es médium y que conoce bien la zona, y la contó que ese fantasma era el de un niño llamado Oliver, el hijo de un antiguo empleado de la estación.

¿Es una historia cierta?

La historia es real y, aunque apareció en los periódicos y en algunas webs, no llegó a tener mucha exposición. Para que nos hagamos a la idea, el vídeo tiene menos de 10000 visualizaciones en YouTube y el canal de Lewis solo cuenta con 15 suscriptores. Quizá la sociedad actual es demasiado escéptica para creer en fantasmas y dar credibilidad a vídeos como este teniendo en cuenta la era del deepfake en la que vivimos. ¿Pero es posible que Lewis modificase el vídeo? Suena bastante improbable, en especial a la vista de la escasa repercusión que ha llegado a tener.

¿Pero por qué no se ha hablado más de ello? Ya se sabe que Internet es un foco de exposición donde tienes tu minuto de gloria solo si juegas bien tus cartas y, además, tienes suerte. En el caso de Lewis, el vídeo y la noticia no llegaron a tener mucha exposición y acabó en algo que no llegó a descubrir mucha gente. Posiblemente todo hubiera cambiado si algún youtuber famoso hubiera seguido el hilo de lo sucedido, porque eso habría hecho que la noticia fuera pasando de boca en boca de manera imparable. Al final, no sabemos ni siquiera si Lewis ha llegado a hacer más experimentos, puesto que su canal dejó de actualizar hace 4 años y solo cuenta con algunos vídeos donde muestra cómo modificar el sensor de Kinect.

¿Estamos dejando pasar una oportunidad perfecta para buscar fantasmas con Kinect? O quizá el problema es que ya haya miles y miles de vídeos similares en YouTube y haga que este procedente de Australia haya quedado totalmente ignorado. Porque sean reales o no, hay toneladas de vídeos similares y llega un momento en el que es difícil creer nada.

Como de costumbre, lo mejor es probarlo por vosotros mismos. Si tenéis un Kinect por casa y os animáis a sentir algunos escalofríos, no perdáis la oportunidad de intentar descubrir algún fantasma. Quizá os sorprendáis o consigáis un buen segundo jugador para algún título multiplayer o tengáis un momento de susto intenso.

En el caso de que tengáis tiempo, hay cientos de historias similares en YouTube. Como aquella que cuenta un usuario, que dice que captó con el sensor de Kinect la figura de un fantasma que se movía y que se acercaba a su perro para acariciarlo. O las apariciones delante de los sensores de multitud de niños fantasma, algunos de ellos muy animados en lo relacionado con saludar, mover sus brazos y hacerse notar. ¿Son fallos del dispositivo o eran fantasmas?

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...