¿Es esta la última generación de consolas que usen juegos físicos?

Hay quienes opinan que el lanzamiento de PlayStation 6 en el año 2026 marcará el inicio de la era totalmente digital.

El debate lleva resonando en el sector del entretenimiento desde hace años. ¿Deberían perder las consolas sus unidades de disco para ahorrar espacio y reducir costes? ¿Está lista la sociedad para dar el salto a un terreno totalmente digital? La discusión se reaviva de forma habitual porque hay entidades en las altas esferas que quieren apostar al máximo por el soporte sin disco, algo que les beneficiaría de manera enorme para llenar sus arcas sin dar comisiones a intermediarios.

Los tiempos cambian

En 2013, cuando se lanzó PlayStation 4, el mercado digital todavía estaba dando sus primeros pasos en lo referente a su intento de asentamiento. En aquel entonces, las ventas de juegos en formato digital contabilizaban solo entre un 5 y un 10% de las cifras totales vendidas. Con el lanzamiento de PlayStation 5, datos aportados por algunas editoras, como Electronic Arts, indican que el nivel de adopción digital ya ha alcanzado un 50% del mercado.

Pero no es un dato que llegue solo de manos de algunas editoras, sino que la propia Sony anunció a finales de 2020, que el 51% de los juegos que se habían vendido en 2020 habían sido de manera digital. Asumimos que esos datos, a falta de concretarse, correspondían al mercado norteamericano. No obstante, no dejan de ser cifras que sugieren que la sociedad está cambiando.

En contraposición a esto, con la entrada en escena de la generación de PlayStation 5, consola que ya ha tenido dos versiones, una de ellas solo digital, se pensaba que el soporte a esta edición sin unidad de disco sería mayor. En teoría, y solo con análisis y estudio de mercado, se puede deducir que no ha sido así, ya que el modelo con unidad de disco ha sido el que ha tenido una mayor demanda. Mientras la versión con disco se agotaba con rapidez, la digital aun mantenía el stock durante horas incluso en los periodos en los que PS5 era el dispositivo que todo el mundo buscaba. Eso, claramente, demuestra algo.

Intentando controlar el mercado

No hay que restar relevancia a los intentos de las grandes empresas por manipular la conducta de los usuarios e intentar llevarlos hacia su terreno, hacia el desenlace que ellas están buscando. Es fácil visualizar a Sony, EA y otras grandes entidades, deseando que, un día, todos los juegos se comercialicen de manera digital. Eso les proporcionará el mayor volumen de beneficios, no tendrán que depender de las tiendas y, además, tendrán el control absoluto de los precios.

Se acabarán las ofertas, las rebajas, los descuentos de las tiendas, la segunda mano e incluso el prestar los juegos a los amigos. La industria ha intentado acabar con todo ello desde hace mucho tiempo. Normalmente en silencio, o casi en silencio, y siempre obteniendo unos resultados fallidos. Nunca han conseguido que ninguna de las medidas adoptadas, como la inclusión de códigos de verificación, funcionen. Todo ha terminado siendo molesto o no consiguiendo el impacto deseado en las ventas. Por ello, la medida que buscan tiene que ser radical y empujar al usuario a que el mercado digital sea el único al que se pueda abrazar para continuar disfrutando de su afición por el gaming.

La próxima generación será decisiva

Se dice que, en 2026, llegarán las nuevas consolas. Con PlayStation 6 se podría dar el salto definitivo al mercado digital y eliminar los juegos de PlayStation de las tiendas en su formato físico. Eso supondría, eso sí, acabar con parte de la industria que depende de la venta de juegos. Cadenas de tiendas como GameStop o Game, en las que la venta de una consola solo les proporciona unos beneficios mínimos, perderían su razón de ser y su oportunidad de conseguir ganancias.

Con las tiendas también se verían arrastrados muchos otros trabajos y empresas que forman parte de la cadena de suministro, del empaquetado y de otros tantos elementos relacionados. Se quedarán por el camino tal y como también lo hicieron los profesionales que diseñaban manuales de instrucciones y las imprentas que se encargaban de producirlos. En ese tiempo, las empresas de videojuegos ganaron la batalla y los juegos dejaron de tener manual. La duda está en saber si también ganarán con la instauración del formato digital tal y como lo han estado intentando durante tantos años.

Quien posiblemente no ceda a esta medida será Nintendo, porque juega en una liga distinta. Si hablásemos de apostar por lo digital, la ruta de adopción siempre sería Microsoft-Xbox, Sony-PlayStation y, por último, Nintendo. Si Sony termina adoptando esta medida, seguro que en Nintendo se alegran al ver cómo absorben a parte de los jugadores fieles de Sony que, hasta ahora, habían dedicado su presupuesto a los catálogos de las consolas PlayStation.

No obstante, todavía nos quedan, al menos, cuatro años para que sepamos qué ocurrirá al respecto. Quien esté a favor del formato físico, debería seguir apoyándolo y así beneficiar a sus cifras.

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