Burnout Paradise

El proceso de cambio progresivo de la serie Burnout ha llevado a este juego arcade a acercarse bastante a Need For Speed, que se ha convertido en su primo desde el paso de licencia que huno entre Acclaim y Electronic Arts. Bienvenidos a Paradise City, un ciudad abierta totalmente abandonada donde no hace falta tener carné de conducir para participar en carreras a alta velocidad.

burnout-paradise-en-plena-carrera.jpg Resulta casi imposible no establecer una comparación entre Burnout y Need for Speed, Paradise recicla algunos de los elementos de mayor éxito de la otra franquicia de Electronic Arts. En esta nueva entrega, el jugador se ve metido en una ciudad bastante grande que alberga una gran cantidad de pruebas. Paradise City no es muy diferente a los escenarios que ya disfrutamos en Revenge y Dominator, y tampoco está lejos de Need For Speed Most Wanted. Y si algún ingenuo pensaba que los desarrolladores iban a aplicar novedosas técnicas que sólo son posibles en las consolas de séptima generación está muy equivocado. El nivel de riesgo en este tipo de producciones es mínimo. Al fin y al cabo tampoco pueden permitirse defraudar a los seguidores de tan insigne saga. La sensación de velocidad está muy bien conseguida y la modelización de los daños es de lo mejorcito que hemos visto últimamente. Da gusto echar un vistazo al paisaje por el que conducimos.

burnout-paradise-super-salto.jpgEl paisaje es a la vez urbano y rural. El lado este de la ciudad está dividido por grandes avenidas que se cruzan entre sí mientras que la parte occidental es mucho más verde, con carreteras tortuosas y llenas de curvas. Este es el universo en el que tendremos que conducir, con la ayuda de una voz femenina que nos parece haber oído en Need For Speed. Un montón de pruebas nos esperan en cada uno de los cruces. Habrá que conseguir varias licencias de conducción, que simbolizan el nivel alcanzado y las posibilidades de participar en otro tipo de campeonatos. La verdadera novedad de este Burnout es la implementación de carreras «GPS» en las que no hay ningún trazado fijo para los pilotos. Nosotros mismos tendremos que elegir el itinerario que nos llevará del punto de salida al de llegada. Desgraciadamente, el juego no incluye ningún sistema de posicionamiento, con lo que la desorientación está garantizada a lo largo de las distintas partidas hasta que conozcamos la ciudad. En su lugar hay una especie de pequeño mapa que nos permite ver las diferencias pruebas en las que podemos participar. Es posible que muchos jugadores no tengan (o no quieran tener) la paciencia necesaria para hacer tantos recorridos.

burnout-paradise-ganando-carreras-por-segunda-vez.jpgLa lista de las pruebas de este Burnout Paradise llega sin sorpresas y no existe evolución con respecto a lo que la saga ofrecía en anteriores entregas. En el mapa, el color de los iconos permite al jugador definir rápidamente la naturaleza de la carrera que nos van a proponer: Carrera Clásica, Road Rabid (sucesión de takedowns), Persecución (el jugador es seguido y atacado por vehículos competidores y debe llegar de una pieza al punto de destino que se nos marca), Secuencia (el objetivo consiste en conectar saltos, derrapes, turbos, destrucciones de paneles… todo dentro del tiempo límite), Burning (puntos de paso que debemos atravesar con un determinado vehículo). En paralelo, Retos Chrono y Aterrizaje Forzoso esperan al jugador en cada calle. Los crashs manuales se benefician en adelante de la función «Showtime» que sustituye más o menos al sistema de CrashBreaker. Si no hay ya ningún medio de hacer estallar su vehículo en medio de un tráfico accidentado, es posible dirigirlo, como ya era el caso antes, pero esta vez.

burnout-paradisecon-el-coche-destrozado.jpgPero Paradise City, es también un conjunto de servicios, el Drive-En. Por ejemplo, durante la carrera o en fase de exploración, el jugador podrá llenar la capacidad de boost del coche parando en una gasolinera o reparar la carrocería en un garaje. Talleres de pintura permiten también cambiar el color de nuestro carrazo. Por último, los coches liberados al compás del juego deben ser reparados. ¿ Por qué nos los dan rotos en lugar de nuevecitos? Porque en Burnout Paradise, el estado «normal» de un coche es el de descomposición, lleno de arañazos y con la chapa totalmente abollada. Precisamente, para liberar el acceso a estos bólidos, el jugador deberá ganar una serie de carreras pero a continuación, hacer un takedown sobre el coche en cuestión después de haberlo localizado en Paradise. El nivel de dificultad del juego es bastante bajo como para desilusionarnos, en ningún caso os sentiréis frustrados. Una vez adquirido, el coche se almacena en una lista que llegará hasta los setenta y cinco modelos, con distintas velocidades, boost y potencia.

burnout-paradise-volando-voy-volando-vengo.jpgLa jugabilidad del título desarrollado por Criterion está muy próxima a la de Dominator. Realmente, si no es por la presencia de un freno a mano útil para cambiar precipitadamente de dirección y el famoso Showtime, nos encontraríamos ante las mismas sensaciones y simplicidad de cualquier videojuego de la saga Burnout. El principio jugable de los takedowns no ha cambiado en absoluto e incluso podemos utilizarlo para enviar a nuestros contrincantes contra las paredes. Las colisiones con la circulación perdonan cada vez menos y esto, cualquiera que sea el coche con el que choquemos. Antes de lanzarse al modo online es necesario mostrar cierto talento contra la CPU, si no, el salto al Xbox Live o a la Playstation Network puede ser lamentable. La ausencia de un modo multijugador a nivel local, obligará a los más lanzados a conectarse a la red y a participar en el modo Freeburn Online, o en alguna de las carreras que encontramos. Hasta 8 jugadores pueden enfrentarse en la red para hacer la experiencia un poco más divertida. Y menos mal, porque las ciento veinte pruebas que trae el modo para un jugador se acaban pronto y se repiten demasiado. Burnout Paradise mantiene todos los defectos de la saga (y creed que la lista es muy larga), lo bueno es que sus más acérrimos seguidores sabrán perdonarlos.


Gráficos: 80/100
Cada vez más cercano a cualquier Need For Speed, Burnout sigue manteniendo un estilo propio que siempre gusta. Las animaciones y la sensación de velocidad son maravillosas. Las repeticiones deleitan a cualquiera. Quizá el único punto negativo es la gestión de algunas colisiones, pero es perdonable.

Sonido: 80/100
Música rock ambienta a la perfección el juego. Los efectos sonoros son contundentes.

Jugabilidad: 85/100
La apertura a circuitos menos lineales no ha influido excesivamente en jugabildiad del título. Muy sencillo, es todo un gran ejemplo de cómo tiene que controlarse un videojuego de coches orientado al arcade y no a la simulación. Sin embargo, los circuitos son demasiado sencillos y los takedowns están demasiado automatizados.

Duración: 70/100
120 pruebas y 75 coches, es más que suficiente. Sin embargo, la ausencia de un modo multijugador Offline y el lado repetitivo del juego echará para atrás a más de un jugador recién llegado. Como los anteriores Burnout, Paradise debe su duración al ansia por liberar nuevos circuitos.

Valoración General: 75/100
Burnout reanuda un concepto abandonado en la saga Need for Speed. Una apuesta atrevida que desvirtúa parcialmente el principio del juego sin por ello dañar a una jugabilidad interesante. El paso a una nueva generación de máquinas más potentes se ha traducido en una mayor suavidad, sin ninguna sorpresa a nivel jugable.

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