Barnyard Blast, el cerdito que quería matar a Drácula

stage1.gifSe sube el telón y aparece un castillo plagado de fuerzas maléficas, muertos vivientes y otros seres. Al lado aparece un héroe capaz de descubrir lo que haga falta aunque pierda la vida. Lo mezclamos y seguro que pensáis que sale un nuevo Castlevania. No hombre, no, sale un cerdito de dientes largos decidido a quitarle el polvo a las telas de araña del conde Drácula con tal de salvar a su familia en la Nintendo DS.

En competencia directa con los dos Castlevania aparecidos Nintendo DS, Barnyard Blast se siente en el deber de tener sólidos argumentos para no hacer demasiado el ridículo en manos de los jugadores. Sin embargo, el videojuego de Sanuk Software tiene todos los problemas que se nos ocurran. La historia es bastante original, y descubre a una piara cubierta por las sombras de la oscuridad, nuestro cerdo responde al nombre de Robert (nuestro alter ego). El ambiente gótico del juego recuerda a los títulos míticos de la saga de Konami. Eso sí, hay que excluir el disfraz de vaquero que lleva puesto nuestro cerdito. De todas maneras, los escenarios están bien realizados y nos trasladan a las antiguas películas de terror de los años setenta: un cementerio, un bosque encantado, el volcán que no puede faltar, la ciénaga, el castillo y todo un bestiario que incluye muertos vivientes, calabazas maléficas, murciélagos y otros monstruos de toda la vida. En definitiva, se trata de un beat’em-up que conecta los seis niveles en los que eliminaremos a dos jefes finales. Sin embargo, la dificultad no parece haber sido correctamente ajustada y en más de una ocasión nos sentiremos atascados.

stage2.gifAlgo un poco extraño porque el juego va destinado a los más pequeños (¿o no?). Nuestro arsenal se reduce a una pistola (de munición ilimitada), un fusil que lanza bombas, un látigo y dinamita. Sin embargo, una vez que hayamos acabado con un jefe, recuperamos un bonus que al pulsar la tecla L nos rellenará la barra de vida: corazones azules. De poco sirve cuando tienes que evitar trampas y enemigos que vuelan, agravando la situación con un sistema de salto poco preciso que carece de la amplitud necesaria. Por culpa de esto, perdemos vidas con demasiada rapidez y es necesario buscar un lugar tranquilo donde los zombies resucitan de manera continua para obtener el máximo de munición, corazones y vidas. Los enfrentamientos contra jefes finales son bastante complicados. Uno de los peores juegos de Nintendo DS en lo que va de año.


Gráficos: 30/100
Decorados sosos, desnudos y a pesar de tener unos orígenes curiosos, el conjunto no tiene ni punto de comparación con los de cualquiera de los dos cartuchos Castlevania aparecidos en la máquina. El bestiario es escaso y poco convincente.

Sonido: 45/100
Músicas interesantes aunque carentes de brillo y efectos sonoros que apenas pueden garantizarnos un mínimo exigible a un videojuego actual.

Jugabilidad: 40/100
Se utilizan poco las posibilidades de la Nintendo DS y aunque, cuando lo son, las capacidades táctiles de la máquina no sirvan de nada, los botones L y R son más que suficientes para cambiar rápidamente de técnicas y armas en plena acción. Saltos poco precisos hacen complicado avanzar en la aventura del cerdito que mataba a Drácula.

Duración: 45/100
La dificultad excesiva está simplemente allí para encubrir una duración escasa que se extiende a lo largo de seis niveles, dos jefes finales y una repetición en bucle continuo de enemigos. Vas a sudar para ver el final del juego.

Valoración General: 25/100
Las personas dispuestas a salvar el mundo decidimos hace muchos años hacerlo de la mano de Castlevania y Ghost’sn Goblins. Barnyard Blast no está a la altura de los videojuegos con los que pretenciosamente quiere emparentar.

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