Review: Polaroid Snap, ¿la cámara instantánea definitiva?

La moda de las cámaras instantáneas regresa al mercado de la fotografía a través de la Polaroid Snap.


Con el paso de los años el comportamiento de las personas nos sorprende por lo errático que resulta. Si bien hemos pasado las últimas décadas presionando a los fabricantes para que lleguen cada vez más lejos, ha llegado un momento en el cual les hemos pedido que paren y que miren atrás. Si nos lo planteamos, es difícil entender el porqué. Se habla de nostalgia como factor fundamental. Nostalgia, una palabra que se define bajo la RAE como «tristeza melancólica» por pensar en algo que teníamos en el pasado y que ahora echamos de menos.

¿Pero es la nostalgia suficiente como para darle un giro al mercado y obligarle a adoptar ideas del pasado? La experiencia nos está demostrando que sí. En el sector de las cámaras digitales lo podemos ver con facilidad. Después de que este tipo de producto haya quedado poco a poco en desuso, manteniendo su popularidad entre los amantes de la fotografía, pero perdiendo fuerza entre el gran público, se ha visto un movimiento particular hacia la nostalgia. Las cámaras digitales ya no venden tanto como antes, sobre todo por el efecto que han producido los smartphones. A los usuarios ya no les convence la idea de llevar la cámara a todas partes si con el móvil pueden hacer fotos excelentes. ¿Por qué cargar con algo que realmente no necesitamos?

Por lo tanto, parece que por mucho que las cámaras avancen no habrá manera de conseguir superar la popularidad de los sensores que tienen los móviles. Y es ahí donde entra en juego la nostalgia. Con ella se están generando oportunidades para los fabricantes. En este caso Polaroid ha visto una buena ocasión para retomar sus viejas prácticas, aunque amoldadas al mercado actual. Como buena representación de ello nos encontramos con la cámara Polaroid Snap.

Diversión con fotos instantáneas

Lo que ofrece la Polaroid Snap es una cámara distinta con la cual recuperemos la diversión de la que disfrutamos antaño con las fotos instantáneas. Si recordáis los tiempos pasados, lo que hacían las Polaroid era permitirnos hacer fotos en vivo que se imprimían desde la misma y que iban ganando color a medida que pasaban los minutos. Podíamos dejarlas boca abajo o moverlas para que al final la foto representara lo que hubiéramos fotografiado. Para una generación de parejas fue la manera de dar rienda suelta a sus fotos más íntimas cuando Internet no existía. Eran otros tiempos. También sirvieron para inmortalizar muchos otros recuerdos.

Seguro que si echáis un vistazo a los álbumes de vuestras madres o abuelas encontraréis muchas fotos hechas con Polaroid. La nueva generación cambia un poco las tornas. Las fotos que se imprimen son de menor tamaño, más parecidas al purikura japonés e incluyen pegamento para que las podamos pegar como si fueran pegatinas. En realidad, y ya que hemos hecho la referencia al purikura, esta idea es simplemente el aprovechamiento del concepto nipón adaptado al público occidental (con años y años de retraso, eso sí).

Cámara instantánea

Polaroid nos invita a que vayamos por la calle con su cámara instantánea y que hagamos todo tipo de fotos para sorprender a las personas que nos rodean, incluso si no las conocemos. En un vídeo promocional que la propia compañía ha grabado vemos cómo una chica hace uso de la cámara para poder sorprender a quienes caza en momentos muy curiosos. No es que vosotros vayáis a hacer lo mismo, pero seguro que encontráis formas de lo más adecuadas de hacer fotografías instantáneas a todo tipo de cosas que veáis a vuestro alrededor. E incluso os podéis hacer selfies instantáneas para una nueva generación de las autofotos.

Barata y funcional

En estos tiempos en los que el uso de las cámaras digitales decae, necesitamos una nueva forma de hacer fotos para recuperar el interés. Es eso lo que nos propone la Polaroid Snap. La potencia y los recursos de la cámara no son espectaculares. No penséis que vais a hacer mejores fotos que con el iPhone. Pero en su momento el iPhone no hacía mejores fotos que las cámaras digitales y ya sabemos todos cómo ha terminado acabando esto.

El sensor de la cámara es de 10 megapíxeles y nos proporciona una serie de filtros con las que realizar imágenes de forma personalizada. Polaroid nos proporciona tres posibilidades distintas. Por una parte, el tono normal, que recreará la imagen real con la mayor calidad posible. Por otra parte, un filtro de blanco y negro que le sienta muy bien a las fotos. Y en último lugar tenemos un modo sepia que se ocupa de que podamos hacer fotografías con el estilo vintage que tanto gusta a los amantes de la fotografía. Estos tres filtros nos darán acceso a una amplia serie de posibilidades, beneficiándonos para ello de recursos añadidos, como un temporizador que nos permitirá hacer fotos dejando la cámara apoyada en sitios concretos.

Es la hora del pasado

Hay cuatro colores distintos: negro, azul, rojo o blanco, para que seleccionemos el que prefiramos. Esto se encuentra dentro de la filosofía juvenil de la cámara, que apuesta también por unas medidas reducidas con las que podemos aumentar la comodidad. ¿Y las medidas de las fotos? Hemos hablado mucho del tema, pero ni siquiera os hemos dicho a qué tamaño se imprimen las fotografías. Las impresiones se realizan en 2×3″, que vienen a ser unas dimensiones de 23 x 74 x 120 milímetros. Es decir, fotos pequeñitas, pero monas y resultonas. No utiliza tinta, dado que se basa en un sistema de calor interno que se ocupa de conseguir el resultado deseado.

Cámara de Polaroid

El único consumible que debemos cargar cuando se nos agote será el papel Zink que utiliza la cámara para realizar la impresión de las fotos. No es excesivamente caro, con un coste de unos 20 euros por un cargador para 100 fotografías. Las fotos que hagamos las podremos almacenar en una tarjeta microSD, lo que significará que podremos llevarlas a su tamaño máximo a cualquier dispositivo, por si queremos tener las imágenes guardadas más allá de la impresión física.

Lo que más nos gusta de la cámara es que tiene un precio inferior a los 100 euros. Es decir, todo el mundo va a poder disfrutar de ella y hacer fotos de una forma dinámica y divertida. Los usuarios que recuerdan los tiempos de las primeras Polaroid los podrán recordar por todo lo alto, mientras que quienes estén impregnados por la nostalgia o por el descubrimiento de una nueva manera de hacer fotos, disfrutarán de un modelo de cámara muy interesante. Su diseño nos complace, pero también las muchas posibilidades de las que hace gala para que recuperemos la afición de hacer fotos y tenerlas en las manos para coleccionarlas.

Estas fotos impresas las podemos poner en un álbum, pegar en la carpeta o dejar puestas allá donde nos apetezca. Las posibilidades son enormes y realmente tenemos que decir que se trata de una forma de volver a hacer fotos con una cámara y no con el móvil. Como podéis imaginar, la Polaroid Snap no es la única opción del mercado, pero sí una de las mejores. Pronto seguro que nos oís hablar de otras muchas cámaras que recurren a esta tecnología de impresión como factor diferenciativo. Por ahora, nos rendimos ante la vuelta del pasado.

Vía: Polaroid

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