¿Kodak empieza a ver la luz al final del túnel?

Eastman Kodak ha logrado el permiso del juez para salir de la suspensión de pagos y poner en marcha el plan de reorganización que mejore su situación económica.

Kodak

Casi dos años después de declararse en bancarrota, Kodak empieza a levantar cabeza. La compañía estadounidense ha recibido permiso del juez para iniciar el plan que le permitirá salir de su situación actual y cancelar la suspensión de pagos. La nueva Eastman Kodak ya no será la poderosa empresa que era y tampoco la misma compañía que se acogió al capítulo 11 de la ley de quiebras en enero de 2012.

El gigante de la fotografía tiene ahora muchos menos trabajadores y se ha visto obligado a desprenderse de muchos de sus activos, desde la Kodak Gallery, vendida a Shutterfly a mediados de 2012, hasta sus más de mil patentes sobre imagen, adquiridas a finales del año pasado por un grupo empresarial que tenía a empresas como Google, Microsoft, Apple, Amazon y Facebook a la cabeza.

Tras el visto bueno del juez, se espera que el próximo 3 de septiembre se ponga en marcha el plan de reorganización, que cuenta con el respaldo de una gran mayoría de los acreedores de Kodak. Este plan servirá debería servir además para que el actual CEO de la compañía, el español Antonio M. Pérez, busque la redención tras ser criticado por llevar a la empresa a la ruina.

Pérez, nacido en Vigo en 1947, pasó 25 años en Hewlett Packard, donde ocupó diversos cargos, incluyendo los de presidente y CEO. Entre junio de 2000 y diciembre de 2001 fue presidente y CEO de Gemplus International y también trabajó para Schering-Plough Corporation y Freescale Semiconductor, Inc. Fue nombrado presidente de Kodak en abril de 2003 y en mayo de 2005 se convirtió en CEO de la compañía, sucediendo a Daniel Carp.

El gran reto de este ejecutivo español era enfrentarse al desafío digital y lograr que Kodak recuperase la posición en el mercado que ocupaba en los años 90, cuando era una de las diez mayores empresas de EE.UU. La compañía se centró en sus servicios de impresión y software, en ese momento los más rentables, pero el valor de las acciones no dejó de caer. Si en 2005 el precio por acción era de 25 dólares, en 2011 era de sólo 1 dólar. Mientras tanto, los analistas criticaban la forma en la que la compañía gastaba el dinero que obtenía de sus patentes hasta que llegó la inevitable bancarrota.

Que ahora Kodak haya recibido luz verde para acabar con la suspensión de pagos supone en la práctica que podrán tomar decisiones y emprender acciones dentro de la compañía sin tener que consultar cada paso con los abogados. Eso les dará una mayor libertad de maniobra. Tras haber reducido su plantilla de forma drástica y haber vendido algunas de sus líneas de negocio, ahora Kodak tendrá que apoyarse en las 9.600 patentes tecnológicas que todavía posee para tratar de levantarse de nuevo. En eso y en su marca, que sigue teniendo un gran peso y prestigio para el gran público. De hecho, en los últimos tiempos ya hemos visto cómo se anunciaban varias cámaras fabricadas por JK Imaging Limited que lucían la marca Kodak.

Vía | elpais.com

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