Consejos para viajar en avión con tu equipo fotográfico

Las restricciones de las aerolíneas y los controles de seguridad han hecho que viajar en avión ya no resulte agradable. ¿Qué hacer si además viajas con tu equipo fotográfico?

Viajar en avión con tu equipo fotográfico

Cuando viajamos por carretera o tren con nuestro equipo fotográfico encima, todo es muy fácil. En tren no suele haber restricciones absurdas sobre el contenido o el tamaño del equipaje y en coche podemos transportar nuestro equipo en el maletero sin problemas. Sin embargo, viajar en avión es muy diferente, sobre todo dese el fatídico 11 de septiembre, del que todavía estamos sufriendo sus consecuencias. Por eso, conviene tener en cuenta una serie de consejos antes de embarcar con nuestras cámaras y objetivos.

Lo primero de todo es, si puedes evitarlo, no facturar nunca tu equipo. Lleva tus cámaras y objetivos como equipaje de cabina, en una bolsa, maleta o mochila perfectamente acolchada y que sea cómoda de transportar. Asegúrate de que esa bolsa o maleta que vayas a usar como equipaje de cabina cumple con las normas de la aerolínea referentes al peso y al tamaño de lo que puedes subir al avión.

También es conveniente viajar ligero. Depende mucho del tipo de viaje que vayas a hacer, pero piensa que es posible que no sea necesario cargar con todo tu equipo. Llévate de viaje lo que realmente creas que puedes necesitar. Los objetivos todoterreno tiene mala fama, pero son auténticos salvavidas en estas situaciones. Con un 18-200 o un 18-270 tienes cubierto un rango focal muy amplio y no necesitarás llevarte nada más. La calidad de las imágenes no será tan alta como con tu colección de objetivos fijos, pero sólo tendrás que preocuparte de una cámara y un objetivo.

En los aviones, el equipaje de cabina puede colocarse en el portaequipajes superior o debajo del asiento delantero. Personalmente creo que es preferible colocarlo bajo el asiento delantero. Aunque coloques tú mismo tu equipaje en el compartimento superior, es posible que luego llegue alguien que quiera hacer sitio para sus maletas a la fuerza. Es cierto que llevar el equipaje en los pies es más incómodo, pero más seguro. Si el vuelo no es muy largo, ni te lo pienses.

Vale, ya has estado en tu destino, has hecho cientos de fotografías y ahora toca volver a casa. Vuelve a aplicar todos los consejos anteriores pero, además, no olvides que ahora llevas encima algo muy valioso: las fotografías del viaje. Si tienes la oportunidad de hacer una copia de seguridad de las fotos (en un ordenador portátil o una tablet, por ejemplo), hazla sin dudarlo y lleva las tarjetas de memoria a buen recaudo. Perder tu equipo es algo que puedes solucionar con dinero, pero perder los recuerdos de un viaje posiblemente estupendo es algo que no tiene solución.

Foto | Kuster & Wildhaber Photography

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