La moda de las gafas 3D

Cada vez más están de moda ver las películas en 3D. El realismo y la calidad de esta nueva forma de ver el cine son muy impactantes, provocando que el mero hecho de ir al cine sea una experiencia completamente nueva. En los últimos años también han aparecido los televisores en 3D, que facilitan ver el cine en muy buena calidad desde el salón de casa. Ahora bien, sí que es cierto que para poder ver en 3D es necesario utilizar unas gafas especiales, cosa que a veces puede parecer un incordio o no acabe de gustar a muchas personas.

Gafas 3D

Por lo que se ve, entonces, el mercado de las gafas está en auge, ya que con la moda del 3D muchas personas buscan las mejores gafas, las más cómodas y con un diseño acorde con su estilo. Y por eso ahora también se interesan por las gafas de uso diario, como las gafas para la visión y de sol.

En lo que se refiere a las gafas de 3D, el mercado se ha desarrollado mucho. En los primeros tiempos, cuando apareció esta tecnología, se usaban las gafas denominadas anaglíficas, que consistían en un cristal de color rojo y otro verde. Ciertamente es que el efecto era muy moderno para la época y su coste era muy reducido, pero era muy incómodo por tener que ver la película entera con esos molestos colores. Con esta técnica, cada ojo enviaba un mensaje diferente al cerebro, que lo procesaba como una imagen tridimensional.

Pero esas gafas ya no se utilizan prácticamente. Los espectadores que vieron la película taquillera ‘Avatar’ en el cine, por ejemplo, ya no las usaron. El realismo en este caso era mucho más impresionante, ya que usaban unas gafas diferentes, mucho más prácticas para el espectador. En este caso son las gafas 3D polarizadas, que consisten en que en el cine se proyecta la luz desde diferentes ángulos para cada ojo, de modo que las gafas lo descodifican y proporcionan una imagen de mejor calidad al cerebro.

Tras muchos años de investigación, al fin ha podido llegar la televisión en 3D a los hogares, aunque por ahora su precio es bastante elevado. Para utilizarla hay que llevar unas nuevas gafas, llamadas 3D activas, que tienen un sensor infrarrojo que lo que hace es detectar lo que el espectador ve con su ojo derecho e izquierdo. Ese proceso lo pasan todas las imágenes que aparecen en la pantalla, pero el ojo humano no es capaz de distinguirlo y lo ve como algo tridimensional.

Foto: Matt Neale en Flickr

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