Review: Tom Clancy’s The Division, Manhattan está en crisis

Con Tom Clancy’s The Division nos encontramos ante un excelente shooter en tercera persona dotado de una depurada jugabilidad.


Ubisoft tiene una serie de franquicias en activo que resultan simplemente espectaculares. La compañía ha regresado a sus orígenes en los últimos años y en vez de seguir probando experimentos de nuevas marcas (como Watch_Dogs) ha partido de la idea de reforzar sus grandes sagas. Este mismo año 2016 ya hemos podido disfrutar con un nuevo Far Cry (espectacular) y ahora se acaba de poner a la venta Tom Clancy’s The Division, que nos introduce por milésima vez en el mundo de los libros escritos por este conocido autor (ya fallecido, desgraciadamente).

Un colapso producido en 5 días

La historia de The Division es apasionante, cumpliendo de sobras con lo que esperamos a nivel argumental de cada nuevo título presentado por el universo Tom Clancy. Se nos hace partícipes de un argumento en el cual una pandemia se ha extendido de forma aplastante entre las principales ciudades norteamericanas. En solo 5 días el gobierno se ha ido al traste y la sociedad ha enloquecido a la vista del panorama que se les venía encima. Ya sabéis que lo primero que ocurre en una de estas crisis es que los servicios básicos comiencen a flojear.

Es justo lo que pasa en The Division. A los pocos días los ciudadanos ya no tienen suministros normales en sus ciudades de agua y comida. La gente comienza a actuar de forma alocada, sin control y sin un objetivo claro más allá de sobrevivir. Es ese momento cuando la División tiene que ponerse manos a la obra para actuar y ocuparse de que una parte de la sociedad pueda sobrevivir. Es el típico grupo de súper-agentes que se mantiene en la sombra hasta que la situación la necesita. Ese grupo especial que en series apocalípticas no suele estar presente, porque lo simplificaría todo demasiado.

Como podéis imaginar, nosotros formamos parte de la División y somos uno de los agentes elegidos para ocuparse de que el mundo sobreviva. Contamos con la mismísima autorización del Presidente para hacer lo que tengamos que hacer. Ahí es nada. Tendremos que esforzarnos para conseguir que el país se mantenga sólido aún sumergido en el caos y que las personas que estén dispuestas a echarnos una mano se unan al grupo de la fuerza común que forman los supervivientes.

Esto es importante, porque nosotros no somos súper-agentes inmortales, sino que necesitamos la colaboración de aquellos profesionales que puedan darnos su apoyo. Esto incluye a especialistas en sus respectivas profesiones, como bomberos o policías. El problema es que además de ellos, en las ciudades también han quedado rebeldes bien armados y cuya hostilidad nos pondrá en peligro de manera constante.

Shooter muy libre en tercera persona

Ubisoft Massive, el equipo de desarrollo, ha tomado en cuenta los aspectos principales de la jugabilidad que hacen de los shooters en tercera persona grandes juegos. Ha reunido todos los elementos que consideramos imprescindibles. Si bien hay otros títulos en los que estamos habituados a que se deje de lado la cobertura, la carga de armamento u otros elementos relacionados, en Tom Clancy’s The Division está presente todo sin ningún tipo de ausencia. Es un aspecto muy positivo en cuanto a darnos la oportunidad de disfrutar de un juego completo y sólido en todos los estilos.

Shooter de Ubisoft

Nos encontramos con escenarios abiertos en los que podemos movernos con libertad, realizando misiones que se nos encomienden y combatiendo a aquellos enemigos que nos salgan al paso. Durante la partida tenemos un eficiente sistema de cobertura al cual nos tenemos que remitir en los tiroteos para no acabar víctimas de disparos y explosiones. Las coberturas también hay muchos momentos en los que no solo nos salvarán, sino que podremos utilizarlas con maestría para poder crear estrategias con las que atacar a nuestros rivales.

Respecto al armamento, podemos llevar tres armas y combinarlas con distintos elementos arrojadizos. El uso de explosivos nos vendrá como anillo al dedo, pero lo que más nos gusta son los recursos que vamos ganando a medida que avanzamos. Uno de los ingenios más curiosos que nos vamos a echar a la cara (nunca mejor dicho) son las granadas que tienen fines curativos. Si siempre habíais pensado que el concepto de granada tenía que estar relacionado con algo destructivo, esta es la prueba definitiva de que todavía se pueden tener ideas originales en el sector de los shooters. Estas habilidades las vamos adquiriendo a medida que avanzamos, pero no es lo único que acompaña nuestra progresión.

A medida que hagamos buenos papeles en las batallas y en los tiroteos, obtendremos puntos de experiencia y dinero con lo que será posible reforzar a nuestro personaje en diversos aspectos. El componente de libertad que aportan los escenarios también lo vemos representado en la personalización de nuestro personaje, al cual le podemos poner todo tipo de elementos que nos permitan darle un toque muy especial. Así podremos personalizar el aspecto, pero también el equipamiento, lo que nos lleva a tener una experiencia más envolvente.

Bienvenido a la zona oscura

¿Qué contenido tiene que tener todo buen shooter, ya sea en primera o tercera persona? Seguro que nos estáis leyendo los labios: un buen modo multijugador. En este caso lo que más convence de esta característica en Tom Clancy’s The Division es la presencia de la zona oscura. Este modo cambia las reglas respecto a otras de las modalidades más habituales en el género. No se trata de poner a competir a varios equipos de jugadores con el único objetivo de enfrentarse unos con otros. Lo que ocurre en este título de Ubisoft es que se nos proporciona un escenario único e independiente donde podemos combatir a destajo teniendo en cuenta que todo ha cambiado en este lugar.

The Division en Manhattan

Es como si los desarrolladores nos dijeran “mirad, el mundo se ha ido a la porra, pegaros unos tiros y a ver qué sale de eso”. Tenemos una progresión propia y un volumen de armamento absolutamente explosivo, con el cual podemos introducirnos de forma muy inmersiva en este modo competitivo. No nos sorprendería que hubiera muchos jugadores que saltaran a esta modalidad incluso sin terminar el modo principal, porque de verdad que tiene algo que engancha desde la primera partida. Lo más adictivo es ver cómo se crean alianzas entre los distintos jugadores, formando grupos para ir en busca de recompensas y que en momentos clave se producen traiciones con lo que todo se sale de madre. Vivir y morir en la zona oscura está a la orden del día, pero deberemos tener mucho cuidado con nuestras decisiones si no queremos que esto lastre nuestra progresión.

Con todo esto, nos queda un shooter que lo clava

A través de ese titular lo decimos todo: Tom Clancy’s The Division lo clava. El juego puede no ser una virtud en el apartado técnico, pero no se puede decir que esto le reste puntos. Lo bonito de la ambientación, la forma en la que se representa el mundo y cómo se muestra todo lo que vemos en él, ayudan a compensar cualquier tipo de lacra gráfica que nos encontremos a lo largo de la partida. Incluso hemos optado por evitar mencionarlas en la review porque no consideramos que sean fundamentales para valorar el juego de forma apropiada. Para los amantes de los shooters en tercera persona es una clara recomendación.

Vía: Tom Clancy’s The Division

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