Review: Just Cause 3, que arda el mundo en Navidad

Just Cause 3 es una excelente propuesta para los amantes de la acción que quieran jugar sin preocuparse de nada.

Rico Rodriguez en Just Cause

La Navidad es una época en la que transmitir sentimientos positivos a las personas que nos rodean. Hay que rodearse del espíritu Navideño, de la intención de ser buenos con las personas que nos rodean, de compartir y de comportarnos de una manera adecuada. Pero también es una época de videojuegos. Una época en la que pasarlo en grande, dejarnos llevar y hacer el loco. Y hay pocas formas mejores de lograrlo que con un título como Just Cause 3. Editado por Square Enix y desarrollado por Avalanche Studios, el juego ha llegado causando un interés enorme, aunque quizá un poco por debajo de lo que podríamos esperar teniendo en cuenta las expectativas que nos habíamos planteado con él.

¿Por qué Just Cause 3 y no otro juego de acción?

Nos tenemos que plantear mucho cuáles son los motivos que nos llevan a elegir un juego como Just Cause 3 y no optar por algo más tradicional. Porque el tipo de juego que representa esta creación de Avalanche Studios está muy claro. No es un juego que se pueda comparar con Grand Theft Auto, no se puede comparar con Hitman, Battlefront, Call of Duty, ni tampoco con Mafia. Y solo ponemos algunos ejemplos. Es un título de acción que desmadra adrenalina por los cuatro costados y que llega a no tener ningún tipo de sentido en la mayor parte de los casos. Sirve como liberador de energía, como catalizador de todo eso que tenemos dentro y que normalmente no dejamos salir. Si tuviéramos que comparar la sensación el juego que nos vendría a la cabeza es Rambo: The Video Game (aunque la comparación es desafortunada, porque ya sabéis lo malo que era la adaptación de la clásica saga cinematográfica).

A lo que vamos es a que en Just Cause 3 lo importante es la acción y no tanto la historia o el desarrollo. Porque fallos técnicos vais a encontrar, bugs a montones y habrá momentos en los que os dará la sensación de no estar avanzando con ningún objetivo determinado. Pero es parte del encanto de este juego en el que cualquier persona se puede sentir como Rambo (y prometemos que no vamos a mencionar de nuevo al personaje de Stallone). Los controles están tan simplificados que poner un pueblo patas arriba es algo que haréis en cuestión de minutos. El auto-apuntado es tan básico que no hay nadie que no pueda pegar tiros a diestro y siniestro e incluso hay un modo con el cual ajustar el apuntado por si no es de nuestro gusto.

Rico está totalmente desmadrado

Rico es el nombre del protagonista, un intrépido aventurero que ya ha liberado regiones de la tiranía en el pasado, pero que esta vez se sumerge en una historia mucho más personal. Esta vez vuelve a su tierra natal con la intención de ayudar a los rebeldes a liberar una serie de zonas de la isla que han sido dominadas por un malvado tirano, el típico líder de república bananera que está amoldando el terreno a su antojo. Mientras seguimos una historia en la cual acompañaremos a nuestro héroe misión tras misión, iremos liberando territorios por medio del uso de la fuerza más bruta. Y tal y como nos dicen los miembros de la resistencia, cada vez que destruyamos algo, ellos se ocuparán de reconstruirlo para que no tengamos que preocuparnos de nada. Algo muy positivo, porque lo que mejor se nos da es destruir cosas. En el mundo normal seguro que a un mercenario como Rico le contaban cuatro cosas sobre sus métodos de acción, pero en Just Cause 3 tiene carta blanca.

Una carta blanca que nosotros podemos usar para destruir edificios a base de explosiones, cargarnos estructuras y dejar patas arriba todos los territorios por los que pasemos. Cada vez que liberemos una comisaría meteremos a los rebeldes en ella y estaremos más cerca de dominar la zona. Tareas añadidas como derribar la estatua del líder, romper los megáfonos o destruir los carteles publicitarios, nos llevarán de forma repetida a tomar posesión de la región. Cuando levantemos nuestra propia bandera, tomaremos posesión del lugar y lo liberaremos. A continuación pasaremos a otra región dominada e iremos progresando, una y otra vez.

El juego es muy repetitivo, de eso no hay duda. Es más simple que el funcionamiento de un botijo y el realismo no es que esté muy presente. Eso hay que reconocerlo todo. ¿Pero y lo bien que nos lo pasamos? El juego es un auténtico frenesí para que disparemos, provoquemos explosiones y nos lo pasemos pirata implantando el caos. Cada vez que destruyamos cosas nos darán bonificaciones. Y no son precisamente pocas las herramientas que tenemos para acabar con todo lo que nos encontremos. ¿Armas? A montones. Las podemos robar de los enemigos caídos, encontrarlas por el camino y solicitarlas al equipo de apoyo. Cuando ya tengamos lanzamisiles nos sentiremos como unos auténticos bestias del campo de batalla.

Nuevo juego Just Cause

Pero no nos limitemos a las armas más tradicionales y usemos también el gancho. El dispositivo de gancho de Rico es un elemento clásico en Just Cause. En esta nueva entrega ha mejorado para que nos proporcione aún más posibilidades. Si antes ya nos desplazábamos de forma rápida con su uso, ahora podemos hacer múltiples enganches y empujarlos de manera que entre ellos provoquen reacciones en cadena. Es muy bonito, por llamarlo de alguna manera, unir varios objetos que una vez se lleguen a chocar produzcan una reacción espectacular. Además, recomendamos probar, probar y probar. Cualquier cosa que se os ocurra es susceptible de hacerse con el gancho. A nosotros nos gusta ponerles el gancho a los enemigos, unirlos a una bomba y lanzarlos por los aires, por ejemplo. O usar los aviones y helicópteros para hacer «cosas malas».

Mejorable, pero eficaz

Lo que le ocurre a Just Cause 3 es que tiene unos tiempos de carga que son absolutamente extremos. Llega un momento en el que nos duele morir no por tener que retroceder un poquito atrás a la última vez que se haya guardado la partida (unos minutejos), sino por tener que esperar el tiempo de la carga. Lo curioso es que hay veces en las que el tiempo de carga es más largo que otras, variando mucho sin explicarnos el porqué, dado que la situación tampoco hace pensar que la carga tuviera que ser más extensa. En cualquier caso, cruzamos los dedos para que esto se solucione próximamente mediante una actualización.

Por otro lado, los gráficos tampoco son una maravilla. No nos engañemos, esto es Just Cause y no Grand Theft Auto. Acostumbraros a ver gente volando por los aires como si fueran muñecos de trapo y a notar cómo hay cosas que desaparecen sin venir a cuento. La destrucción y los efectos de partículas tampoco son nada del otro jueves. En definitiva, que todo podría ser un poco más bonito. A su favor hay que decir que el escenario no es grande, sino enorme, dado que está formado por tres islas. Podemos ir cambiando entre ellas por barco y avión y así asombrarnos con la magnitud del escenario. Y como correr, volar o ir en coche no es suficiente, también es posible usar el sistema de planeo de Rico o el propio gancho para ir moviéndonos.

¿Que si Just Cause 3 mola? Pues sí, mola mucho. Nosotros te lo recomendamos, al menos si eres de esos jugadores a los que les gusta dejarse llevar y hacer el loco. Si te vas a fijar en los gráficos hasta el último detalle, en ese caso olvídate. Pero te estarías perdiendo un gran juego.

Vía: Just Cause

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