Review: Dragon Quest Builders, el aprendiz que supera al maestro

Nos convertimos en el constructor que necesita la sociedad en el juego Dragon Quest Builders de Square Enix.

construcción con Dragon Quest

Cuando un juego como Dragon Quest Builders llega al mercado te tienes que preguntar seriamente si un fenómeno social y mundial como Minecraft ha tenido alguna vez sentido. ¿Realmente se trata de una experiencia de calidad o es un juego de aprobado raspado que ha sido encumbrado por la comunidad de youtubers? Esa es la pregunta que nos hacemos y cuya respuesta, con toda la sinceridad del mundo, nos preocupa de forma significativa. Porque principalmente nos puede decir que este mercado, el del gaming, no estaría marcado por la calidad, sino por lo que un grupo de usuarios arbitrariamente decidieran que es más divertido para compartir con sus followers.

El responsable de que nos planteemos todo esto es el juego de Square Enix, al que hemos dedicado un buen puñado de horas y con el cual hemos podido confirmar que sí, que Minecraft es poco más que un juego indie sencillo y funcional, pero sin chispa ni contexto. Principalmente porque la compañía japonesa ha tomado su esencia y la ha convertido, y que nadie se ofenda, en un “juego de verdad”. Que no decimos que Minecraft sea “de mentira”, pero no participaríamos en un debate en el que tuviéramos que defender lo contrario.

Con Dragon Quest Builders se da respuesta a todo lo que habíamos pensado sobre el juego de Mojang en el pasado, con frases como “es buena idea, pero es muy aburrido”. Ahora ya no nos aburrimos porque no solo los controles son perfectos, sino porque además tenemos un hilo conductor, una historia, unos desafíos y una progresión. Ahora sí entendemos qué es lo que se puede hacer con una jugabilidad de este tipo y qué posibilidades aporta a los jugadores.

El mundo necesita al constructor

El juego nos traslada a un tiempo primitivo en el universo de Dragon Quest en el que la malvada acción de un terrible demonio ha llevado a que la sociedad deje de existir tal y como la conocíamos. Ahora quedan algunas personas desperdigadas a su aire, pero nada de civilizaciones enormes como las que caracterizaron al mundo en el pasado. En general se puede decir que los habitantes del mundo se han olvidado de la faceta de la construcción, así que no pueden edificar o construir ciudades porque no saben hacerlo.


La respuesta a sus preocupaciones llega cuando el elegido llega al mundo con las habilidades para la construcción. Ese somos nosotros, un aventurero que irá atravesando distintas islas con la intención de asentar comunidades que puedan devolverle el color al mundo. Para ello construiremos siguiendo mapas que nos proporcionen y crearemos todo tipo de objetos. Mientras lo hacemos tendremos que proteger nuestro territorio del ataque de los monstruos e ir cumpliendo todas las misiones secundarias que nos encomienden los personajes que vayan acercándose a vivir en las comunidades a las que demos forma.

Facilidad de juego

Esto implicará abandonar el nido y salir al exterior para explorar grandes escenarios en los que podremos destruirlo todo para conseguir materias primas muy variadas que nos permitan construir. Los enemigos, las plantas, las rocas o los árboles, e incluso el suelo, todo se podrá golpear para que saquemos materiales y llenemos nuestro inventario. La creación se llevará a cabo desde mesas de trabajo, pero siempre tendremos las recetas para construir. No tenemos porqué ponernos a pensar cómo fabricar una cama, porque el juego ya nos dirá específicamente lo que necesitamos para construirla.

Si Dragon Quest Builders proporciona estas recetas de forma automática es porque, al fin y al cabo, el juego tiene suficiente materia gris como para que eso no se convierta en uno de los rasgos principales de la jugabilidad. Pasaremos más tiempo haciendo otras cosas y siguiendo el hilo argumental, que en ocasiones se encuentra con obstáculos a modo de puzles o enigmas que habrá que pensar cómo resolver. En este sentido también hay que añadir que la curva de dificultad es progresiva, por lo que veremos que irá en aumento a medida que pasemos de islas. Y entre islas siempre habrá nuevos elementos jugables, así como un cambio de perspectiva para que la jugabilidad resulte más dinámica.

La historia principal puede durar horas y horas, diríamos que puede pasar de las 100 dependiendo del tiempo que invirtáis en construir y disfrutar del mundo. Si vais directos a por los objetivos el juego puede ser mucho más corto, aunque un buen puñado de horas no se las quita nadie al modo principal, donde también habrá enfrentamiento contra jefes a través de un sistema de combate muy simple al que nos acostumbramos rápidamente.

Una delicia para todos

El modo campaña se puede repetir en cada una de sus islas por separado debido a que hay una serie de objetivos a cumplir en cada una de ellas. Son variados y aunque algunos son comunes, como terminar la isla en determinado tiempo o sin morir, hay otros que se personalizan dependiendo de la isla en la que nos encontremos. Esto se debe a que tienen mucho que ver con esos elementos ocultos que vamos descubriendo si nos movemos por los escenarios. Por ejemplo, en una de las islas hay una serie de dragones a los que debemos derrotar si queremos la puntuación perfecta.


Otra forma de rejugabilidad es el mundo libre donde podemos jugar sin la presión del argumento y con la unión de las islas que hayamos desbloqueado al terminarlas. Esta es la forma ideal de que los jugadores más metidos en el universo de Minecraft encuentren una forma de divertirse. La comunidad disfruta aquí de total libertad para dar rienda suelta a las construcciones que les apetezcan y ya se están viendo auténticas maravillas. Además, en este modo es donde podemos usar las texturas especiales de la edición Day One y otros elementos desbloqueables que hayamos conseguido en el proceso.

Visualmente tiene mucho por lo que destaca por encima de Minecraft. No es que el diseño pixelado del juego de Mojang no nos haga gracia, aunque ya empieza a ser agotador, pero el detallismo y el colorido de Dragon Quest Builders es harina de otro costal. Tenemos los fantásticos diseños propios del mundo de Dragon Quest con personajes chibi adorables y unos entornos súper cuidados, con un alto nivel de detallismo por mucho que sepamos que todo lo podemos destruir. Los personajes recuerdan a clásicas entregas de la saga y los enemigos son fieles en su totalidad, manteniendo el aspecto que han tenido a lo largo de los años en los episodios roleros de la franquicia.

El mismo tipo de calidad lo vemos en el sonido y en la banda sonora. Esta última puede resultar un poco reiterativa, pero cuando estéis construyendo lo último que haréis será fijaros en la música. Le prestaréis más atención al factor de que los textos estén en español, algo que era altamente improbable cuando pensamos tiempo atrás en el lanzamiento el juego en nuestro mercado. Square Enix ha tenido el atrevimiento de localizarlo a nuestro idioma y solo por eso ya debería recibir un importante volumen de atención por parte de los usuarios. Por desgracia, nos preocupa que Dragon Quest Builders se pueda convertir en uno de los sleeper de esta temporada de 2016. Esperemos que no sea el caso.

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