Review: Así ha sido la vida de Disney Infinity

Hablamos de Disney Infinity debido a la cancelación de la saga desde el punto de vista de los jugadores.


disney

Se ha ido tan pronto como vino. Disney Infinity ha sido cancelado como si se tratase de una serie de televisión de la ABC: sin sentimiento. Hoy queremos analizar el fenómeno Disney Infinity, dejando registro de lo que este título supuso para el mercado de los videojuegos y también aprovecharemos para dejar presentes ciertos conceptos que lamentamos que nunca se vayan a utilizar. Porque por si alguien no lo sabía aún: a fecha de 10 de mayo de 2016 Disney Infinity ha sido cancelado y no volverá al mercado con ninguna nueva entrega. Para el recuerdo quedan horas de diversión, algunos momentos muy buenos, otros muy malos, y la decepción de que Disney no haya sido capaz de dirigir de forma adecuada una idea ganadora. Con tristeza, mucha, escribimos lo que es una despedida emotiva hacia un juego que nos hizo soñar. Adiós Disney Infinity.

Corría 2013 cuando…

En agosto de 2013, adelantándose a su máximo rival: el Skylanders de aquel año, llegaba a las tiendas Disney Infinity y la locura se apoderaba de los jugadores. Prometía gran diversión, multijugador local en la línea de los juegos de LEGO, historias divertidas y todos los personajes famosos que han acompañado a distintas generaciones en su infancia. Además, se perfilaba como una excelente idea de marketing para Disney, que podría lanzar un pack de expansión del juego acompañando a cada una de las nuevas películas que llegaran al cine. La idea era tan buena tan buena que no había nada que pudiera salir mal (o si).

El juego se lanzó con el mítico starter formado por 3 historias y 3 figuras: Mr. Increíble de Los Increíbles, James P. Sullivan “Sulley” de Monstruos S.A. y el Capitán Jack Sparrow de Piratas del Caribe. Se daban cita tres estilos de película muy distintos que daban pie a sistemas de juego totalmente variables. Y rodeando cada una de las aventuras había una Toybox, un mundo abierto en general donde podíamos personalizarlo todo a nuestro gusto y vivir todo tipo de aventuras combinando a los personajes de todas las películas. Este modo Toybox tenía una función para construir, edificar y dar forma a conceptos y experiencias. La inspiración a lo LittleBigPlanet era enorme, pero eso no es suficiente para vender unidades a destajo y ha sido algo que Disney ha tenido que entender a las malas.


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Junto al juego básico hubo varios packs de películas y montones de figuras que, desgraciadamente, solo se podían usar en el modo ToyBox (gran error que llevó a que las ventas de figuras fueran infinitamente inferiores a las que conseguían los Skylanders en la época). Antes de dar sucesión a Disney Infinity 2.0, el juego recibió el set de Cars, con su propia aventura, y el de Toy Story. Así nos pusimos en 2014.

Llega la era de Marvel

Había dos opciones para Disney. Una consistía en seguir con el modelo original y dar continuidad a los universos de magia Disney que todo el mundo aprecia. La otra significaba dar el salto a la temática Marvel que tanta popularidad tiene en el cine. Disney optó por la segunda opción. Y así fue como nació Disney Infinity: Marvel Super Heroes o Disney Infinity 2.0, como prefiráis llamarlo. Se ambientó únicamente en un mundo, el de Marvel, y la calidad del juego en campaña fue horripilante. Se incluyeron minijuegos y otro tipo de contenido, pero el grueso del título era tan malo que lo podías terminar del tirón solo en unas pocas horas. Además, estaba plagado de bugs, el desarrollo de la historia era aburrido y no se aprovechaban las posibilidades de los personajes. Cualquier juego de LEGO Le daba 20 mil vueltas sin ningún tipo de obstáculo.

Eso no impidió que se lanzasen dos aventuras independientes, una de ellas protagonizada por Spider-Man y la otra por los Guardianes de la Galaxia. Esta última fue la que más aplausos recibió, porque de verdad proporcionó un buen nivel de entretenimiento, casi como disculpa por el fiasco que había supuesto el juego principal (el que estaba protagonizado por los Vengadores). Cómo no, hubo una gran cantidad de figuras individuales.

El juego apostó el todo por el todo en la ToyBox, que fue el modo que más trabajo y profundidad tuvo. El equipo de desarrollo se emborrachó del supuesto éxito de este modo y descuidó todo lo demás. Al final poco a poco la comunidad de Disney Infinity se fue quemando, porque veía que no tenía incentivos a su alrededor con los que seguir evolucionando. Si el juego no era bueno de por sí, la ToyBox no podía sostenerse. Llegaron figuras muy atractivas a las tiendas, como la de Mérida de Brave y la de Aladdín, pero si no las podías usar salvo en la ToyBox, ¿para qué las querías? No tenía ningún tipo de lógica. Y mientras tanto, Disney continuó con el negocio de los PowerDisc, de lo que hablaremos después en un apartado independiente, porque no queremos dejarlo de lado. En febrero de 2015 se despidió Disney Infinity 2.0 a esperas de que llegara la edición 3.0.

Y hablaron los jedi

Los malos resultados de la versión 2.0 fueron sonados. Disney tuvo que replantear la estrategia, pero se dejó llevar por la avaricia. Otra vez tuvo la oportunidad de retomar el universo Disney o decantarse por una franquicia específica, en este caso Star Wars. Y como el regreso de Star Wars a los cines era algo muy goloso, al final se dejaron llevar por esta idea y apostaron por los jedi. Pero esta vez no querían que de nuevo la calidad del juego fuera absolutamente nula. Deseaban un título que estuviera a la altura de la primera entrega y con el cual el público pudiera pasárselo en grande. Por este motivo no dejaron que el desarrollo siguiera solo en las manos de la compañía original, sino que contaron con el trabajo de equipos terceros, como la experimentada Ninja Theory.

Y sí, esta vez el juego fue mejor. Había una campaña más interesante y se notaba que el desarrollo era ambicioso. Pero Star Wars, por mucho que Disney piense lo contrario, no es un fenómeno de ventas masivas en todos los sectores. La gente va a ver la película y la disfruta, pero después no está tan abierta a comprar sus videojuegos, sobre todo si se puede conformar con títulos gratuitos disponibles en móviles. Debido a ello la versión 3.0, sumando a esto que ya se estaba produciendo cierta saturación, quedó muy apartada de los primeros puestos en las listas de ventas. Habíamos comenzado a ver el final de Disney Infinity salvo que sus creadores tuvieran ideas que pudieran revolucionar el mercado.


Entre tanto se lanzaron los habituales paquetes de aventura. Tuvimos uno de la trilogía original de Star Wars, otro de El Despertar de la Fuerza, uno de Del Revés y otro de Marvel Battlegrounds. En este último playset no solo se pudieron utilizar todas las figuras del universo Marvel, sino que además se introdujo la novedad de poder realizar batallas multijugador en local para un máximo de cuatro usuarios. Y como regalo para el público llegó Toy Box Takeover, una nueva aventura que respondió finalmente (tarde, muy tarde) a lo que querían los usuarios: poder combinar todas sus figuras. La historia contaba como Síndrome (de Los Increíbles) y otros villanos querían destruir la ToyBox. Los jugadores podían combinar personajes a su gusto de todas las sagas para plantar cara a estos malvados y así salvar su mundo virtual.

Todo eso hasta hoy. Para despedirnos del juego, aunque nosotros lo hubiéramos cerrado con el pack de la ToyBox, se lanzará en junio una nueva aventura basada en la película Buscando a Dory. También hay en camino figuras de Alicia a través del espejo, mientras que la figura de Peter Pan se ha cancelado y nunca verá la luz. Y así, de esta manera, termina Disney Infinity. Una lágrima por lo que pudo ser y no fue.

PowerDisc y Toy Box Expansion Games

Los dos primeros juegos estuvieron acompañados en tiendas por los PowerDisc, unos discos de expansión que desbloqueaban aspectos, objetos y elementos para usar en la ToyBox. El problema de estos discos fue doble: el precio fue demasiado alto y la probabilidad de que aparecieran repetidos resultaba altísima, no como en otro tipo de productos similares. Hubo muchísimos problemas para acabar las colecciones y después se comercializaron discos especiales que resultaba muy complicados conseguir, lo que derivó en una reventa bastante dura a través de subastas.

Con el segundo juego se repitió el modelo, pero las ventas de los discos fueron infinitamente inferiores. Los usuarios ya estaban cansados de gastar dinero y en acumular discos repetidos en casa (que levanten la mano aquellos jugadores de Disney Infinity que no tengan alguno repetido en el cajón). Como ocurrió con otros aspectos, todo se solucionó en Disney Infinity 3.0. En este juego los PowerDisc se vendieron en packs donde veíamos claramente los discos. Permitían ahorrar dinero y nos evitaban hacer el tonto acumulando discos a los que no podíamos dar salida.

Al mismo tiempo también se lanzaron los Toy Box Expansion Games, juegos exclusivos que permitían disfrutar a experiencias propias personalizadas. Tuvimos carreras, aprovechando el motor que había creado en su tiempo para la expansión de Cars. También fue aquí donde se incorporó la aventura Toy Box Takeover, por lo que resultaron buenos añadidos. El problema fue que, como decíamos antes, todo llegó demasiado tarde. Los usuarios ya no querían ver más Disney Infinity en las tiendas.

Un producto quemado de forma temprana

Disney quemó su gallina de los huevos de oro. Estamos seguros de que con Disney Infinity, con el primero, ganaron muchísimo dinero. Mucha pasta. Pero con Disney Infinity 2.0 perdieron prácticamente lo que habrían ganado en su origen. En ese momento Disney Infinity tendría que haberse tomado un descanso. Un año al menos de parada para que los usuarios pudieran superar el drama y olvidar las malas sensaciones que les había provocado el juego de Marvel. En lugar de ello, como decíamos antes, Disney optó por la avaricia, por aprovechar el estreno de El Despertar de la Fuerza cayera quien cayera. Y el resultado no fue el que debían haber esperado.

Lo que esperaban los jugadores era que Disney Infinity 4.0 significara, de una vez por todas, la redirección de la saga. Ya no había ninguna película “clave”, así que le quedaba a Disney una oportunidad para desarrollar Disney Infinity 4.0 DisneyLand o algo parecido. El público soñaba con un juego cuya aventura girara en el mundo Disney y que permitiera controlar a todos los personajes de las películas de la empresa, sin distinción de ningún héroe o villano. Sería lo que justificaría 3 años de compras y lo que nos devolvería la fe en los juegos de la saga. Sabiendo que el concepto multijugador sigue siendo un éxito, algo que vemos cada año con los títulos de LEGO, no había que esforzarse demasiado para saber que creando una buena experiencia de campaña local se habrían llegado el gato al agua. Pero en lugar de ello han optado por cancelar el juego, destruir el mundo mágico de Disney Infinity y dejarnos con tristeza, porque sabemos que este negocio podría haber dado mucho más de sí con una dirección distinta.

En el camino se queda la desarrolladora Avalanche Software, que ha sido cerrada. Disney no ha sabido gestionar su producto, ha desperdiciado una oportunidad de oro y ha dejado el camino más abierto a que quienes eran sus rivales puedan obtener más ventas en los próximos lanzamientos. En Activision hemos escuchado aplausos, porque saben que se quedan solos con sus Skylanders, y en Warner Bros. están muy contentos, dado que sus juegos de LEGO no van a tener ningún tipo de rival. Los que no nos quedamos tan contentos somos nosotros, con grandes colecciones de figuras que ya solo vamos a poder utilizar de exposición y que además nos tendremos que ocupar de acabar antes de que el stock comience a desaparecer de las tiendas. Fue bonito mientras duró, pero como todo, llega un momento en el cual hay que despedirse de todas las sagas.

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