Probamos el arcade Jojo’s Bizarre Adventure: Last Survivor

Probamos el arcade Jojo’s Bizarre Adventure: Last Survivor en Japón para descubrir de qué es capaz Bandai Namco con su battle royale.

Las distintas adaptaciones del manga-anime Jojo’s Bizarre Adventure siempre han gozado de una popularidad elevada y salvo excepciones han sido juegos, al menos, de calidad. En su nueva aparición en arcades, máquina estrenada hace unas semanas en Japón, nos encontramos con el debut de la franquicia en la filosofía Battle Royale. El concepto no es totalmente nuevo en los arcades nipones, donde la fórmula se ha utilizado en otras ocasiones, pero en esta ocasión Bandai Namco ha introducido importantes cambios y añadidos.

Un método de pago polémico

La jugabilidad consiste en batallas todos contra todos en las que nos enfrentamos a otros jugadores a través de los servidores conectados online por todo Japón. Podemos jugar en solitario, en parejas o practicar en el modo de entrenamiento. Hagamos lo que hagamos estaremos controlados por un sistema de tiempo y créditos que ha causado cierta polémica entre algunos jugadores.

Para jugar necesitamos Play Points que compramos con las monedas que introducimos en la máquina. Cuando introducimos una moneda de 100 yens obtenemos 200 Play Points, con 300 yens conseguimos 600 Play Points y con 500 yens subimos la inversión a 1000 Play Points. Durante los primeros días solo se permitía a los jugadores cargar 100 Play Points antes de abandonar la máquina para que la ocupara el siguiente jugador como medida preventiva, dado que ya se sabe cómo son los japoneses para las exageraciones. Aún así, el éxito no fue tan abrumador como para que existieran problemas con las colas.

Modos de juego

Pongamos que hemos cargado 200 Play Points para ir comenzando. En ese caso tenemos acceso a un solo modo de partida: el Tutorial. Así que inevitablemente es donde nos metemos por primera vez para que nos enseñen las bases de la partida, los controles y todo lo demás. Tras el tutorial podemos usar 400 Play Points para jugar online en solitario, otros 400 para competir online formando parejas o esa misma cantidad de puntos para luchar en una sala privada con los demás jugadores que estén en el mismo salón recreativo. En este último caso el número de participantes dependerá del arcade y de los usuarios que se quieran unir, pero siempre habrá un máximo de 8, mientras que en las batallas online el tope de jugadores se sitúa en 20.

Ahora bien, aunque el precio de estos modos sea esas cantidades que hemos indicado, lo cierto es que no siempre va a ser la cifra que paguemos por jugar. El motivo se encuentra en que no se nos cobra la tasa de Play Points por jugar, sino que desde que comienza la partida nuestros Play Points empiezan a reducirse a razón de 1 Play Point por segundo. Pero ocurra lo que ocurra, el máximo que pagaremos en cada modo será el estipulado e indicado. Es decir, que si sobrevivimos más de 400 segundos en un combate del modo online individual, no vamos a pagar más de 400 Play Points. Pero si resulta que nos matan 30 segundos después de haber comenzado la batalla, lo único que pagaremos serán 30 Play Points.

Pese a quien le pese, porque en ocasiones a los jugadores les gusta simplificar, esta ha sido una buena solución por parte de Bandai Namco para la forma de plantear un juego puramente battle royale y online. ¿Cómo lograr que el juego sea sólido y emocionante sin respawn y sin estafar a los jugadores? La solución es coherente más allá de que nos parezca más barato o más caro que podamos llegar a pagar 200 yens solo por una partida (los 400 Play Points máximos de una de las batallas). Otro problema suele ser decidir qué hacer con los Play Points sobrantes después de una sesión, dado que raramente se quedarán en una cifra redonda que podamos usar. Y por lógica, tampoco vamos a usar 200 Play Points en jugar el Tutorial más de una vez. Pero si por ejemplo, nos quedamos con 300 Play Points, ¿qué hacemos?

Una opción es meter más dinero y aumentar los Play Points, pero también tenemos otras posibilidades. Una de ellas es el modo Training, en el que podemos entrar sin ningún mínimo de Play Points acumulado. Allí pagaremos lo mismo: 1 segundo por 1 Play Point, así que si nos quedan 100 Play Points al menos podremos practicar un rato antes de irnos a casa. Otra de las posibilidades es que usemos 200 Play Points en abrir una gacha para desbloquear personajes, objetos y elementos de personalización. Y si todo eso no nos convence, los Play Points que nos queden se convertirán en experiencia para nuestro perfil de jugador que almacenamos, como es costumbre, en la tarjeta Bana Passport. Así que aunque resulta complejo, la forma de pago en Jojo’s Bizarre Adventure: Last Survivor responde a la necesidad de ofrecer un sistema que no estafe al usuario, sino que intente pensar en todas las opciones.

Prepara a tu stand para la batalla

Explicado el sistema de pago (lo más complicado) y los modos podemos contaros algo más de nuestras impresiones jugando. Las batallas no son espectaculares, pero cuando juegan usuarios que se comprometen con la intensidad de los combates pueden darse momentos muy impactantes. Antes de comenzar la batalla elegimos la posición del mapa en la que comenzaremos, siempre escogiendo espacio dependiendo de los que queden libres hasta el momento o de lo cerca o lejos que queramos estar de los rivales. Una vez comienza la batalla nuestra misión es clara: buscar a los otros jugadores y darles una buena somanta de stand. Podemos correr, pero al hacerlo dejaremos un rastro que será identificable a distancia por nuestros rivales, dado que nos estarán escuchando.

Caminar al ritmo normal es más seguro, aunque también nos podemos agachar e ir en silencio si estamos preparando alguna acción sorpresa. Podemos saltar, si bien algunas partes del escenario son “insaltables” (limitaciones técnicas del arcade que dan lugar a momentos absurdos en ciertas ocasiones) y entrar y salir de edificios rompiendo ventanas con la pulsación de un solo botón. Esta acción es una de las mejores para sorprender a los enemigos, que quizá están dentro de un edificio sintiéndose seguros o vigilando la puerta cuando de repente entramos salvajemente a por ellos desde la ventana.

Para luchar tenemos distintas acciones y habilidades que requieren una tasa de refresco si queremos usarlas de nuevo. La estrategia está en administrar bien las técnicas de manera que no nos quedemos vendidos ante el rival. Siempre podemos recurrir al golpeo básico, pero las opciones de acabar en la lona son elevadas. En lugar de ello, las skills de cada personaje son únicas e impredecibles hasta que los hayamos visto a todos en acción. Con estas skills es como de verdad cambia la jugabilidad, dado que se abren grandes posibilidades a la hora de combatir. Las habilidades pueden ir desde disparos de energía a distancia hasta teletransportaciones a la posición del oponente para sorprenderle, o ataques mucho más potentes en cuerpo a cuerpo.

Cuando derrotamos a un rival obtenemos experiencia y seguimos alerta, dado que a nuestro alrededor podría haber alguien preparándose para acabar con nosotros. Pero es la filosofía battle royale de toda la vida, así que la conocéis bien. Lo único que hay que decir añadido de Jojo’s Bizarre Adventure: Last Survivor es que por el escenario, especialmente en los edificios, podemos encontrar cartas que nos darán distintas habilidades, como un aumento en la defensa.

¿Merece la pena probarlo?

El juego está relativamente limitado en estos momentos. Hay un escenario, que es grande, pero termina resultando repetitivo. Y aunque la variedad de personajes sí es alta, teniendo diez distintos entre los que elegir, en general se nota la falta de contenido. Eso lleva a que no exista tanto interés en jugar como se pudiera haber imaginado. Una vez pasado el interés inicial de los primeros días, las máquinas suelen estar vacías en muchos de los salones recreativos que frecuentamos.

Esta prueba la realizamos hace unos meses, pero por diversos motivos no habíamos podido publicarla hasta el momento. En este periodo de tiempo podemos añadir que hemos visto cómo el juego ha perdido popularidad de forma dramática, en parte porque el modelo de juego no convence demasiado a los usuarios. Requiere que invirtamos demasiado dinero y no hay una recompensa tan elevada como existe con otros arcades. El tiempo de gameplay está reducido y eso lleva a que no nos den ganas de echar y echar monedas sin parar para seguir jugando.

Hay una petición online que pide a Bandai Namco que tenga en cuenta la posibilidad de lanzar el juego en consolas para que tenga un mejor recibimiento y que pueda llegar a más usuarios, sobre todo a los que no viven en Japón. Pero así como el juego está ahora nos parecería un título que en consolas no tendría muchas oportunidades. Su volumen de contenidos en comparación a otros juegos no estaría a la altura y quizá como free to play podría llegar a conseguir cierto impacto, pero no tenemos claro qué tipo de recibimiento pudiera tener fuera de Japón donde sería un título de nicho.

Una propuesta arriesgada

Hay empresas que están intentando mantener el negocio de los arcades vivo en lo relacionado a máquinas de juego más tradicional consistentes en una pantalla individual y un joystick. Pero aunque se están probando muchas ideas, no todas funcionan. Para Bandai Namco la propuesta del battle royale con Jojo’s era una gran idea, aunque al final no ha causado la sensación que se esperaba. Eso no es bueno, ni mucho menos, ya que confirma la constante crisis que viven los arcades en Japón, donde cada vez hay menos juegos que consigan ser auténticos éxitos. Los que usan cartas de juego aún gozan de popularidad, pero siempre con el incentivo en cuenta de usar cartas. Más allá de esto hay pocos juegos de pantalla individual (entiéndase todo lo que no sean juegos musicales, por ejemplo) que estén pegando fuerte.

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