Ni no Kuni, el arte se convierte en un RPG japonés

El juego Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca es un RPG de estilo japonés que nos introduce dentro de una historia llena de magia y color.

El RPG japonés Ni no Kuni

Este año 2013 ha comenzado con juegos importantes llegando a las tiendas para prácticamente todas las consolas. En PlayStation 3 nos hemos encontrado con Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, un RPG que llega desde el mercado nipón y que se encuentra desarrollado por Level-5, una de las empresas japonesas más destacadas del género de los RPGs. Para este título han contado con el apoyo de la conocida compañía Ghibli, un estudio versado en la animación que ha conseguido ganarse el título de ser el Disney japonés.

En Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca nos metemos de lleno en un mundo de fantasía en el que existen monstruos y magia, y en el cual vamos a tener que superar muchos obstáculos para cumplir con el destino de un joven llamado Oliver. Este niño, de sólo 13 años, se encuentra con que un regalo que le han hecho termina tomando vida para ayudarle en el momento en el que su madre ha fallecido y se encuentra en serias dificultades. Este regalo resulta ser Drippy, un misterioso ser que le proporciona a Oliver algo que nunca olvidará: un libro con el que hacer magia.

La vida de Oliver cambia con el libro y la magia, dado que le proporcionan la oportunidad de entrar a un lugar todavía más misterioso, el mundo Ni no Kuni. Lo curioso de este lugar es que se trata de un mundo alternativo al que Oliver ha conocido desde joven, lo que implica que se va a encontrar con personajes y seres a los que reconoce, pero que no son realmente los que ha visto anteriormente. Esto podría significar que también tendría la posibilidad de encontrarse con su fallecida madre, Alicia. ¿Pero qué es lo que le espera a Oliver en este otro mundo?.

La jugabilidad es muy clásica, pero al mismo tiempo refrescante. Parte de un concepto de juego de rol japonés tradicional, con combates mediante turnos y uso de monstruos que nos acompañan a medida que luchamos. El sistema se combina con la oportunidad de movernos por el campo de batalla, tanto para usar magia y hechizos, como a la hora de acercarnos a los oponentes y darles golpes en cuerpo a cuerpo. La idea encuentra nuevas utilidades si cambiamos de personaje, dado que Oliver es básicamente un mago, pero algunos de sus compañeros tienen movimientos y técnicas muy distintas.

Aunque lo más jugoso del sistema de combate se encuentra en poder invocar monstruos para usarlos durante las batallas, cada uno disponiendo de sus propias habilidades y poderes. Cambiar entre monstruos dependiendo de con quién estamos luchando y exprimir el potencial de cada una de las habilidades de estos es fundamental para que podamos salir victoriosos de los enfrentamientos. Los combates, aunque habituales y menos calculados de lo que podríamos esperar de un RPG actual, son divertidos y no terminan resultando pesados como ha ocurrido en otros casos.

Pero lo mejor de Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca es su apartado gráfico, que consigue conmover y encandilar gracias a la utilización de las técnicas de animación propias del estudio Ghibli. Vamos a encontrar muchas reminiscencias al trabajo que ha realizado la productora liderada por Hayao Miyazaki en los últimos años, con colores muy vivos y tonos pastel, así como personajes que buscan ganarse el corazón de los usuarios desde la primera escena.

La banda sonora es otra cosa que está a la altura de la calidad general del juego, habiéndola compuesto el muy ilustre Joe Hisaishi, músico habitual en las películas de animación de Studio Ghibli. La combinación de todos los elementos citados hace que el juego se convierta en uno de los mejores juegos de rol japoneses de los últimos años.

Vía: Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca

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